En las últimas semanas, Omar García Harfuch ha intensificado la ofensiva del Gobierno Federal contra el crimen organizado.
Las detenciones de presuntos jefes de células delictivas, los operativos contra estructuras del narcotráfico y los aseguramientos de armas y drogas muestran que la inteligencia se ha convertido en una herramienta central de la Estrategia Nacional de Seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, García Harfuch no solamente concentra la atención pública cada vez que se anuncia un operativo de alto impacto.
Su responsabilidad es coordinar una maquinaria institucional que involucra a Defensa, Marina, Guardia Nacional, Fiscalía General de la República y Centro Nacional de Inteligencia.
La instrucción presidencial es clara: investigar, localizar, detener y llevar ante la justicia a quienes mantienen bajo amenaza a comunidades enteras.
Y los operativos recientes permiten dimensionar el alcance de esa estrategia.
En Tecomán, Colima, fueron detenidos tres presuntos integrantes de una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación, entre ellos David “N”, alias “Mando 20”, señalado por su probable responsabilidad en el atentado con explosivos ocurrido frente a la Policía Comunitaria de Coahuayana, Michoacán, que dejó seis personas muertas y varias heridas.
La investigación conjunta de Marina, SSPC y FGR permitió avanzar contra una estructura presuntamente relacionada con uno de los episodios más graves de violencia en esa región.
En Ojinaga, Chihuahua, cayó Sergio “N”, alias “El Señor de la A”, identificado como líder regional de La Línea y requerido por autoridades estadounidenses con fines de extradición.
En Matamoros, Tamaulipas, fue detenido Axel Alfredo “N”, señalado como segundo al mando de Los Ciclones y relacionado con delitos de alto impacto, entre ellos homicidio, secuestro y extorsión.
A estos resultados se suma la captura de Lino “N”, alias “El Patrón”, identificado como uno de los dirigentes de Los Linos, organización señalada por su participación en extorsiones y homicidios en Morelos.
No son acciones aisladas. Detrás de cada intervención hay investigaciones, intercambio de información y seguimiento de objetivos criminales.
Ese es precisamente el cambio operativo que busca consolidar el Gabinete de Seguridad: dejar de perseguir únicamente las consecuencias de la violencia para identificar las estructuras que la producen, sus mandos, sus redes de protección y sus fuentes de financiamiento.
En Sinaloa, donde la violencia representa uno de los mayores desafíos para las autoridades, la instrucción presidencial ha sido mantener una supervisión directa.
Omar García Harfuch ha acudido a revisar los despliegues, evaluar las capacidades de las policías estatales y municipales, supervisar el funcionamiento de los centros de vigilancia y dar seguimiento a los proyectos de infraestructura penitenciaria.
También se han registrado operaciones de Marina contra objetivos del Cártel de Guasave, incluido Jesús González Peñuelas, alias “Chuy Peñuelas”, por quien el Gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares.
A esto se agrega el convenio de colaboración entre Defensa y la SSPC para que la Guardia Nacional aproveche la Plataforma Central de Inteligencia del Centro Nacional de Inteligencia.
La apuesta es fortalecer el análisis de información, integrar capacidades y convertir los datos obtenidos por las instituciones en investigaciones que permitan anticipar amenazas y ejecutar operaciones con mayor precisión.
Las cifras presentadas por el propio secretario ante el Senado y la Cámara de Diputados también dimensionan el despliegue institucional.
El INEGI aporta otro elemento a esta evaluación. En sus cifras de septiembre de 2026 la percepción de inseguridad en México se ubicó en 58.1%, el nivel más bajo registrado desde 2013.
En el terreno político, García Harfuch se ha convertido en uno de los funcionarios más visibles del gabinete presidencial.
Su exposición pública, las responsabilidades que Claudia Sheinbaum le ha encomendado y su interlocución con las Fuerzas Armadas lo colocan en el centro de la ejecución de la política federal de seguridad.
Ese es el tamaño de la responsabilidad que tiene Omar García Harfuch bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum.
Los golpes contra las estructuras criminales deben continuar, pero el objetivo final tiene que ser mucho más grande que una lista de detenidos o toneladas de droga aseguradas: recuperar los territorios, cerrar el paso a la extorsión, combatir la impunidad y devolverles a las familias mexicanas la tranquilidad que durante años les ha sido arrebatada.
Y según los números el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch y el Gabinete de Seguridad Federal, van por buen camino.
En Cortito: Nos cuentan que en Palacio Nacional ya tienen la mirada puesta en Cuernavaca, donde el alcalde José Luis Urióstegui Salgado está apostando fuerte por la seguridad pública.
La entrega de 18 patrullas, cinco motopatrullas, 769 dispositivos de videovigilancia y 165 semáforos LED, con una inversión superior a los 50.6 millones de pesos, confirma que este municipio de Morelos está destinando recursos importantes para fortalecer a su policía.
Incluso, trascendió que podría concretarse un encuentro entre el alcalde y Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, para reforzar la coordinación institucional con el Gabinete de Seguridad federal.
El mensaje es claro: Cuernavaca está poniendo recursos, equipamiento y voluntad política sobre la mesa para atender de manera urgente la seguridad de la capital de Morelos.
Todo indica que el trabajo del alcalde José Luis Urióstegui Salgado no solo es visible entre los morelenses, sino que ahora ya se habla de él en el ámbito nacional.