Participación ciudadana y democracia: los desafíos del IECM en 2026

7 de Enero de 2026

Cecilia Aída Hernández Cruz
Cecilia Aída Hernández Cruz
Consejera Electoral del Instituto Electoral de la Ciudad de México

Participación ciudadana y democracia: los desafíos del IECM en 2026

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Cecilia Aída Hernández Cruz.

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EjeCentral

El inicio de un nuevo año siempre es un buen momento para hacer una pausa, mirar el camino recorrido y, sobre todo, compartir con la ciudadanía los retos que están por venir. En la entrega pasada les compartí algunas de las principales actividades que el Instituto Electoral de la Ciudad de México llevó a cabo durante 2025. Hoy, al tratarse de la primera columna del año, quiero detenerme en lo que nos espera durante 2026.

El 2026 comienza con una carga importante de actividades que, en realidad, no son nuevas. Muchas de ellas se gestaron desde 2025 y han transitado por comisiones. Tal es el caso de las convocatorias para la Consulta de Presupuesto Participativo 2026 y para la integración de las Comisiones de Participación Comunitaria. En los próximos días, estos documentos serán revisados y sometidos a la consideración del Consejo General del IECN. Una vez aprobados, se difundirán ampliamente para que la ciudadanía tenga claridad sobre los tiempos y etapas que conforman este ejercicio, cuya jornada consultiva se llevará a cabo el próximo 3 de mayo.

Uno de los primeros pasos dentro de este proceso es la integración de los órganos dictaminadores, responsables de evaluar los proyectos que la ciudadanía presente y determinar su viabilidad jurídica, técnica, financiera, ambiental y comunitaria. La convocatoria para conformar estos comités fue aprobada en diciembre de 2025 y actualmente se encuentra en desarrollo.

Posteriormente, se abrirá el registro de proyectos de Presupuesto Participativo, una de las fases más relevantes de todo el ejercicio. Es aquí donde la participación ciudadana cobra un papel central. Este momento nos invita a observar nuestras colonias, barrios y unidades habitacionales, a identificar qué hace falta y a reflexionar colectivamente sobre cómo mejorar nuestros espacios comunes. También es una oportunidad para distinguir con claridad qué acciones pueden realizarse con recursos del Presupuesto Participativo y cuáles corresponden, por obligación, a las alcaldías. Temas como iluminación, bacheo o seguridad son responsabilidades directas de las autoridades locales; como ciudadanía, nuestro papel es exigir que se cumplan. El Presupuesto Participativo, en cambio, nos permite impulsar proyectos que fortalezcan el tejido social, como actividades culturales, deportivas, el mejoramiento de parques o iniciativas innovadoras que beneficien al colectivo.

Durante buena parte del primer y segundo trimestre del año, el Instituto estará enfocado en la organización y desarrollo de estos ejercicios. Uno de los principales retos es lograr que la ciudadanía los conozca, los haga suyos y los reconozca como mecanismos que garantizan el ejercicio de sus derechos. La participación no solo fortalece a las comunidades, también fortalece a nuestra democracia.

Hacia la segunda mitad del año, el Instituto comenzará formalmente la planeación del proceso electoral 2027, cuyo inicio está previsto para septiembre. Para entonces, ya se deberán haber definido aspectos clave, como el convenio de colaboración con el Instituto Nacional Electoral y la proyección del número de casillas a instalar. Este proceso será particularmente complejo, pues por primera vez en la Ciudad de México se llevarán a cabo de manera simultánea la elección del Poder Judicial local, la renovación del Congreso de la Ciudad y las alcaldías. La experiencia de 2025 fue retadora; 2027 implicará un desafío mayúsculo en términos organizativos y operativos.

Además, durante el primer mes de 2026, el Instituto deberá aprobar su Plan General de Desarrollo Institucional 2026-2029, un documento estratégico que marca las líneas de acción para los programas de trabajo de todas las áreas.

En este mismo camino, se definirán los requisitos que deberán cumplir los partidos políticos para la postulación de candidaturas de grupos de atención prioritaria, a partir de las consultas realizadas en 2025. Todo ello irá acompañado de actividades permanentes de educación cívica y de vinculación con instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil, la academia e incluso el sector privado, con el objetivo de sumar esfuerzos y mejorar nuestros procesos democráticos.

Así, 2026 será un año de intensa participación y grandes retos que desde el Instituto asumimos con compromiso, responsabilidad y un profundo cariño por la Ciudad de México. Pero también es un llamado a la ciudadanía: participar es ejercer un derecho que ha costado mucho construir. Renunciar a él es renunciar a una parte fundamental de nuestra vida democrática. Que este sea un año de salud, de cultura cívica y de participación activa en la construcción de nuestra ciudad.