Riqueza creciente

27 de Enero de 2026

Enrique Del Val
Enrique Del Val

Riqueza creciente

enrique del val

La conocida y reconocida ONG OXFAM acaba de difundir dos documentos sumamente interesantes: “Contra el imperio de los ricos” y otro, aprovechando la reunión de Davos, Suiza, titulado “Riqueza sin control, democracia en riesgo: por qué América Latina y el Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal”. Ambos documentos contienen una serie de datos actualizados que nos permiten ver con claridad en qué situación se encuentra nuestra región.

El segundo documento indica que la concentración de la riqueza no ha dejado de acelerarse, independientemente de las situaciones políticas, lo cual revela uno de los grandes temas de nuestro tiempo: los llamados milmillonarios saben aprovechar su poder económico para influir en lo político, sin importar la orientación de los gobiernos. Es decir, les va bien tanto con la extrema derecha como con la izquierda.

En América Latina y el Caribe, la riqueza de estos milmillonarios ha aumentado desde el año 2000 un 443%; hace tan solo un año creció 39%, mientras que el PIB de la región en su conjunto lo hizo en apenas un 2.4%.

Pero una de las situaciones que casi indica esta terrible desigualdad es que el 1% más rico posee más riqueza que el 90% del resto de la población y, aunque ha habido mejoras que el documento clasifica de leves, sigue habiendo 160 millones de personas en pobreza y 63 millones en pobreza extrema.

El país que más milmillonarios tiene es Brasil, con 66, y una riqueza conjunta de 253 mil millones de dólares, seguido de México, con 22 milmillonarios y una riqueza de 219 mil millones; y tenemos, por supuesto, al hombre más rico de toda la región.

Un dato que se menciona, pero sin darle mayor importancia, se refiere a que, como en el caso mexicano, la mayoría de las fortunas se han hecho fundamentalmente a partir de concesiones o privatizaciones gubernamentales, ya que casi el 70% de ellas proviene de tres sectores: el financiero, medios de comunicación y telecomunicaciones, y energía y recursos naturales.

El documento insiste en un tema fundamental: hasta hoy, en la región los pobres pagan más impuestos que los ricos ya que el 47% de la recaudación proviene del IVA y otros impuestos al consumo que pagan igual ricos y pobres, mientras que los impuestos a las utilidades y ganancias del capital cuando mucho aportan el 30% de la recaudación.

En resumen, el 1% más rico paga proporcionalmente menos impuestos que el 50% más pobre y esto, según OXFAM (y coincidimos con ello), es un agujero negro, ya que la mayor parte de las rentas del capital se concentra en el 1% más rico.

Plantean varias posibilidades para reducir la desigualdad y, como dicen, “frenar la amenaza que esta representa para el sistema democrático”. Entre ellas, limitar el poder político de los ricos regulando el cabildeo que hacen, el financiamiento privado de los partidos políticos, y también legislar para regular el inmenso poder de mercado de las grandes empresas y, sobre todo ahora, de las plataformas tecnológicas, así como promover una mayor participación ciudadana en favor de una justicia social.

Pero quizá el mayor ingrediente sea tener una política fiscal agresiva frente a los superricos, en particular hacia el 1%, que grave progresivamente los ingresos y las ganancias de capital, y también las herencias, que es donde se reproduce esta concentración del ingreso.

Una vez más, al igual que muchos otros y otras a quienes nos preocupa esta situación de privilegio de unos cuantos, pensamos que es urgente y necesario realizar una reforma fiscal con el objetivo único de reducir la terrible desigualdad que hay entre el 1% y el 99% de la población mexicana. No entendemos por qué, desde la máxima responsabilidad del Estado mexicano, en un gobierno que se dice de izquierda, a la menor mención sobre el tema sale de inmediato la negativa a realizarla, como ocurrió hace unos días.