Starlink y la supremacía tecnológica

12 de Febrero de 2026

Marco Antonio Zeind
Marco Antonio Zeind
Profesor de carrera en la Facultad de Derecho de la UNAM. Socio de la firma Zeind & Zeind. Miembro del SNI.

Starlink y la supremacía tecnológica

Columna invitada_Redes

Los conflictos alrededor del mundo han estado presentes desde que las personas comenzaron a convivir en el planeta. En principio, las luchas por tierras y por alimentos fueron las que empezaron a definir las fronteras del mundo y la manera en que las personas coexistirían. Con el paso del tiempo y con la evolución misma de las sociedades, una buena parte de las razones que dieron origen a conflictos estuvieron relacionadas con diversos recursos naturales, siendo los más escasos y aquellos relacionados con la generación de energía, algunos de los más codiciados.

En la actualidad, se están viviendo tiempos en los que las batallas se dan desde y por la supremacía tecnológica pues, a partir de ella, los países y organizaciones pueden fortalecer sus economías, su seguridad nacional y tener una fuerte influencia en el mundo, siendo una de las principales la que pueden tener en el orden jurídico internacional.

A diferencia de los conflictos clásicos por territorios o por recursos naturales, las luchas por las que se busca tener una supremacía tecnológica son libradas también en los Estados pero, a diferencia de tiempos pasados, ahora lo hacen acompañados de gigantes tecnológicos privados que tienen la potencia suficiente para ser jugadores tan serios, que tengan la capacidad de inclinar la balanza hacia una de las partes en disputa.

Algunos de los frentes que se están abriendo para hacerse de la mencionada supremacía tecnológica, están relacionados con el desarrollo de la Inteligencia Artificial, la producción de semiconductores y la ciberseguridad. En todos los casos, hay claramente contados países que se encuentran a la vanguardia, lo que ha generado bloques antagonistas que cada vez más están agrupando a otros países que se les están alineando y contribuyendo desde distintos aspectos a apuntalar esos proyectos.

Uno de los más recientes ejemplos de esta pugna por la supremacía tecnológica la podemos encontrar en el conflicto entre Rusia y Ucrania, donde desde principios de 2022 y a petición del gobierno ucraniano, Elon Musk (dueño de la empresa dedicada al servicio de internet satelital denominada Starlink) activó la red y la fortaleció enviando terminales para mantener la conectividad de dicho gobierno y de su población. Sin embargo, posteriormente las fuerzas rusas lograron conectarse a dichas terminales y pudieron hacer uso no autorizado de sus servicios.

Hace unos días y otra vez a petición del gobierno ucraniano, Starlink restringió el acceso a su red a las fuerzas rusas y con ello, ha generado serios problemas en las mismas, lo que deja claro el papel cada vez más protagónico que pueden tener los actores privados en la conformación de lo que se puede prever será un nuevo orden mundial.

A esta influencia creciente de las grandes empresas tecnológicas se debe sumar la carencia de regulaciones homogéneas alrededor del mundo, pues en la propia lucha por la supremacía tecnológica, el consenso de las grandes potencias en diversos temas cada vez está más lejano, lo que hace particularmente complejo poner orden en el sector privado. Hoy la lucha es por y desde la supremacía tecnológica, profundizando las ya de por sí importantes brechas existentes entre las grandes potencias y los demás países.

Los retos que lo anterior supone para el derecho y para la soberanía son claros, y muy complicados de superarse sin el concierto de todas las partes interesadas.

Muchas gracias a Eje Central por invitarme a su espacio.