La elección que comenzó antes de empezar

22 de Septiembre de 2026

La elección que comenzó antes de empezar

Julieta Mendoza - columna

En México hemos desarrollado una extraña habilidad política: adelantar el futuro hasta volver irrelevante el presente. Todavía falta más de medio año para las elecciones del 6 de junio de 2027 y, sin embargo, buena parte de la política nacional ya habla, calcula y se mueve como si las urnas estuvieran instaladas a la vuelta de la esquina.

No es solamente una impresión. El proceso electoral federal comenzó formalmente el pasado 10 de septiembre. Se renovarán las 500 diputaciones de la Cámara de Diputados y la elección concurrirá con procesos locales en las 32 entidades. El propio INE ha señalado que estarán involucrados más de 101 millones de potenciales electores y 19 mil 609 cargos locales, incluidas 17 gubernaturas.

El dato importa porque explica muchas cosas que empiezan a ocurrir simultáneamente.

A partir de ahora, casi todo tendrá una segunda lectura.

Una decisión presupuestal será presupuesto, pero también mensaje electoral. Una gira será ejercicio de gobierno, pero será examinada como posicionamiento. Una diferencia entre partidos será desacuerdo político, pero inmediatamente se calculará en gubernaturas, diputaciones y porcentajes.

La política mexicana ha entrado en esa temporada en la que hasta los silencios hacen campaña. Y quizá el laboratorio más interesante está dentro del propio oficialismo.

Morena llega a 2027 con una posición parlamentaria relevante, pero la relación con sus aliados está sometida a tensiones. El Partido del Trabajo se apartó del proceso de selección de coordinadores estatales de Morena y dirigentes petistas han expresado inconformidad con los mecanismos utilizados, mientras dentro de esa fuerza se discute la posibilidad de competir por separado en algunas entidades. No significa que la coalición esté formalmente rota; significa algo políticamente más interesante: cuando se acerca una elección, la unidad también tiene precio, territorio y candidaturas.

A ello se suma otro protagonista que no aparecerá en ninguna boleta: la inteligencia artificial.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado la necesidad de discutir una regulación sobre el uso de IA en procesos electorales, aunque señaló que deberá revisarse jurídicamente qué puede modificarse una vez iniciado el proceso

El asunto no es menor. Las campañas de 2027 no solamente disputarán votos: disputarán la realidad. Audios sintéticos, imágenes fabricadas, videos alterados y contenidos capaces de circular millones de veces antes de que alguien consiga desmentirlos nos llevan a preguntarnos ¿qué ocurre con una democracia cuando fabricar una mentira convincente resulta más rápido que verificar la verdad?

Y está, por supuesto, el dinero.

El INE determinó para 2027 un financiamiento público federal total de 10 mil 842 millones de pesos para partidos políticos y candidaturas independientes, incluyendo actividades ordinarias, campañas y prerrogativas. Mientras tanto, el Congreso comienza a procesar el Paquete Económico 2027, que proyecta reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público a 3.9% del PIB y aumentar recursos, respecto de 2026, para educación, salud, ciencia y seguridad.

Ahí aparecerá una de las pruebas políticas más interesantes de los próximos meses: distinguir entre gobernar para el siguiente año y gobernar pensando en la siguiente elección.

Porque ésa es la paradoja mexicana.

Las campañas oficiales tienen fecha, la política, no.

Durante los próximos meses escucharemos hablar de encuestas, coordinadores, alianzas, rupturas, presupuestos, inteligencia artificial, soberanía, seguridad y candidatos que todavía no podrán llamarse candidatos. Todo ocurrirá dentro de una larguísima antesala electoral.

El riesgo no consiste en que los políticos piensen en las elecciones. Sería ingenuo pedirles que no lo hicieran. El riesgo comienza cuando todo el país termina obligado a pensar únicamente en ellas.

México necesita discutir quién gobernará mañana.

Pero todavía más importante es no olvidar quién está gobernando hoy.

Porque quizá la pregunta política más pertinente rumbo a 2027 no sea todavía quién aparecerá en la boleta.

Será descubrir cuánto gobierno queda cuando comienza la campaña.

Y esta vez, la campaña comenzó antes de empezar.