En la colaboración de la semana pasada, referente al interesante documento de la CEPAL sobre Rupturas y Oportunidades, traté sobre las rupturas y en esta ocasión comentaré la parte vinculada a las oportunidades que, según la Comisión, se presentan a nuestra área latinoamericana en el mundo actual.
Hace un recuento de cuáles son los activos que denominan estratégicos y que pueden servir para el desarrollo de nuestros países, destacando que en energía tenemos grandes reservas de energía fósil, al igual que algunos son grandes productores de energía eólica, hidroeléctrica y solar. Señala también que, como región, contamos con reservas de varios de los minerales críticos y con la gran biodiversidad de nuestro subcontinente.
Asimismo, indica que contamos con capacidades productivas, humanas y financieras suficientes, sobre todo en ciertos países como Brasil, Chile, Colombia y México.
Como activos también menciona uno que, pienso, hay que tomar con cuidado dados los resultados electorales de las últimas fechas en la región: se refiere a la influencia política como un factor importante, por el papel que desempeñamos en varios de los foros multilaterales.
Creo que el documento trata de incidir en la necesidad de una mayor cooperación, al mencionar que “los países de América Latina y el Caribe deberían reforzar la cooperación regional para aprovechar al máximo el potencial de sus recursos”.
Hay un tema muy ligado al de la cooperación necesaria, que alude a lo que denomina el fortalecimiento de la gobernanza, la democracia y las instituciones, donde reconoce que en varias regiones de nuestra América no existen las condiciones que permitan hacer frente a los problemas y crisis que se presentan día a día.
Para ello proponen cuatro trayectorias. A saber: “i) fortalecer la capacidad del Estado para una gobernanza coherente y una implementación eficaz; ii) restablecer la confianza y la legitimidad institucional; iii) construir consensos mínimos en un escenario político polarizado, y iv) hacer frente a la expansión de la delincuencia organizada”.
Sin duda dichas trayectorias son atendibles; el gran problema, creo, es que muchos gobiernos no tienen la capacidad suficiente para llevarlas a cabo, incluyendo al nuestro. Y aquí radica un atolladero en torno a los planteamientos de la CEPAL, ya que, por la desconfianza y las actitudes que se están aplicando y desarrollando en varios lugares, no solo la cooperación entre países, sino la propia gobernanza, se alejan de los principios básicos de una democracia.
Como simples datos de lo que está ocurriendo, está la actitud del presidente colombiano frente a la ayuda ofrecida por varios países, que sistemáticamente ha rechazado por cuestiones ideológicas. Otro dato es la injerencia cada día mayor del gobierno de Estados Unidos en nuestros países, fomentando y apoyando a los regímenes de derecha para aliarse con ellos, como es el caso del llamado Escudo de las Américas, que pareciera diseñado para cercar a México y favorecer sus intereses intervencionistas.
La Comisión propone cuatro principios que, de hecho, no se están respetando, sobre todo por los gobiernos recién elegidos en la región, ya que el primer principio es el de “evitar alineamientos rígidos en un mundo de potencias rivales”, y es esto precisamente lo que están haciendo al aliarse con Estados Unidos, que dicen que América es para los americanos, o sea ellos.
El documento es bueno, con propuestas interesantes, pero creo que la realidad política actual hace muy difícil llevarlas a cabo en esta polarización que estamos viendo a nivel internacional y, muchas veces, nacional, como es el caso reciente en nuestro país de las famosas listas que el gobierno ha publicitado de una manera que resulta incomprensible para un partido o movimiento que se dice demócrata y de izquierda.