Elegir entre lo ya elegido

18 de Septiembre de 2026

Elegir entre lo ya elegido

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Juan Pablo Gómez Zarazúa

El camino a las elecciones intermedias en 2027 en México ya comenzó. Parte importante de este proceso es el surgimiento de dos nuevos partidos políticos, ya aprobados por el INE, que podrán participar en esta elección. Se trata de Somos México (Somos), un partido que plantea ser oposición, y Construyendo Sociedades de Paz (PAZ), que aparentemente será más cercano a la Cuarta Transformación.

En una democracia suele ser un buen indicador la emergencia de nuevos partidos políticos, ya que renueva la política y garantiza el acceso a nuevas voces e ideas. El problema en estos casos es que las y los dirigentes de ambos partidos no son caras nuevas en la política mexicana. Las filas de Somos México incluyen a personas como Guadalupe Acosta Naranjo y Emilio Álvarez Icaza, ambos con un pasado en el PRD. En el caso de PAZ, Hugo Eric Flores y Armando González, fueron fundadores de los partidos Partido Encuentro Social y Partido Encuentro Solidario (PES y PES).

Acosta Naranjo y Hugo Eric Flores fueron parte del Congreso con sus anteriores partidos y ambos llegaron al Congreso por la vía plurinominal. 200 de los 500 diputados son asignados por dicha vía, que consta de un mecanismo que le asigna asientos a cada partido para asegurar que tengan una representación proporcional a los votos que recibieron. Esto implica que los congresistas no son electos como individuos, sino que son parte de una cuota asignada a cada partido.

Alberto Anaya (PT) ha ocupado ocho cargos legislativos desde 1988, todos como plurinominal; Kenia López Rabadán (PAN), en 13 años de carrera legislativa, ha sido únicamente “electa” por representación proporcional; Ricardo Monreal acumula 16 años como “pluri”, aunque también ha ganado tres elecciones directas, y hay muchos otros casos similares en la historia reciente de nuestro país.

Datos publicados por El Universal en 2015 sostuvieron que 230 personas de 88 familias habían ocupado 455 asientos del Congreso desde 1934. El problema de la permanencia de familias e individuos en el congreso no es nuevo, es parte del sistema político mexicano desde hace décadas.

La vía plurinominal debería ser una herramienta democrática que asegure la representación pareja de los partidos en el congreso, pero en realidad es un mecanismo de captura de puestos de elección. Esto se debe a que los procesos para formar las listas de los partidos para asignar a sus plurinominales no son del todo transparentes y muchas veces son decididas por un puñado de dirigentes.

La última Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI), levantada en 2020, arrojó que las instituciones con menor confianza ante la ciudadanía son los partidos políticos. El 76.4% de la población de 15 a más años dijo confiar poco o nada en los institutos políticos. El contexto mexicano es de una ciudadanía que no confía en los partidos políticos, pero el sistema de elecciones del poder legislativo aparentemente funciona para servir a tales institutos.

Para hablar de democracia no basta con tener partidos políticos nuevos y elecciones periódicas. El factor de decidir quiénes aparecen en las boletas es clave para asegurar que el poder cambie cuando los votantes lo decidan. Cuando los partidos políticos son quienes imponen quiénes salen en la boleta, la decisión del pueblo termina legitimando que las personas cercanas a sus dirigentes se queden en el poder de forma indefinida. Y en un sistema en el que la pérdida del registro de un partido se resuelve creando uno nuevo, el ciclo se vuelve interminable. Usted, que lee estas palabras, ¿realmente se siente representada o representado por las personas legisladoras plurinominales que ocupan su cargo gracias a su voto?