Las Malvinas sí son argentinas

21 de Julio de 2026

Las Malvinas sí son argentinas

Ruben Moreira_WEB.jpg

Rubén Moreira

No tengo dudas: las Malvinas son argentinas y su ocupación por parte de los ingleses es un resabio del reparto del mundo que operó hasta bien entrado el siglo XX. Claro, ahora mismo, con otro tono y mecanismos, las potencias siguen interviniendo en lo que no es suyo. El sur fue y es la principal víctima de los afanes coloniales.

En ese espíritu, los humanos no hemos cambiado en nada o casi nada en nuestro proceso evolutivo. Desde los primeros días de la especie, el ánimo de conquista y agresión está presente. En las más remotas narraciones se encuentran registradas guerras e intervenciones de todo tipo y también la proclividad a tomar lo ajeno.

Ejemplos hay muchos: en un pasado reciente, Estados Unidos desvalijó a México de más de la mitad de su territorio y Francia nos quitó la isla de Clipperton. Los ingleses se quedaron con las Falkland, los neerlandeses con Bonaire y Puerto Rico es propiedad de ya saben quiénes. Esos mismos son dueños de un montón de islas en el Pacífico y bases militares por doquier. En el continente negro, todavía no se reponen de la friega que les dieron los europeos.

En 1982, a los militares que gobernaban la tierra de Maradona se les ocurrió recuperar lo suyo. Se fueron como “el Borras” y varias centenas de jóvenes pagaron las consecuencias. El país pasó de la euforia patriótica al estupor de los muertos. Los relatos de soldados casi niños y mal preparados que fueron abandonados en las gélidas islas son espeluznantes. Algunos murieron degollados después de rendirse; les quitaron la vida tropas mercenarias que, drogadas, iban al frente de las columnas británicas. Por cierto, algunos países de América se sumaron a la potencia europea.

Los motivos de Galtieri y la junta militar para tomar las islas no se conocen bien. Algunos aseguran que, con una causa legítima, fue un esfuerzo para despertar simpatías en favor de su linda dictadura. Otros dicen que al inicio estaba convencido de la posibilidad del triunfo y que, incluso ya encarrerado, pensaba arrebatarle unas islas a Chile, entonces gobernado por Pinochet.

No me gusta el estilito de los argentinos para jugar al futbol, pero me llené de orgullo cuando, al final del juego con los ingleses, desplegaron la manta que dio en imágenes la vuelta al mundo. Les recuerdo a mis pocos lectores que soy coahuilense y todavía nos duele el atropello que significó la pérdida de Texas.

No todo en el Mundial fue futbol; también hubo reclamos y un capitalismo voraz.