Percepción y realidad no van de la mano

16 de Marzo de 2026

Percepción y realidad no van de la mano

LUIS M CRUZ

Diversos indicadores de la gestión pública muestran un desempeño aceptable, sin embargo, crece el número de quienes piensan que las cosas van mal.

1. Percepción vs realidad. La encuestadora Parametría logró establecer una medición que analiza una paradoja actualmente existente en la compleja realidad mexicana: no obstante que diversos indicadores que miden la gestión gubernamental van bien, la percepción de los ciudadanos empeora respecto del sentimiento de aprecio por el gobierno.

Diversos indicadores registran un desempeño económico aceptable, sin embargo, el número de quienes piensan que la situación económica ha empeorado es del 67%, frente a sólo 11 que considera que ha mejorado la situación del país.

En contraste, el crecimiento del PIB es del 2.7 por ciento, en un entorno global en el que pocos países crecen y hay afectaciones profundas por la caída de precios del petróleo y la desaceleración económica mundial.

Al respecto, Parametría dice que junto a esto existe también una aprobación baja hacia las autoridades, específicamente a gobernadores y Presidente de la República. Tal como declaró el Presidente Enrique Peña Nieto hace algunas semanas: hay señalamientos de un ánimo “decaído” y un “mal humor social”, a pesar de que México está avanzando y creciendo.

Según la literatura, la baja aprobación hacia las autoridades está asociada con los niveles de percepción económica. La teoría de la elección racional - o rational choice – da origen a una de las escuelas de pensamiento que explica el comportamiento electoral, la cual apunta que el individuo tiende a maximizar su utilidad o beneficio y a reducir los costos o riesgos para lograrlo.

Bajo este precepto, la situación económica es probablemente la variable más importante para explicar los niveles de satisfacción de los ciudadanos con sus gobiernos, así como para comprender su comportamiento electoral. De entre todas las políticas públicas y programas de gobierno, el desempeño en el terreno económico es el más observado y el referente que sirve para castigar o premiar la gestión gubernamental.

Ante esto, en nuestro país se puede hablar de un escenario caracterizado por el “castigo ciudadano” ante la percepción negativa de la economía, la cual se manifiesta en una baja aprobación a las autoridades. Podría haber otros factores, aparte del económico, que inciden en este “mal humor social”, pero lo cierto es que con una percepción adversa, los resultados para las elecciones del próximo 5 de junio serán necesariamente afectados.

2. Indicadores que van bien. Algunos datos que reflejan un desempeño aceptable de la economía son los siguientes:

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reporto que la inflación (en abril) ha bajado por cuarto mes consecutivo: la deflación mensual en el cuarto mes del año se explica por el inicio de los descuentos de verano sobre las tarifas eléctricas, así como por menores precios agrícolas.

Sobre esta base, la inflación anual se ubica en 2.54% vs. 2.6% en el mes previo.

Ello significa en lo inmediato, recuperación del poder adquisitivo del salario.

Siguen otras buenas noticias: se refuerza el salario real también por negociaciones salariales exitosas en el sector manufacturero y comercio impulsadas por el incremento de 4.9% en abril, cuando se estimaba solo un 4%.

Las negociaciones salariales en el sector privado se incrementaron 4.9%, mientras que en el sector público los salarios aumentaron 3.2% con excepción de los maestros, quienes recibieron un paquete de incremento del 5.5%.

En este sentido, el aumento de los salarios reales continúa reforzando la perspectiva de un mayor dinamismo en el consumo y por ende, en el fortalecimiento del mercado interno, que ha sido el principal motor del crecimiento mexicano en esta etapa de inestabilidad de los mercados globales.

Por otra parte, la generación de empleos en nuestro país sigue avanzando, registrándose, según los datos de afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social, la creación de 82 mil 562 empleos formales durante el mes de abril.

Baja inflación, creación de empleos y crecimiento real de los salarios debieran ser buenas noticias que abonaran en la cuenta de la popularidad gubernamental. Sin embargo, en esto, como en algunos otros rubros de la vida económica y social, la percepción general, muy negativa por cierto, supera la realidad de un desempeño que sigue viéndose magro ante el nivel de expectativas que tiene la población.

3. Nexos/ situación en 12 estados/ En la edición actual de la revista Nexos, se presenta un estudio de la situación prevaleciente en las doce entidades en donde habrá elecciones este año, con renovación de gobernador, coordinado por Juan Pablo García Moreno y Esteban Illades.

El ejercicio analítico arroja luz sobre el velo que ha ocultado el comportamiento político y económico de los 12 estados que en junio tendrán procesos electorales para renovar gobernador, más aquéllos no analizados en el texto, pero con procesos locales como son Baja California que elegirá Congreso y Presidentes Municipales o la Ciudad de México, en donde se elegirán 100 diputados constituyentes.

Opacidad, dependencia fiscal extrema, endeudamiento sin límite, contrapeso nulo en los Congresos locales, dicen los referidos investigadores en la publicación de la revista Nexos, es la herencia que recibirán los futuros gobernadores.

Si a ello se le suma el evidente hartazgo que se observa en los ciudadanos, asaeteados por un proceso electoral rijoso, controversial y de contraste, es decir, las tristemente célebres “campañas negativas”, es más que comprensible el menguado interés por los comicios que podría expresarse en un menguado nivel de participación electoral. Es posible entonces que el abstencionismo resulte el gran triunfador en los comicios estatales venideros.

Por lo pronto, de acuerdo a las diferentes encuestas publicadas en diarios de circulación nacional, el balance en las doce entidades que habrán de renovar gubernatura señala siete estados en los que el PRI ganaría con una holgura de hasta cinco puntos, tres más en los que se registra un empate técnico y dos en las que el PRI es aventajado por hasta cinco puntos, con un augurio de que varios de estos últimos habrán de llegar a los tribunales electorales para su resolución final, dado el nivel de competitividad y contrastación que se está observando.

4. Efectos económicos de la inestabilidad política en España. En España, inmersa en un proceso político que genera incertidumbre sobre la integración del gobierno central, las estimaciones del Grupo BBVA ibérico estiman que la falta de gobierno habrá de inducir una reducción de hasta un punto del PIB debido a la incertidumbre política, pues no se sabe qué política económica prevalecerá: si más gasto y confrontación con la Unión Europea como lo quieren Podemos e izquierda unida (populismo) o proseguir la contención y racionalidad impulsada por el Partido Popular y el centro moderado representado por el partido Ciudadanos.

Los efectos se verán concretamente en el 2017, cuando España podría crecer 2.7%, a menos que caiga en el populismo, que le significaría incrementar salarios y pensiones; reasignar subsidios y transferencias, mayor gasto comunitario y cobertura social al costo de insertar al país en la ruta de la excepcionalidad europea.

Esta situación equivaldría a incrementar el déficit y andar por el camino griego, “heroico ante la troika” pero que ha sido un desastre para el país heleno y la población que se pretende beneficiar. El déficit actual de España es de 3.9%, por lo que incrementarlo para subsidiar un estilo de vida más relajado y licencioso como el que sueñan los indignados, llevaría a este país a un pronto colapso.

5. La tragicomedia de Brasil. En Brasil, el impeachment y retiro del poder presidencial de Dilma Rousseff sumergen al país en una crisis de dimensiones sin precedentes. En tanto se resuelve el juicio político, le espera una larga noche caracterizada por la crisis económica y recesión; deuda publica creciente; desempleo galopante, inflación descontrolada y evidente polarización social; todo, a dos meses de que den inicio los Juegos Olímpicos de Verano, que habían sido pensados para lograr el relanzamiento de Inazio “Lula” Da Silva, el mentor de Rousseff, hacia el palacio presidencial de Plan Alto en un par de años más. Ahora ambos, Lula y Dilma, encaran la decepción y el descrédito de haber logrado descarrilar a Brasil, ahogado por la corrupción y la alteración de las cuentas públicas.

Al vicepresidente Michel Temer le correspondió asumir el cargo temporalmente y de resultar aprobada la destitución, permanecerá en la Presidencia hasta conclouir el mandato en diciembre de 2018.

El nombramiento de Henrique Meirelles, antiguo director del Banco Central de Brasil como Ministro de Finanzas fue asimilado en forma positiva por los mercados, que estarían buscando el retorno de Brasil a la ortodoxia económica para iniciar el largo camino hacia el restablecimiento de la normalidad.

Dilma fue sustituida provisionalmente por Michel Temer, electo junto con ella en 2014, en una coalición electoral de 9 partidos que se disolvió tras los escándalos de corrupción y alteración de cuentas públicas recientes.

El largo juicio político habrá de durar 180 días, será presidido por el titular del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowsky; de resultar responsable, Dilma sólo puede ser destituida con el voto de 2/3 de los 81 senadores, en un juicio que se anticipa muy controversial dada la decisión de la presidenta suspendida para presentar batalla a lo que considera ha sido un golpe de Estado técnico del Congreso, dominado por sus adversarios. Entretanto, la presidenta separada del cargo estará virtualmente en arraigo domiciliario en la residencia oficial del gobierno.

Esta situación es mala para la economía de Brasil y para la sociedad que estaría esperando superar la crisis, sobre quienes seguirán soplando “vientos helados” según advirtiera recientemente la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, a lo que habrá de sumarse la incertidumbre prevaleciente sobre la organización y desarrollo de los Juegos Olímpicos que deberán iniciar en un par de meses más en un país cuyo gobierno está en tela de juicio.