Poscancelación

30 de Marzo de 2026

Poscancelación

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El pasado 10 de marzo, The Hollywood Reporter publicó en Estados Unidos una entrevista realizada en la cárcel de Rikers Island con Harvey Weinstein, el productor de cine caído en desgracia que cumple una condena por conducta sexual criminal. Como se le quiera ver, darle un espacio en medios de prestigio a un violador convicto es una decisión cuestionable -por decir lo menos- que también nos habla del poder que este personaje aún tiene en la industria del entretenimiento.

Para probar este punto, su declaración más inquietante no fue cuando insistió en su inocencia y tampoco cuando dijo estar seguro de que quedará absuelto, sino cuando se refirió a la reciente ceremonia del Oscar. Días antes de la premiación, al ser cuestionado sobre quién ganaría como mejor director, recordó que él había apoyado las carreras de Paul Thomas Anderson y de Ryan Coogler, diciendo: “Tuve el placer de trabajar con ambos. La Academia debería declarar un empate”. Su legado continúa.

La tendencia es muy clara: bajo el gobierno de Donald Trump y dada su influencia con la ultraderecha global, aquellas figuras que fueron “canceladas” por gobiernos de izquierda durante el período de la diversidad, equidad e inclusión, ya están retomando sus carreras. Quizá Weinstein no sea uno de ellos y permanezca encarcelado por el resto de sus días, pero hay otros individuos cuyas acciones fueron igualmente truculentas y caminan libremente por las calles.

Otra noticia involucra a Kevin Spacey, el famoso actor señalado por acoso sexual. Hace unos días, la compañía productora de la serie House of Cards (2013), uno de los mayores éxitos de este actor y de donde fuera despedido tras aquellos señalamientos, perdió un juicio millonario contra una compañía aseguradora que demostró que lo de Spacey no sucedió por una “adicción al sexo” sino que fue un simple y llano despido.

Aunque el recuento de sus actos suena reprobable, la realidad es que al actor no se le ha probado ninguna de estas acusaciones. Sin embargo, Kevin Spacey es, junto a Harvey Weinstein, uno de los rostros más representativos del acoso sexual en Hollywood en la era del #MeToo y, a pesar de ello, su influencia en la cultura popular permanece, de manera subliminal, cuando encendemos Netflix y escuchamos el “tudum” que le da identidad a esta plataforma y que fuera extraído, precisamente, del personaje de Kevin Spacey en House of Cards (aunque ahora lo nieguen).

Con el estreno del polémico documental Melania (2026), que trata de limpiar la imagen de la mujer del presidente Trump, también volvió a las conversaciones el nombre de Brett Ratner, el director de cine señalado de acoso sexual en 2017 por actrices como Olivia Munn y Natasha Henstridge y que ahora goza de todo el apoyo, ni más ni menos, que del máximo líder de Estados Unidos.

Para completar este panorama, hay que tomar en cuenta la inminente fusión de Warner Bros. con los estudios Paramount, donde miles de propiedades intelectuales pasarán a manos del empresario David Ellison, cuya familia tiene nexos con Trump. Y este no es el único caso de un magnate de los medios que podría tener alianzas con el presidente de Estados Unidos, pues también se ha señalado a Jay Penske, quien dirige un emporio mediático que incluye influyentes publicaciones -precisamente- como The Hollywood Reporter, Variety, Deadline, Rolling Stone, Billboard y muchas más.

Apenas el año pasado, la película de Julia Roberts, After the Hunt (Cacería de brujas), anunciaba el final de la “cultura de la consecuencia”, pero no le hicimos caso y hasta pensamos que era una mala película. Hoy, ya abundan los casos de figuras que vuelven del metafórico exilio, como el director Scott Rudin, el escritor Neil Gaiman, el actor Armie Hammer y hasta Karla Sofía Gascón, a quien vimos recientemente desfilando en las pasarelas de la Semana de la Moda de Madrid. Creo que, en el fondo, no nos sorprende porque ya lo esperábamos.