Las ciudades, motores de transformación social

24 de Septiembre de 2026

Las ciudades, motores de transformación social

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Pablo Trejo Pérez

Las metrópolis del siglo XXI han dejado de ser meras espectadoras de las grandes dinámicas internacionales para convertirse en los escenarios decisivos donde se define el bienestar de la humanidad. En un contexto global profundamente marcado por las brechas de desigualdad, las consecuencias del cambio climático y la reconfiguración constante de la movilidad humana, los gobiernos locales y la ciudadanía enfrentan cotidianamente los grandes desafíos de nuestra época. La reciente participación de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, en el Foro Urbano 2026 y el respaldo al Comunicado U20 en la ciudad de Nueva York, ratifican que las soluciones más profundas y efectivas para los problemas globales nacen precisamente desde la escala territorial y comunitaria.

Gobernar una ciudad de la magnitud de la nuestra exige un compromiso claro con la justicia territorial. La experiencia acumulada en la capital demuestra que para combatir de fondo la desigualdad resulta indispensable dirigir el gasto y la inversión pública con un sentido redistributivo radical: orientar mayores recursos financieros y materiales hacia aquellas áreas y sectores poblacionales que históricamente han sido olvidados. Romper las barreras invisibles de la segregación urbana implica dignificar las periferias, rescatar el espacio público abandonado y consolidarlo como el verdadero igualador social, un lugar democrático donde la ciudadanía pueda encontrarse y ejercer plenamente sus derechos fundamentales.

Un pilar indispensable de este enfoque transformador radica en la consolidación de un Sistema Público de Cuidados con amplia cobertura. Durante generaciones, las tareas de cuidado de niñas, niños, personas adultas mayores y personas con discapacidad han recaído de manera desproporcionada sobre las mujeres de forma no remunerada, condicionando su desarrollo educativo, laboral y profesional. Asumir una postura de gobierno con perspectiva de género implica que la infraestructura y los servicios urbanos asuman la responsabilidad compartida de cuidar a quienes históricamente han cuidado de la sociedad. Al liberar tiempo vital, permitimos que las mujeres recuperen autonomía, herramientas de formación y libertad plena para su proyecto de vida.

Paralelamente, la planeación urbana debe evolucionar hacia el modelo del urbanismo de proximidad. Proyectos de infraestructura comunitaria como las Utopías concretan en el territorio la idea de la “ciudad de los 15 minutos”, la cual busca que los servicios educativos, culturales, deportivos, ambientales y de cuidados se encuentren accesibles dentro de un radio de desplazamiento corto para la población. Este diseño urbano no solo reduce los tiempos de traslado y la huella ecológica, sino que convierte espacios antes degradados en polos permanentes de convivencia, salud comunitaria y desarrollo integral.

Otro tema prioritario abordado en la agenda internacional del U20 es la necesidad de hacer frente a la crisis global de acceso a la vivienda digna. Frente a los procesos especulativos e inmobiliarios que encarecen el suelo y expulsan a las familias trabajadoras hacia la lejanía urbana, la política pública debe priorizar el derecho al arraigo y la asequibilidad. La vivienda debe concebirse ante todo como un derecho humano esencial para la cohesión comunitaria y la estabilidad familiar, salvaguardando la permanencia de los habitantes en los barrios que han ayudado a construir.

Asimismo, frente a los complejos movimientos de movilidad humana, las ciudades modernas tienen el deber moral y político de ser espacios incluyentes que reciban a las personas migrantes con dignidad, garantizando el acceso a los servicios básicos y reconociendo su aporte económico, social y cultural a la sociedad.

Para consolidar estas transformaciones en el tiempo, resulta imperativo que los gobiernos locales cuenten con un respaldo institucional sólido y mecanismos de financiamiento internacional directo destinados a la vivienda, la sostenibilidad y la resiliencia urbana. La ruta trazada en la Ciudad de México demuestra que cuando las ciudades se coordinan y colocan a las personas en el centro, se abren caminos reales hacia la paz, la equidad y la justicia social.

*Diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco

X: @PabloTrejoizt