Monreal y el arte de no tener prisa

6 de Noviembre de 2026

Monreal y el arte de no tener prisa

jose luis camacho

Este martes, Ricardo Monreal pudo haberse ahorrado un problema. Morena y sus aliados tienen los votos para aprobar la convocatoria con la que se elegirá a la nueva presidenta del INE, y él mismo lo reconoció en San Lázaro. Aun así, la aplazó unos días.

El PAN había puesto ocho propuestas sobre la mesa. El presidente de la Junta de Coordinación Política pudo ignorarlas, pero pidió que se revisaran. Habrá quien vea en eso un tropiezo de calendario. Yo veo una manera de entender el poder.

En nuestra política abundan quienes confunden mayoría con razón. Monreal conoce la diferencia porque ha estado de los dos lados de la mesa. Salió de Plateros, en Fresnillo, gobernó Zacatecas de 1998 a 2004 y encabezó la Junta de Coordinación Política del Senado. Desde septiembre de 2024 coordina a la bancada de Morena y preside la JUCOPO en la Cámara de Diputados. Son décadas de aprender que una votación se gana en una tarde y una decisión se defiende durante años.

Por eso importa cómo describió el relevo en el INE: “un asunto de Estado”. Guadalupe Taddei renunció el 26 de octubre entre señalamientos por contrataciones irregulares, y el instituto debe conducir las elecciones de 2027. El político de ocasión preguntaría cuántos votos tiene. El estadista pregunta con cuánta confianza llegará la nueva presidenta a ese proceso. Monreal parece hacerse la segunda pregunta.

No es una postura de ocasión. En enero advirtió que una reforma electoral sin la oposición sería un mal precedente. En febrero descartó el fast track y pidió a los suyos evitar las ofensas. Cuando la reforma presidencial cayó en marzo, porque el PT y el Verde le negaron sus votos, otros habrían buscado culpables. Él respondió: “no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar”. El 8 de abril, el Plan B salió de la Cámara con 377 votos, incluidos los de Movimiento Ciudadano.

El método también se nota en el trabajo menos vistoso. En el primer periodo del segundo año legislativo, 44 de los 59 dictámenes aprobados, tres de cada cuatro, contaron con el consenso de todos los grupos parlamentarios. Esa cifra dice poco en un titular, pero mucho sobre quien abre la puerta de su oficina y escucha.

La seriedad, sin embargo, no consiste en decirle a todos lo que quieren oír. Monreal fue claro: “yo quiero el consenso”, pero si no llega, la mayoría actuará para que el INE no quede detenido ni incompleto. Tampoco le ofreció al PAN lo que considera imposible. Sostiene que revertir los llamados superpoderes de la presidencia del INE exige cambios constitucionales que no pueden procesarse en pleno proceso electoral. Y, aunque esa concentración de facultades nació de una reforma impulsada por su propio partido en 2024, dijo sin rodeos que está convencido de devolverle al Consejo General su carácter colegiado.

Negociar con franqueza es más difícil que prometer. Requiere aceptar en voz alta que hay desconfianza entre los partidos, como él lo hizo, y seguir sentado a la mesa de todos modos.

El calendario sigue siendo alcanzable. La convocatoria, exclusiva para mujeres, podría aprobarse el 13 ó 14 de noviembre, y la designación, el 13 ó 14 de diciembre, antes de que termine el periodo ordinario. Un comité técnico evaluará a las aspirantes y entregará cinco nombres. El pleno necesitará dos terceras partes de los votos presentes. Si no se alcanzan, vendrá la insaculación.

Ese último camino existe, pero nadie debería desearlo. La mejor salida es una presidenta respaldada por un acuerdo amplio, y pocos en el Congreso tienen tanta experiencia para construirlo.

Mi apuesta es que el relevo llegará a tiempo. Las dificultades son reales, y por eso conviene que estén en manos de un zacatecano que sabe contar votos, pero que también sabe cuándo no usarlos todavía. Unos días de espera cuestan poco. Una presidenta sin legitimidad le costaría mucho más a México.

@jlcamachov