México necesita un INE ciudadano

5 de Noviembre de 2026

México necesita un INE ciudadano

Hugo Gutiérrez Arroyo

Hugo Gutiérrez Arroyo

Hay decisiones que parecen un trámite, pero definen el rumbo de un país. La que viene en la Cámara de Diputados es una de ellas: la convocatoria para elegir a la nueva presidencia del INE.

Quiero platicar contigo por qué esto importa. Porque cuando el árbitro de nuestras elecciones pierde la confianza, todas y todos perdemos algo; tú, que vas a votar, y también cada candidata y candidato que compite.

Recordemos cómo llegamos aquí. En la reforma judicial de 2024, metieron de última hora un cambio que concentró en la presidencia del INE todos los nombramientos que antes decidían de forma colegiada todas las consejerías del INE. Obviamente, MORENA y sus aliados fueron los responsables de aprobar ese cambio. En el PRI advertimos que se rompería la colegialidad y eso dañaría la funcionalidad del INE. Hoy, con lo que vemos en el terrible caso de corrupción de Taddei, nuestra advertencia se quedó corta.

El contralor del INE recientemente reportó dieciocho expedientes por conflictos de interés, ocultamiento y simulación de competencia en contratos. Pero también es sospechoso que hasta ahora lo mencione y no exista hasta el momento ni una sola denuncia penal, que es parte de sus atribuciones y competencias. La Auditoría Superior de la Federación acumula hallazgos por más de mil millones de pesos. Y un árbitro bajo sospecha no puede arbitrar. Se debe llegar hasta las últimas consecuencias legales. Urge una limpieza del prestigio del INE.

Por eso importa tanto cómo se elija a quien llegue. El borrador de la convocatoria que circula en medios de comunicación convoca solo a mujeres para concluir el periodo que termina en 2032 y cumplir con el criterio de género. Un comité técnico de cinco personas, tres propuestas por la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados y dos por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, revisaría requisitos, aplicaría examen, entrevistaría y entregaría una lista corta. La designación se prevé para mediados de diciembre.

Hasta el coordinador de la mayoría ha dicho que preferiría un nombramiento por consenso y no por mayoría, por lo delicado del momento y la próxima elección en marcha. Coincido y esperamos que así sea. Una presidencia impuesta nacería de la sospecha. Una presidencia por consenso tendría legitimidad.

Pero cumplir los requisitos de ley no basta si, al final, las candidatas son siempre cercanas al poder, como pasó en la elección de Taddei. Eso no es elegir, es simular. Como lo vimos en la tómbola de 2023, donde las finalistas tenían vínculos familiares o políticos con MORENA. Cuando el azar sólo se puede esconder entre aliadas, el resultado ya estaba decidido.

Por eso, en esta nueva convocatoria la oposición hace exigencias muy concretas. Quienes integren el comité no deben tener ataduras con el poder y deben ser avaladas por la sociedad civil. Que haya observadores en el proceso, con una persona legisladora por cada grupo parlamentario y una voz ciudadana. Se tiene que explicar cómo se garantizará la secrecía de los exámenes. Exigimos que la lista final venga con una clara justificación y, lo más importante, cambiar la ley para que esos superpoderes ya no existan. Mientras esos poderes sigan en la ley, se escudarán en que solo la cumplen. El INE debe decidir entre todas las consejerías, no por una sola persona.

Agregaría algo fundamental: entrevistas y calificaciones públicas, y un filtro robusto de conflictos de interés que sea el más estricto del proceso. Sin eso, el método se parecería al que ya conocimos y fracasó.

Necesitamos mujeres honestas, capaces, con prestigio e independencia probada. Sin compromisos políticos, sin la mínima sospecha de corrupción y sin favores por pagar.

El INE nació para que el gobierno dejara de organizar elecciones, para que cada voto cuente y se respete. Fue la respuesta a una exigencia ciudadana histórica. No podemos permitir que vuelva ese tiempo. México necesita un árbitro independiente e imparcial, que frene la ambición de control de gobiernos y partidos. Necesitamos un INE ciudadano.

Porque el INE no le pertenece a ningún partido. Le pertenece a las mexicanas y los mexicanos. Y aquí cada persona cuenta.

INE