México ante otra encrucijada…electoral

27 de Enero de 2026

Ivonne Cid
Ivonne Cid

México ante otra encrucijada…electoral

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Ivonne Cid /

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EjeCentral

La Reforma Electoral que está en puerta, dista mucho de ser una que se pueda debatir o analizar en lo profundo, es una que como muchas, planteadas y puestas en marcha en los últimos 2 sexenios, aspira a pasar como mantequilla en los Congresos, sin mayor análisis y sin mover una coma.

Los planteamientos propuestos, algunos sin razón, han puesto en dudala organización de las elecciones y buscan reducir el presupuesto y facultades al INE; algunos aún más profundos, como la representación proporcional, con lo que se propone la eliminación de los diputados de minorias, que con ellos, se eliminarían equilibrios de poder, han generado dudas y debates en otras esferas pero que sin lugar a dudas sin un verdadero análisis y propuestas reales para una modificación al Sistema Electoral, esta Reforma caería como muchos cambios propuestos por la izquierda en lo que ellos mismos han llamado autoritarismo.

Las reformas electorales en México han sido una constante en la vida política, especialmente desde finales del siglo XX, éstas han sido verdaderos cambios estructurales e ideológicos.

Se han efectuado al menos cinco importantes reformas con diferentes objetivos. La reforma del 63 creo la figura de diputados de partido y abrió la representación política a las minorías. La reforma del 77 dio paso a un sistema pluripartidista efectivo y amplió la representación proporcional. En la década de los 90, se consolidó la creación de organismos autónomos como el IFE (hoy INE), y se robusteció la impartición de justicia electoral, un paso clave para contar con comicios más competitivos y confiables. Además se estableció la preponderancia del financiamiento público, con lo que los partidos existentes accedieron a recursos suficientes para competir.

En 2007 y 2014 se avanzaron reformas para equilibrar la designación de recursos, equidad de acceso a medios por parte de los partidos políticos, suprimiendo la compra de spots por parte de los propios partidos y reforzando la imparcialidad en la competencia electoral, con la eliminación en los congresos locales de designar la directriz de los Órganos, a través de la creación de los OPLES.

La propuesta de Reforma Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum ha encendido un debate intenso en la arena política mexicana. Lejos de ser una simple modificación legal, se presenta —como ha dicho la propia mandataria— como una oportunidad para “fortalecer la democracia” y hacerla más eficiente, cercana a la ciudadanía y ¨menos costosa¨.

¿Qué propone la reforma electoral de Sheinbaum?

Aunque todavía está en diseño y se espera que se presente formalmente al Congreso en febrero de este año,varios de sus ejes han sido adelantados:

  • Reducción del costo de las elecciones y del gasto de los partidos políticos; el argumento central es que las elecciones mexicanas están entre las más caras del mundo.
  • Revisión del sistema de representación proporcional (RP) y las listas plurinominales, con la idea de que los representantes elegidos mediante esta vía estén más vinculados con sus territorios y menos con la alta dirigencia partidista que apela a intereses particulares.
  • Consulta ciudadana, no solo en instancias nacionales, sino también en consultas locales frecuentes.
  • Facilitar el voto desde el extranjero, un reclamo recurrente de la comunidad migrante, que desde hace ya algunos años ha incrementado el número de participación en comicios federales.
  • Eliminación del fuero para múltiples cargos públicos y ajustes al número de regidores municipales.
  • Por otro lado, en diversas ocasiones la propia mandataria ha negado que con esta reforma se encuentre en riesgo la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE) , aunque contempla ajustes de gasto y posibles cambios en ciertos mecanismos.

En nuestro país, las reformas electorales no han sido meros ajustes técnicos: han sido cambios de gran calado y piedras angulares en la transición de un sistema hegemónico a uno multipartidista y competitivo.

Sin embargo, la propuesta de Sheinbaum llega en un contexto donde el oficialismo controla el Congreso Federal y la mayoría de los congresos locales, además de contar con alianzas partidistas, que de concretarse, facilitarían que esta Reforma fuera aprobada, pero también enfrenta críticas internas y externas. Algunos sectores de la oposición han tildado la iniciativa de un intento por centralizar el poder o vulnerar los equilibrios institucionales, llegando incluso a compararla con modelos autoritarios que la 4T ha rechazado en reiteradas ocasiones. Por su parte, la sociedad civil y la oposición discuten si los cambios fortalecerán la democracia o si corre el riesgo de debilitar más contrapesos esenciales.

Hoy considerar si la propuesta que será presentada por el Ejecutivo es un “avance” o un “retroceso”,es aún ambiguo; sin embargo, hay algunos argumentos para sostener que refuerza un avance dentro del sistema democrático en México, se sitúan en la reducción de costos del sistema electoral, es decir, elecciones más austeras en un país que continúa con grandes desigualdades; en la democratización del poder, que en el discurso de fondo se afirma a que los Organismos electorales se alejaron de la voz de la ciudadanía.

No es tema menor considerar que esta Reforma es un retroceso, en una democracia como la de nuestro país, puntualizando el debilitamiento de contrapesos, al reducir la autonomía del árbitro electoral: el INE; la reducción de la representación en los congresos no es significado de una democracia, ya que las mayorías no son la voz de todos, con lo que se estaría castigando a las minorías, las cuales no necesariamente son élites políticas como lo ha referido esta Reforma, ni atiende a intereses particulares, tal caso el de los pueblos indígenas.

En cualquier caso, esta reforma se podrá leer como un avance en términos de austeridad y crítica a un viejo sistema, planteando riesgos reales a la pluralidad, contrapesos y autonomía electoral. Lo que está en juego es más que una simple reforma legal: es una definición de cómo México quiere representarse, gobernarse y garantizar la pluralidad de las próximas elecciones, por lo que se debe recordar que en las democracias el problema no es ni será el cambio de reglas, sino el de quién las cambias y para qué…