El 18 de febrero, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la llamada Ley Valeria, una reforma que tipifica el acecho como delito federal y lo sanciona con penas que pueden alcanzar hasta cuatro años de prisión.
Ley Valeria
La denominada Ley Valeria toma su nombre del caso de Valeria Macías, cuya denuncia expuso la falta de herramientas legales para frenar el hostigamiento persistente.
Desde 2017, fue víctima de acecho continuo por parte de su agresor, una situación que se prolongó durante años sin medidas de protección efectivas y que evidenció la urgencia de tipificar esta conducta. Tras casi ocho años la reforma avanza ahora hacia su votación definitiva en el Senado, paso previo a su eventual entrada en vigor.
La llamada Ley Valeria tiene como principal impulsora a legisladoras de Movimiento Ciudadano, especialmente a la diputada Iraís Reyes, quien promovió la iniciativa para tipificar el acecho como delito en el Código Penal Federal, aunque el impulso también provino de legisladoras de distintas bancadas, con el acompañamiento de organizaciones civiles.
¿Qué es la Ley Valeria?
Es una reforma al Código Penal Federal que incorpora el acecho como delito, sancionando conductas reiteradas de seguimiento, vigilancia o intimidación que alteren la vida y seguridad de una persona.
¿Qué establece la Reforma?
● Finalmente se incorpora el delito de acecho como conducta de persecución, o contacto no deseado que genere temor o afecte la vida cotidiana.
● No limita el delito al sexo del agresor: puede ser cometido por cualquier persona.
● Se agrava cuando existe relación sentimental, antecedentes de violencia, amenazas o riesgo para la integridad de la víctima.
● La iniciativa surge tras casos de impunidad y busca prevenir que el hostigamiento escale a violencias mayores.
Antes de su avance a nivel nacional, medidas similares ya operaban en Guanajuato, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, sentando precedentes para una protección más homogénea en todo el país.
La reforma entonces, reconoce el acecho como una conducta reiterada, y seamos claros, durante años, este tipo de conductas se han visto “minimizadas”, incluso entre amigos cercanos, ex parejas, alumnos, jefes o mandos superiores y hasta mandos inferiores, que siendo honestos se diluyen siempre entre las áreas de recursos humanos como “faltas administrativas o figuras legales insuficientes” y hasta “líos de faldas” (terrible frase), obligando a las víctimas a por pena a no ser conflictivos, esperar o incluso a normalizar conductas de violencia dirigidas, a esperar más y más a que la violencia escalase, para entonces sí, ser escuchadas y obtener medidas de protección.
Finalmente con la Ley Valeria, además de sanciones penales, la ley contempla órdenes de restricción, medidas de protección inmediatas, mecanismos de denuncia más ágiles y capacitación obligatoria para autoridades. El objetivo es intervenir antes de que el hostigamiento derive en agresiones físicas o feminicidio.
En el discurso legislativo, se trata de una herramienta preventiva para frenar la violenciamuchas veces feminicida desde sus primeras manifestaciones.
Sin embargo, Tipificar el acecho no garantiza protección, si las fiscalías y cultura laboral continúa desestimando denuncias, si las medidas cautelares no se supervisan o si las víctimas siguen enfrentando revictimización institucional, por otro lado, importante decir que la violencia no tiene género y el acecho muchas veces viene también de mujeres, a su mismo género.
¿Qué pasará, cuando el acecho viene de una mujer, y este termina en feminicidio?
Recordemos que feminicidio no se define por el sexo de quien comete el crimen, sino por la razón de género detrás del asesinato ¿qué pasará?
Lo repito siempre, la violencia no tiene género lamento decir, aunque por supuesto celebro este avance histórico, solo me permito lectores, decir con certeza, que aún queda mucho por aprender cuando de violencias se trata entre nuestro mismo género.
Pasaron años de denuncias ignoradas para reconocer el acecho como delito, así llegó la aprobación unánimede la Ley Valeria, nombrar al acecho ya es una realidad y un paso necesario, pero insuficiente si no se acompaña de recursos, protocolos eficaces y voluntad institucional en las fiscalías.
La Ley Valeria reconoce, por fin, que la violencia no empieza con el golpe, sino con la persecución silenciosa que invade la vida cotidiana. Forma parte de una política para prevenir violencia, especialmente contra mujeres, pero su aplicación es general, pues no limita el delito al sexo del agresor. Se espera su discusión y posible aprobación en la Cámara de Senadores…
KAREN TORRES AGUILAR
PERIODISTA &MKT SPECIALIST