A partir del 23 de marzo y hasta el 15 de abril, las ciudadanas y los ciudadanos de la Ciudad de México pueden registrarse en el Sistema Electrónico por Internet (SEI) del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) para participar en la consulta de presupuesto participativo y en la elección de Comisiones de Participación Comunitaria.
El primero se trata de un ejercicio que permite opinar sobre los proyectos que se desarrollarán en nuestras colonias y unidades habitacionales con una parte del presupuesto de las alcaldías; dicho en sencillo, se trata de decidir en qué se invierte una parte del dinero público en nuestro entorno más cercano. La segunda se refiere a designar a los representantes de nuestra comunidad ante las alcaldías para hacer gestiones para beneficio común, por ejemplo, para solicitar y agilizar la poda de árboles o el arreglo de luminarias.
Vale la pena decirlo con claridad. En México no es común votar por Internet en elecciones constitucionales, salvo para la comunidad que reside en el extranjero. Sin embargo, eso no significa que no existan herramientas confiables. En la Ciudad de México contamos con un sistema que, a lo largo de casi quince años, ha demostrado ser práctico, fácil de usar y acorde con la vida ajetreada de las grandes urbes.
Quienes habitamos esta ciudad lo sabemos bien. Las y los chilangos vivimos con prisa. Las distancias pueden ser cortas, pero los traslados suelen ser largos. Entre el trabajo, la familia y las actividades diarias, muchas veces el tiempo no alcanza. Por eso, contar con una alternativa que permita participar sin necesidad de trasladarse es una ventaja importante.
El modelo tradicional, con mesas receptoras de opinión instaladas en distintos puntos de la ciudad, sigue siendo útil y cercano. Pero el sistema por Internet abre otra posibilidad. Permite emitir una opinión desde el celular en cuestión de minutos. Y lo hace con mecanismos de seguridad que garantizan que cada persona sea quien dice ser, mediante herramientas como la verificación biométrica, sin comprometer el sentido de su decisión. Es decir, se asegura la identidad, pero también el secreto de la opinión y del voto.
No muchos lugares en el mundo cuentan con sistemas de votación electrónica tan consolidados como el de la Ciudad de México. Su desarrollo no es reciente ni improvisado. Es el resultado de años de trabajo institucional, de equipos técnicos y de distintas consejerías que han apostado por modernizar la forma en que participamos. Detrás de esta herramienta hay pruebas, mejoras constantes y un compromiso claro por ofrecer un servicio confiable.
Es cierto que llevar este tipo de tecnología a nivel nacional implica retos. No necesariamente por la ciudadanía, que cada vez está más familiarizada con el uso de herramientas digitales, sino por factores como la inversión, la infraestructura y, sobre todo, la confianza. Precisamente por eso es importante que existan experiencias exitosas a nivel local. Porque muestran que sí es posible avanzar.
El SEI del IECM no se queda estático. Se mejora de manera permanente, incluso en periodos en los que no hay procesos de participación. Se actualiza conforme a las nuevas tecnologías y se fortalece para que, cuando llega el momento de usarlo, esté listo y funcione correctamente.
Participar no se reduce a acudir a una casilla cada cierto número de años. La democracia también se construye en lo cotidiano, en las decisiones sobre nuestro entorno, en la forma en que nos involucramos en lo que pasa en nuestra comunidad. El presupuesto participativo es una oportunidad para ello.
Por eso la invitación es clara. Informarse, registrarse y participar. Utilizar las herramientas disponibles y aprovechar las facilidades que hoy existen. La tecnología, cuando se usa bien, no sustituye a la ciudadanía. La acerca, la facilita y la fortalece. Y en una ciudad como la nuestra, eso hace toda la diferencia.