Posterior a la captura del presidente ilegítimo Nicolás Maduro por las fuerzas armadas estadounidenses, el presidente guyanés, Irfaan Alí, ha negado rotundamente que su país pudiera tener en este impasse un acuerdo amistoso con Venezuela, para resolver la controversia territorial sobre el Esequibo que existe entre ambos países. Si bien, Estados Unidos no ha hecho alguna petición al respecto, algunos observadores no descartan la idea de que el presidente Donald Trump pretenda proponer algún acuerdo de esta naturaleza.
El reclamo territorial venezolano sobre la región denominada del Esequibo ha llegado a constituir uno de los diferendos más complejos en América del Sur. Es una vasta región de 160 mil km2 -lo que representa cerca de dos terceras partes de territorio guyanés-, actualmente administrada por Guyana, pero reclamada por Venezuela desde el siglo XIX. El descubrimiento de enormes reservas de hidrocarburos frente a la costa guyanesa ha intensificado la disputa territorial de alto impacto en el terreno energético, económico y geopolítico. Su vecino Surinam también tiene una disputa territorial sobre Guyana de 15,600 km2.
Guyana es un país pequeño en América del Sur, con una población de 800,000 habitantes, pero en los últimos años se ha constituido en la economía de más rápido crecimiento en el mundo, en razón de su auge petrolero, con tasas que superaron en 2020 y 2024 el 43% y con un máximo histórico de 60% en 2022. Según el Banco Mundial, las proyecciones para 2025 y 2026 se estiman en dos dígitos, entre el 10% y 20%, respectivamente.
En 2015 la petrolera estadounidense ExxonMobil confirmó el descubrimiento de vastas zonas de hidrocarburos en aguas profundas del Atlántico, en el bloque Stabroek, cuyos recursos recuperables alcanzarían los 11,000 millones de barriles de petróleo. En pocos años ExxonMovil, conjuntamente con sus socios Hess de Estados Unidos y CNOOC con sede en China, alcanzó una producción petrolera cercana al millón de barriles diarios (2025), con una proyección de 1.3 millones en 2027. El país se ha consolidado como un importante proveedor de petróleo fuera de la OPEP y como socio estratégico para Estados Unidos.
Guyana confía en ganar el caso del diferendo territorial que se encuentra en proceso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) presentado en 2018. Aunque Venezuela desconoce su competencia, el juicio continúa y en 2020 la Corte se declaró competente. Durante el conflicto, Estados Unidos ha hecho advertencias a Venezuela contra acciones unilaterales y agresivas que pudiera tomar contra Guyana, en tanto, organismos como la CARICOM y la OEA han dado su respaldo a la integridad territorial del Esequibo.
La detención de Maduro y hoy una Venezuela más débil e inestable, proporciona una posición más sólida a Guyana para defender su soberanía, su posición en foros multilaterales y reduce la presión política venezolana. La desaparición de la amenaza militar directa que permanentemente hacía Maduro ha reducido la posibilidad de una anexión forzosa.
No obstante, es prudente destacar que la reclamación venezolana sobre el Esequibo se ha constituido en una política de Estado en Venezuela, con leyes de reclamo internas vigentes, que trascienden al chavismo. Dicha demanda se ha convertido en un símbolo de reivindicación territorial y defensa de intereses estratégicos. El tema se ha volcado hacia un sentimiento nacionalista muy arraigado entre los venezolanos, difícilmente de renunciar. Una solución se muestra complicada, en la que inciden variables legales, económicas y regionales, cuya tensión al parecer continuará sin una pronta respuesta, en tanto se desarrolla la disputa pendiente ante la CIJ y la transición política en Venezuela.