La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes marca uno de los acontecimientos más relevantes en la lucha contra el narcotráfico en México en más de una década. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado uno de los grupos criminales más poderosos y violentos del país, murió tras un operativo de fuerzas mexicanas en Jalisco, según confirmaron autoridades federales.
No se trataba de un objetivo menor dentro del mapa criminal. Durante años, Oseguera Cervantes fue uno de los narcotraficantes más buscados tanto por México como por Estados Unidos. El Departamento de Estado ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, una de las recompensas más altas ofrecidas contra un líder del narcotráfico en la historia reciente.
La operación que derivó en su abatimiento incluyó intercambio de inteligencia entre México y Estados Unidos. Diversos reportes señalan que autoridades estadounidenses aportaron información para ubicar al líder criminal, mientras que el operativo fue ejecutado por fuerzas mexicanas.
El contexto internacional ayuda a entender la relevancia del momento. En los últimos años, Washington ha incrementado la presión sobre México para contener el tráfico de drogas sintéticas, particularmente el fentanilo, que ha provocado una crisis de sobredosis en Estados Unidos. El CJNG ha sido identificado por agencias estadounidenses como uno de los principales grupos involucrados en la producción y tráfico de drogas sintéticas hacia ese país.
En ese escenario, la caída de Oseguera Cervantes también puede interpretarse como un mensaje político en el terreno de la cooperación bilateral en seguridad. México sigue siendo una pieza clave en la estrategia regional contra los cárteles, mientras Estados Unidos observa de cerca los resultados de esa cooperación.
Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que la eliminación de un líder criminal rara vez significa el desmantelamiento inmediato de una organización. Las estructuras del narcotráfico suelen adaptarse, reorganizarse o fragmentarse tras la caída de sus dirigentes.
Después del operativo, se registraron episodios de violencia y bloqueos en algunas zonas donde el CJNG mantiene presencia, reacciones que suelen aparecer cuando estos grupos buscan demostrar que conservan capacidad operativa.
La pregunta de fondo es si este golpe tendrá consecuencias duraderas sobre el poder del CJNG. La historia del narcotráfico en México muestra que la captura o muerte de capos suele abrir procesos de reacomodo interno que, en ocasiones, generan nuevos ciclos de violencia.
También queda abierta otra interrogante: si este operativo refleja un cambio en la estrategia del Estado mexicano. Durante años se debatió entre evitar confrontaciones directas o golpear a las cabezas de las organizaciones criminales.
La muerte de “El Mencho” representa un golpe simbólico contra uno de los cárteles más poderosos del país. Pero también recuerda una constante en la relación bilateral en materia de seguridad: cuando se trata del narcotráfico, las decisiones dentro de México rara vez se toman sin la mirada y la presión de Estados Unidos.