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Elizabeth Hernández

La pandemia por Covid-19 se ha ensañado con los más vulnerables, quienes han tenido que enfrentar incrementos entre el 3.7 y 3.9% en el costo de la canasta básica durante el último año, según datos de la más reciente actualización sobre las líneas de pobreza por ingreso del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), y que mide el precio que una persona tendría que gastar para poder comprar los alimentos mínimos para cubrir sus necesidades nutricionales según la región en la que vive.

Una persona debe gastar entre mil 330 y mil 750 pesos al mes para poder comprar los alimentos mínimos para un desarrollo integral y saludable; pero cubrir este requisito apenas es condición para escapar de la línea de pobreza extrema que, tan sólo entre febrero y marzo tuvo un incremento entre el 0.8 y 1 por ciento, dependiendo de la zona en donde se habite.

La pandemia por Covid-19 ha sido un factor clave para que millones de mexicanos tengan dificultades para cubrir las necesidades básicas, especialmente en un contexto en donde la economía sigue parcialmente detenida, sin crecimiento, y sin recuperar alrededor del 20% de los empleos perdidos durante la crisis sanitaria, situación que se refleja en el último reporte sobre las líneas de pobreza por ingreso del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Pero este impacto no se limita al caso extremo, incluso la línea de pobreza básica por ingreso, que estima el gasto en elementos esenciales para una vida digna, reportó un incremento de 4.9% en los sectores urbanos, donde el gasto para que una persona pueda satisfacer sus necesidades básicas es de 3 mil 717 pesos al mes, una cifra superior a la de la inflación anual y que es sólo 534 pesos más pequeña que un salario mínimo mensual en la CDMX.

Alida Gutiérrez, directora de análisis de la pobreza del Coneval, explicó que “este fenómeno tiene un carácter multidimensional, es decir, que una persona se encuentra en esta situación cuando no tiene garantizado al menos uno de sus derechos sociales como son la vivienda, alimentación, salud, educación y seguridad social” elementos que no pueden ser cubiertos por un porcentaje significativo de la población.

Por su parte, el investigador y académico de Coneval, John Scott, señaló que estas mediciones se hacen con base en distintos indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) con “el objetivo de identificar a la población que no tiene ingresos suficientes para adquirir los productos que cubran las necesidades alimentarias básicas” mismas que son calculadas por un grupo de nutriólogos y expertos en salud. 

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