¿Qué sigue con las COPACO?

8 de Abril de 2026

¿Qué sigue con las COPACO?

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Cecilia Aída Hernández Cruz.

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EjeCentral

En todas las colonias hay alguien que se preocupa por lo que pasa a su alrededor. Esa vecina o ese vecino que levanta la mano cuando algo no funciona, que propone, que insiste, que dedica tiempo sin recibir pago a cambio, simplemente porque quiere vivir en un lugar mejor. Esa figura, que parece cotidiana, es en realidad una pieza clave para entender cómo funciona la participación ciudadana en la Ciudad de México. El 3 de mayo se realizará la elección de las Comisiones de Participación Comunitaria, las COPACO, organizadas por el Instituto Electoral de la Ciudad de México.

Dicho de manera sencilla, lo que está en juego es elegir a quienes van a representar a su comunidad para identificar problemas, impulsar soluciones y proponer mejoras en el lugar donde viven. No es un cargo con salario ni con reflectores, pero sí con impacto en la vida cotidiana.

En esta ocasión se registraron 18 mil 892 personas interesadas en integrar una COPACO. De ellas, 18 mil 793 obtuvieron un dictamen procedente, lo que equivale al 99.4 por ciento. Del total de registros, el 63 por ciento corresponde a mujeres y el 37 por ciento a hombres. Sin embargo, esa distribución no es igual en toda la ciudad. En 35 unidades territoriales no hay candidaturas de mujeres y en 108 no hay candidaturas de hombres. Esto nos recuerda que la paridad no se logra solo con reglas, también depende de quién decide involucrarse en cada comunidad.

En mil 763 de las mil 764 unidades territoriales habrá elección de COPACO, ya que al menos una persona cuenta con registro procedente. Solo en una unidad de Iztapalapa no habrá elección, simplemente porque nadie logró completar el proceso de registro como persona candidata.

Si miramos quiénes están buscando integrar estas comisiones, encontramos una combinación interesante. El 30 por ciento de las candidaturas corresponde a personas que ya formaron parte de una COPACO y buscan reelegirse, mientras que el 70 por ciento son personas nuevas. Hay, por un lado, experiencia acumulada y, por otro, una puerta abierta a nuevas voces. En 40 unidades territoriales habrá una sola persona en el cartel guía, es decir, no habrá una verdadera posibilidad de elegir. En contraste, en el 58 por ciento de las unidades territoriales se podrá elegir entre nueve personas o más, mientras que en el 39 por ciento el número máximo será de ocho.

Las COPACO se integran por nueve personas, elegidas entre quienes obtienen más votos. En su conformación se busca incluir a personas jóvenes, adultas mayores y personas con discapacidad, además de garantizar la paridad. Pero cuando revisamos quiénes se registran, aparecen patrones claros. La mayor participación se concentra en personas de entre 50 y 59 años y mayores de 60. En esta ocasión, además, el grupo de 18 a 29 años no fue el de menor participación. Ese lugar lo ocupa la población de entre 30 y 39 años.

El proceso también tiene reglas y tiempos definidos. Entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 2026 se realizó la asignación de letras de candidatura en las sedes distritales, lo que determina cómo aparecerán en las boletas. Del 2 al 16 de abril, las personas candidatas podrán realizar actividades de promoción y difusión. Estas deberán hacerse con recursos propios y no podrán exceder el equivalente a 24 UMAS, que para 2026 representan 2 mil 815.44 pesos. Además, cada persona será responsable de lo que comunique. Es un modelo austero, pero también plantea límites sobre quién puede competir en condiciones más visibles.

La representación vecinal no es un trámite, es una forma de involucrarse con el lugar donde se vive. Es una tarea de carácter honorífico, que se realiza en tiempos que podrían destinarse a otras cosas, y que aun así muchas personas deciden asumir. Eso también habla de comunidad.

La participación ciudadana no ocurre solo en las grandes decisiones o en las elecciones más visibles. También se construye en lo cotidiano, en la calle, en la colonia, en la relación con quienes viven cerca. Elegir a quienes nos representan a nivel vecinal es también una forma de cuidar y mejorar el espacio que compartimos.