V1: Ciclo infernal

9 de Septiembre de 2026

V1: Ciclo infernal

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Fernando Székely

¿En qué momento se cansa una sociedad? ¿En qué momento se da cuenta de que lo que está viviendo es oscuro, obsceno, enfermizo y cruel?

Jonathan Meléndez tenía sólo 38 años. Tenía esposa, tenía dos hijos. Vivía una vida más o menos normal. Era tecladista de una banda de rock. Bueno, hace unos días Jonathan estaba en su casa con su familia. Y de repente un socio suyo que se llama Diego Sebastián fue a visitarlo.

Diego Sebastián dejó su identificación con el guardia. Las cámaras lo captaron subiendo tranquilamente por el elevador. Entró al departamento como si nada.Y luego algo pasó. Algo tuvo que haber pasado, ¿no?

Poco después Diego Sebastián mató a todos. Amarró y mató a Jonathan. Amarro y mató a su esposa Ana Paola. Mató a su hija Sofía, de 3 años. Mató a Aleyda, la nana de la familia. Mató hasta al perro.

Diego Sebastián se escapó, pero horas después lo arrestaron. Por el momento no se sabe por qué hizo lo que hizo.

Y a los mexicanos nos toca aguantar otro. Otro crimen brutal, enfermizo. Otro acto grotesco y morboso y sin sentido. Otro hecho horrible que nos pudo haber pasado a cualquiera.

No estamos hablando de narco violencia o de un enfrentamiento o de una bala perdida. Estamos hablando de esta violencia civil y urbana, de esta violencia pesada que se ha vuelto tan común aquí. Nosotros luego nos olvidamos.

Pero antes de esto fue el caso de Dafne, la niña que murió en una escuela militarizada de Tamaulipas.

Y antes de eso fue lo de Edith Guadalupe, asesinada en la Ciudad de México después de que inicialmente se reportara que había ido a una falsa entrevista de trabajo.
Antes de eso fue el caso de Carolina Flores, que fue asesinada a balazos en su departamento por su propia suegra.

Antes de eso fue el caso de Osmar, el joven que desató un tiroteo y mató a dos de sus maestras en Michoacán. Antes de eso fue el tirador de Teotihuacán.

Y así vamos uno por uno y uno tras otro, un crimen brutal tras otro, un caso tras otro de esos horribles que han causado conmoción a nivel nacional, todos igual de infames, todos igual de obscenos.

Y así es la experiencia. Escuchar esto todos los días. Aguantar. Lamentarte hasta lo más hondo. Agradecer que no fuiste tú o uno de los tuyos. Esperar que nunca seas tú o uno de los tuyos. Seguir adelante. Olvidarte un poquito.

Y luego vuelve a pasar algo igual.

Y entonces lamentarte hasta lo más hondo. Agradecer que no fuiste tú o uno de los tuyos.

Y así para siempre.

¿En qué momento hablamos de verdadera decadencia social? Algo nos habrán hecho tantos años de pobreza, de violencia y abandono. ¿En qué momento hablamos de colapso institucional? Aquí no hay apoyo, no hay prevención, aquí no hay ley. ¿En qué momento decidimos que ya es demasiado? ¿En qué momento nos quebramos? Supongo que todavía no.

Por ahora todavía toca aguantar…y lamentarte… agradecer que no fuiste tú… esperar que nunca seas tú… seguir adelante… olvidarte un poquito… y aguantar…. lamentarte, agradecer que no fuiste tú… esperar que nunca seas… olvidarte…. y aguantar…