Como ya se ha apuntado en múltiples espacios, la presente edición de la Copa Mundial FIFA (el Mundial) ha sido inédita en diversos sentidos, por ejemplo, se trata de la primera celebrada en 3 países con un total de 48 selecciones nacionales que disputarán la Copa del Mundo a lo largo 104 partidos. Es decir, en diversos sentidos se trata de la edición más extensa de este torneo.
Como en cada una las ocasiones en que se ha celebrado, el Mundial ha recibido diversas críticas, en esta oportunidad sobre todo por los altos precios de las entradas a los estadios, de los derechos de transmisión, de los productos asociados con sus marcas, entre otras cosas. Hoy más que nunca el Mundial es visto como el gran negocio que es con un margen de crecimiento muy importante (principalmente en China y en la India).
Los análisis previos y posteriores a esta justa mundialista abundarán y seguramente confirmarán que éste, se trata del deporte más popular del mundo con todo y las paradojas que su comercialización ha traído. Sin embargo, no debemos perder de vista al juego en sí mismo y a los jugadores que lo protagonizan.
Y es que hasta el momento han sido notables muchas cuestiones novedosas como han sido los cambios reglamentarios que han impactado en la dinámica de los encuentros, la relevante cantidad de goles que se han anotado o los estilos de juego desplegados. Por otra parte, ha quedado patente que en el deporte de alto rendimiento se está viviendo una extensión clara en la vida de los deportistas.
Por lo que hace a los cambios reglamentarios, cuestiones como la pausa de hidratación o el endurecimiento de las sanciones en esa búsqueda permanente del juego limpio, han sido objeto de polémica al contar con promotores y detractores, estando en el centro de la controversia las reglas tradicionales de un deporte que ha recibido menos cambios de los pensados a lo largo de su historia.
En lo referente a la cantidad de goles que hemos observado, cabe decir que estos pueden ser resultado de muchos factores, pero sin duda uno de ellos es que en esta ocasión participa un mayor número de equipos y que, entre ellos, hay los que con un número más restringido de participantes sencillamente no podrían aspirar a ser parte de este torneo (lo cual debe aplaudirse). De aquí que puede resultar injusto medir con la misma vara a los jugadores que son parte de la tabla de goleo histórica del Mundial.
La longevidad de los jugadores es otro hito para analizar: actualmente existen jugadores que, no siendo porteros, rondan los 40 años y están protagonizando el juego. Ejemplos como el de Cristiano Ronaldo, Lionel Messi o Luka Modric (a quienes considerábamos a punto de retirarse hace casi 4 años en el Mundial de Catar), llevan a concluir que los días en los que un jugador de 30 años se consideraba un veterano próximo al retiro se están acabando. Es de llamar la atención que a pesar de vivir tiempos en los que los jugadores participan en muchos más partidos que antes, su longevidad es inversamente proporcional a ello.
Con muchas historias por contarse y récords por romperse, seguiremos en las siguientes semanas este fenómeno global que aún tiene mucho por dar.