Moda México: La moda también es política

9 de Enero de 2026

Alejandra Cerecedo
Alejandra Cerecedo

Moda México: La moda también es política

Alejandra Cerecedo -

En México, la moda suele leerse desde la superficie: tendencias, temporadas, nombres y pasarelas. Sin embargo, cada decisión creativa desde dónde se produce hasta quién ocupa el centro del escenario, es profundamente política. El anuncio de la octava edición de Moda México, que se realizará el 26 de abril de 2026 en Xalapa, Veracruz, es un recordatorio contundente de ello: la moda también es territorio, discurso y toma de posición.

Que una de las plataformas de moda más ambiciosas del país apueste por Xalapa y no por la capital no es un gesto menor. En un país históricamente centralizado, descentralizar la moda es un acto político. Significa reconocer que la creatividad no pertenece a un solo código postal y que las narrativas culturales deben construirse desde múltiples geografías. Moda México 8, bajo el concepto “Infinito”, rompe con la lógica del centro y propone una redistribución simbólica del poder creativo.

La escala del evento también comunica. Más de 2,500 asistentes, una pasarela de 420 metros cuadrados y una producción escénica de alto impacto hablan de una industria que exige ser tomada en serio. La moda mexicana no es artesanal por carencia ni emergente por accidente; es profesional, conceptual y capaz de dialogar de tú a tú con otras industrias culturales. Hacer visible esa dimensión es, nuevamente, una postura política.

Participar como diseñadora en esta edición implica asumir que cada colección es un mensaje. Las prendas hablan de identidad, de género, de memoria, de sostenibilidad y de futuro. Los nombres que integran Moda México desde propuestas consolidadas hasta voces en expansión, reflejan una pluralidad que cuestiona los modelos hegemónicos de la industria. En un país tan diverso como México, esa pluralidad no debería ser excepción, sino norma.

El antecedente de Moda México 7: “Resiliencia” refuerza esta lectura. Aquella edición demostró que la moda puede responder a contextos adversos con imaginación y colaboración, articulando discursos que van más allá de lo estético. Reunir a diseñadores, modelos y públicos diversos fue, en sí mismo, una forma de resistencia cultural frente a la homogeneización y el consumo vacío.

Desde su origen en 2013, Moda México, encabezado por Thalía Garcés, producido por Jorge Córdoba y con la producción ejecutiva de Arely Muñoz, ha entendido que vestir es narrar y que narrar es ejercer poder. Por eso su compromiso con la inclusión, la sostenibilidad y la preservación cultural no es decorativo, es estructural. En tiempos donde lo político atraviesa todos los ámbitos de la vida pública, la moda no puede ni debe mantenerse neutral.

Moda México 8 nos recuerda que cada pasarela es un espacio de disputa simbólica. Que elegir dónde, cómo y con quién se crea es una forma de intervenir en la conversación nacional. Y que, en México, la moda también es una herramienta para imaginar otros futuros posibles.

El motor invisible

La logística sostiene causas sociales sin ocupar titulares, y el Juguetón Azteca 2026 lo confirma con hechos. Bajo la dirección de Jorge Garralda, la campaña fija una nueva cifra histórica y alcanza una dimensión nacional que exige algo más que buena voluntad. Por su parte, Fundación TRAXION, encabezada por Alejandra Méndez, asume el transporte oficial y pone en marcha una red capaz de llevar juguetes por rutas complejas hasta el Día de Reyes. La cifra resulta contundente con un total de 19,837,427 juguetes supera la meta y demanda planeación, flota suficiente y control preciso de tiempos. Sin esa estructura, la misión social se queda en el discurso.

Desde la óptica empresarial, el voluntariado también genera valor. Los Voluntarios en Acción de la fundación ordenan, empaquetan y validan cada entrega, con lo cual reducen mermas y errores. Cuando una empresa invierte en su motor invisible, la filantropía llega a destino y cumple su promesa social.