En momentos en que la atención mundial se concentra en el conflicto militar en Medio Oriente, el viernes 10 de abril se celebró en Beijing una reunión histórica a puerta cerrada entre Xi Jinping, Presidente de la República Popular China y Secretario General del Partido Comunista (PCCh), y Cheng Li-wun, lideresa del Kuomintang (KMT), principal partido de oposición de Taiwán. Fue el primer encuentro entre los líderes del Kuomintang y el PCCh en casi diez años; ambos manifestaron su oposición a la independencia de Taiwán y expresaron su deseo de una resolución “pacífica” a la prolongada disputa sobre el futuro de la isla.
En 2016, el gobierno chino interrumpió los contactos de alto nivel con Taiwán tras asumir la presidencia el Partido Democrático Progresista (PDP), actualmente en el poder, argumentando su negativa a respaldar la política de “una sola nación China”. De hecho, el PDP criticó la visita de la señora Cheng a la capital china, acusándola de ser “sumisa” a Beijing, en tanto que el gobierno chino se ha negado a sostener un diálogo formal con el presidente taiwanés Lai Ching-te, calificándolo de “separatista”.
La lideresa del KMT afirmó que los jóvenes de todas las generaciones deberían comprender que oponerse a la independencia de Taiwán y mantener el Consenso de 1992 era una forma de “evitar la guerra, prevenir una tragedia, trabajar juntos y crear la paz”. Mediante ese acuerdo entre el entonces gobernante KMT y el PCCh aceptaron la existencia de “una sola China”.
Por su parte, el Presidente Xi Jinping manifestó que China estaba dispuesta a reforzar el intercambio y el diálogo con diversas partes, incluido el KMT, aunque tendría que ser con la condición de oponerse a la independencia de Taiwán. Xi también reiteró que quienes viven en ambos lados del estrecho de Taiwán son chinos y desean la paz.
Es importante recordar que desde se separó en 1949 de la RPCH, cuando el gobierno nacionalista del KMT, encabezado por el líder Chai Kai-Shek se refugió en Taiwán al ser derrotado por Mao Tse-Tung, Taiwán se mantiene como una nación independiente, con un gobierno y ejército propios. Beijing ha venido reclamando a Taiwán como una provincia de su territorio inalienable, acusándolo de “rebelde” sin descartar la posibilidad de tomarlo por la fuerza.
Desde entonces el problema del reconocimiento internacional de Taiwán ha sido una disputa entre ambas partes, generando tensión internacional y convirtiéndose en un tema geoestratégico para la seguridad de la región Asia-Pacífico y las relaciones chino-estadounidenses.
Ambos líderes se opusieron a la “intromisión extranjera” en las relaciones entre Taiwán y China, en clara alusión a la interferencia de los Estados Unidos, mientras que Cheng sugirió que frenaría el rearme militar de Taiwán. El mensaje fue que el KMT “no buscaría un enfoque de defensa y disuasión para la prevención de la guerra” y que “Taiwán debería reducir el ritmo de su rearme y la compra de armas estadounidenses”.
La expansión militar de Taiwán ha sido objeto de un intenso debate en el parlamento, donde el KMT ha bloqueado durante meses un presupuesto de 40,000 millones de dólares para la adquisición de armamento estadounidense. Este partido sostiene que el proyecto de ley de defensa es excesivo e impreciso, y propuso una alternativa de solamente 12,000 millones de dólares.
Previamente a la citada reunión, el presidente de Taiwán acusó al KMT de seguir “evitando deliberadamente las negociaciones entre partidos”, mientras retrasa la aprobación del presupuesto de defensa, afirmando que China ha incrementado progresivamente su presencia militar en las aguas y el espacio aéreo de Taiwán en los últimos años.
En estas circunstancias, México mantiene relaciones diplomáticas con China desde el 14 de febrero de 1972, mientras que con Taiwán solamente a nivel comercial y de inversión desde 1972, aunque fortaleciéndose con la respectiva apertura de oficinas de representación desde 1990. En 2025 Taiwán se convirtió en nuestro tercer socio comercial y un inversionista clave con 300 empresas taiwanesas en territorio nacional, superando el comercio bilateral los 48,000 millones de dólares.