La oración mundial de Trump

11 de Febrero de 2026

Oscar Moha
Oscar Moha

La oración mundial de Trump

Oscar Moha

Oscar Moha

Como cada primer jueves de febrero, se llevó a cabo la semana pasada en Washington el Desayuno Nacional de Oración (NPB, por sus siglas en inglés), donde los mandatarios estadunidenses invitan a líderes y políticos cristianos evangélicos de varias partes del mundo para orar por EU (desde 1953). Eventualmente, el presidente en turno hace la oración principal y lanzan un breve un discurso, generalmente relacionado con la moral y la religiosidad que caracterizan a esa nación.

Aunque no hay detalles específicos de lo que sucede en el evento, ni lista oficial de invitados, la Casa Blanca emite un breve comunicado con fotos selectas, segmentos de videos del discurso presidencial, mientras los asistentes logran filtrar algunos trascendidos a medios impresos y electrónicos. En esta ocasión, las palabras de Donald Trump fueron ampliamente difundidas, pero sólo los de aspectos políticos: ataque a las posturas republicanas, la defensa de su política migratoria, sus “logros arancelarios” y la eliminación de ocho guerras en el mundo.

Uno de los invitados especiales fue el presidente del Salvador, Nayib Bukele, a quien Trump le dedicó unos párrafos en su discurso. Y es que ambos mandatarios tienen una sintonía ideológica: han minimizado los derechos humanos para lograr sus fines; aman el poder político (ambos llevan dos mandatos); odian a la prensa crítica; se dicen “cristianos conservadores”, pero cada uno tiene su definición de quién es Cristo. El presidente estadunidense dijo que el salvadoreño es “una persona increíble… una de mis favoritas… ha hecho un trabajo fantástico (en cuanto a la seguridad…)”.

Más que una reunión nacional para orar, Trump convirtió a ese evento en un micrófono santo para justificar sus acciones. Este esquema religioso lo han replicado varios países en el mundo y ha derivado en algo similar a lo que lo transformó el mandatario de EU. Hasta en Rusia ya tienen un día nacional para orar por el país, donde la mayoría de los invitados son empresarios que nada tienen de religiosos porque allá ese rubro no tiene importancia cultural, ni política, ni mucho menos espiritual.

Aquí se ha intentado que el gobierno reconozca (como en Estados Unidos) un Día Nacional de Oración. El 30 de enero del 2024 las organizaciones cristianas de derecha de la unión americana convocaron a varios legisladoras y legisladores, y funcionarios que se dicen evangélicos en México. Asistieron entre otros Soraya Pérez, diputada local en Tabasco; Margrita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón; la entonces candidata presidencial Xochitl Gálvez, entre otros, con el fin, según los organizadores, de “buscar la paz en el país” y “encumbrar a personajes cristianos dentro de la política”.

El verdadero interés de este grupo a nivel mundial se llama “poder” en todos los órdenes, dejando al último el moral y el espiritual. Buscan a toda costa implementar su filosofía fundamentalista en la política, en la cultura, en la educación y en las familias. Lo de menos es un desayuno… lo de menos es la oración.

PALABRA DE HONOR: El derechista Partido Nacional envió una iniciativa al Parlamento de Honduras para incorporar la lectura de la Biblia diariamente en escuelas oficiales que según los legisladores de esta fuerza política ya fue “socializada” con iglesias evangélicas y católicas, y tiene como fin “reforzar la información ética y moral de la niñez y la juventud” en esa nación. Para que entrara en vigor esta propuesta deberán modificarse varios artículos de la Constitución, ya que Honduras es un país laico, según comentan algunos analistas.