MAGNIFICA HUMANITAS

28 de Mayo de 2026

MAGNIFICA HUMANITAS

Marco Antonio Zeind.jpeg

Marco Antonio Zeind.

/

EjeCentral

“El poder tecnológico adquiere así un rostro inédito,

predominantemente “privado”, y por ello aún

más difícil de discernir, gobernar y

orientar hacia el bien común”.

León XIV

La carta encíclica “Magnifica Humanitas” se trata del primer documento de este tipo firmado por el Papa León XIV y se centra “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial” (https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html).

Las encíclicas son consideradas los documentos de mayor relevancia firmados por un Papa, son dirigidos a los obispos y a los fieles católicos en todo el mundo, aunque derivado de los temas que abordan, pueden estar dirigidas a toda la sociedad (especialmente a partir del concilio Vaticano II). Si bien no se ubica un momento específico de creación de este tipo de documentos, diversas voces consideran que fue el papa Benedicto XIV entre 1740 y 1758, haber ideado un documento como es la encíclica actual.

De acuerdo con personas expertas en el estudio de las encíclicas, tanto el nombre de León XIV como la fecha para firmar su primera encíclica (mayo de 2026), revelan la admiración de Robert Prevost por León XIII, quien se considera el precursor de la doctrina social de la Iglesia Católica a través de la encíclica “Rerum Novarum” publicada en mayo de 1891 (https://www.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html).

Y es que, con dicho documento, León XIII realizó un diagnóstico de un fenómeno parecido, en la profundidad de sus efectos, con la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) analizada por León XIV: la situación de los obreros frente a los adelantos de la industria.

En una época marcada por la indefinición de los Estados respecto de la forma de abordar y, en su caso, regular a la IA, es de llamar la atención que este fenómeno y su relación con la dignidad humana sea el tema que merezca abordarse en la primera encíclica de León XIV e iniciarla con el planteamiento del siguiente dilema: “la magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”.

Si bien ya hemos sido testigos de distintos abordajes de la IA por parte de gobiernos, universidades, organizaciones no gubernamentales, colegios de profesionales, entre otros, lo cierto es que en todos los casos los efectos no pueden ser más que orientadores.

No obstante, el hecho de que la Iglesia Católica retome el tema y lo haga acompañada de jugadores del sector (como el cofundador de Anthropic, Christopher Olah) conlleva una fuerte advertencia del momento crucial ante el cual se encuentra la humanidad con la llegada de la IA. Es tal la preocupación, que León XIV considera necesario “adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico”. En efecto, la carencia de regulación es uno de los principales obstáculos para contar con un aterrizaje sutil de estas tecnologías, aunque como lo afirma el Sumo Pontífice, la complejidad no se limita a ello, sino a “quién detenta hoy el poder y hacia qué fines lo orienta”.

Tal como lo he sostenido en este espacio con ejemplos como el de Elon Musk y el papel de Starlink en la guerra de Rusia y Ucrania, León XIV acierta en su diagnóstico: “los principales motores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales, dotados de recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos”.

Hoy el Estado y la sociedad enfrentan un reto verdadero y creciente con la irrupción de la IA.