Pre-criterios o pre-suposiciones

13 de Abril de 2026

Pre-criterios o pre-suposiciones

enrique del val

Una primera observación semántica en cuanto a la palabra criterios: siempre me ha llamado la atención que el gobierno la utilice para sus estimaciones. La razón es que la palabra criterio, según el diccionario de la RAE, en su primera acepción es una norma para conocer la verdad, y en este caso de lo que se trata es de meras suposiciones que, según la misma RAE, son conjeturas, hipótesis, apreciaciones, etcétera. Sin duda, se podrían denominar mejor pre-suposiciones.

Entrando en el tema de los pre-criterios que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público publicó y ha difundido el mes pasado, no han sido bien recibidos por los bancos y, por lo tanto, por los mercados que siguen la opinión bancaria. Califican que técnicamente están bien construidos, pero alejados de la realidad.

La mayoría de ellos han insistido en un tema central: los califican como demasiado optimistas, con lo cual coincidimos, al discrepar de las cifras que presumen del PIB, del déficit y de la deuda como temas centrales. Incluso los analistas del BBVA, según las notas periodísticas, que es el principal banco de nuestro país, acumulando el año pasado el 32% de las ganancias del sector, han escrito que “es necesario implementar una reforma fiscal que reduzca la informalidad”. Estamos cerca de cumplir década y media con un crecimiento del PIB de apenas 1.5% anual, y este dato sería suficiente para que las propuestas para este y el siguiente año tuvieran un cambio, y no es así para mantener la norma neoliberal del control de las cifras macro, que hay que reconocer que lo han hecho muy bien, a costa de afectar a varios sectores.

Pero para cumplir con la consolidación fiscal hay que hacer ajustes, y la propuesta para el año próximo es recortar el gasto programable en casi 260 mil millones de pesos, respecto al presupuesto aprobado para éste, según se ha publicado.

Aparecen varias contradicciones, como por ejemplo el llamado “Plan México”, el cual requiere cuantiosos recursos para impulsar la inversión y la productividad, pero se ve acotado por los pre-criterios ante la imposibilidad del Estado de financiarlos, y para que el sector privado sustituya al Estado se requieren varias cosas, tanto legales como de confianza y convencimiento, situación que hoy no se está dando, a pesar de las Conferencias del Pueblo.

Hay propuestas cuyo impacto económico no se entiende, como es el caso de la infraestructura ferroviaria, que es uno de los grandes temas de esta administración, y tan es así que piensan destinarle en 2027 más recursos que lo que van a dedicar a la producción de petróleo, gas, petrolíferos y petroquímica.

Aunque seguramente estos pre-criterios cambiarán con la decisión reciente de entrarle al fracking, para lo cual no se ha presupuestado nada, y no vaya a ser que ocurra lo mismo que con el litio y su nacionalización, con la constitución de una empresa pública que lo único que ha invertido en casi tres años es en salarios de sus servidores públicos.

Sin duda hay que hacer proyecciones sobre el futuro de la economía del país, pero poniendo los pies en la tierra y no con suposiciones que no tienen mucho apoyo en la realidad.

Este es uno de los grandes problemas, porque si el sector privado no ve ni siente el apoyo gubernamental difícilmente va a participar en varios de los proyectos presidenciales, por más reuniones, comidas, etcétera, en Palacio Nacional.

Por eso, como digo al principio son, más que criterios, meras suposiciones que cuando se someten a la realidad caen por su propio peso. No es un tema de cómo vemos la información, sino de dónde estamos en la realidad económica, y yo creo que estamos en un momento difícil y que se necesitan ideas no sólo de los servidores públicos, sino de los expertos de la academia y del sector privado para salir adelante.