Estrategia de seguridad estadounidense: impactos y desafíos

27 de Enero de 2026

Omar Hurtado
Omar Hurtado

Estrategia de seguridad estadounidense: impactos y desafíos

Omar-Hurtado_web_

El pasado 23 de enero Estados Unidos dio a conocer la “Estrategia de Defensa Nacional 2026”, como hoja de ruta del Departamento de Defensa, con un enfoque de “paz a través de la fuerza”, y un tono político y personalista del presidente, de cómo debe ser su país en el mundo y cómo el mundo debe ser en torno a su país.

El presidente Trump tiende a reconstruir las fuerzas armadas y convertirlas en las mejores del mundo. El documento destaca que al asumir el poder en enero de 2025 las fronteras estadounidenses estaban desbordadas de narcoterroristas y otras amenazas, así como, de un incierto acceso a territorios clave como el Canal de Panamá y Groenlandia. Enfatiza que el Departamento de Guerra “está centrado en restablecer la paz mediante la fuerza”. Para ello centra sus esfuerzos en cuatro puntos:

  1. La defensa de la patria, lo que implica asegurar fronteras, accesos marítimos y cielos mediante una Cúpula Dorada, contra amenazas aéreas no controladas; la disuasión nuclear, la ciberdefensa y lucha contra el terrorismo islámico. La estrategia reitera la buena vecindad en el hemisferio, incluyendo Canadá, pero con medidas que aseguren los intereses estadounidenses.
  2. Disuasión a China en el Indo-Pacífico mediante la fuerza y no la confrontación, para un comercio justo y relaciones respetuosas. El Departamento de Guerra tenderá a ampliar vínculos con el Ejército Popular de Liberación para la estabilidad estratégica. Detalla que China es el segundo país más poderoso en el mundo, con importantes inversiones en su ejército, y que el Indo-Pacífico pronto constituirá más de la mitad de la economía mundial.
  3. El aumento de la distribución de la carga con los aliados, quienes se han conformado con el subsidio estadounidense para la defensa. El documento destaca que en la OTAN, el presidente Trump ha establecido un gasto en defensa del 3.5% del PIB para el gasto militar básico y 1.5% para el gasto en seguridad, montos que tendrían que cumplir los aliados.
  4. Impulso a la base industrial de defensa de Estados Unidos, para su resurgimiento, la reubicación de industrias estratégicas en Estados Unidos y convertirse en el principal arsenal del mundo, mediante la innovación, tecnología e inteligencia artificial. Concibe al poder militar como instrumento de política exterior.

La Estrategia 2026 considera a Rusia como una amenaza persistente y a la República Democrática de Corea como amenaza militar para la República de Corea y Japón, ambos aliados. Estados Unidos no permitirá que Irán adquiera armas nucleares ya que, si bien sus ejércitos de resistencia están devastados, tienden a reconstruirse con fuerzas militares convencionales y reconoce a Israel como aliado modelo.

Hacia América, la estrategia prioriza mayor control de las fronteras, lucha contra el narcoterrorismo y la migración; el acceso comercial y militar en territorios clave, desde el Ártico hasta Sudamérica, especialmente en Groenlandia, el Golfo de México y el Canal de Panamá, donde se garantizará la Doctrina Monroe.

Esta estrategia tiene varios matices para México: Estados Unidos ha desplegado tropas en la frontera y ha establecido “zonas de defensa nacional”, lo que conllevará el aumento de incidentes; ha designado a los cárteles como organizaciones terroristas y ha advertido que podría tomar acciones unilaterales en territorio mexicano si no se aborda fehacientemente la lucha contra el tráfico de fentanilo y la migración ilegal, así como, limitar la influencia china en México. La postura autoritaria de Estados Unidos y su brazo militar, como brazo político representan un riesgo para México.

La estrategia tiende a ir por un camino de políticas intervencionistas, que tenderán a tensar las relaciones diplomáticas y fragmentar aún más la seguridad internacional y bilateral. Es una doctrina basada en el poder, la coerción y el reparto de carga a los aliados; una manera de ver al mundo sin ambigüedades, de ruptura y no de transición, con claras consecuencias en la asimetría internacional.