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Jonathan Nácar y Tomás Benítez

Pueden ser tan pequeños y ligeros que es posible transportarlos en una mochila, o tan grandes que deben instalarse en edificios, aeronaves, vehículos o busques. Se trata de los radares con la más innovadora tecnología que se han convertido en una de las más eficientes opciones para labores de vigilancia, defensa y seguridad.

›Ya sea para el resguardo de instalaciones estratégicas, o para identificación y tareas de reconocimiento durante los operativos contra organizaciones criminales, o para consolidar un eficiente control del tráfico aéreo, este tipo de artefactos son capaces de vigilar y hacer frente a situación tanto por aire, mar y tierra. 

Los hay bidimensionales (2D), que son aquellos radares tradicionales que indican cuando algo se aproxima; los tridimensionales (3D), que ubican en un mapa la posición y la altura de lo que se aproxima; y los 4D (cuatro dimensiones) capaces de ubicar hacía dónde se dirige la aeronave, vehículo, buque o persona cercana.

Uno de los fabricantes más importantes, por tener una gama de más de tres mil sensores, más de mil de estos patentados por ellos mismos, incluyendo los radares que utiliza el avión de combate Eurofighter Typhoon, es la compañía con sede en Alemania, Hensoldt, y que tiene presencia en México, Brasil y Chile, entre otros países. 

Esta compañía alemana también es pionera en el desarrollo de radares con sistema “pasivo”. Es decir, aquellos que, en lugar de emitir energía para cumplir su función, utilizan las frecuencias en telecomunicaciones, las ondas de radio o televisión para detectar y dar seguimiento a alguna aeronave que se aproxima, pero sin ser detectado. 

“Aún cuando sea una aeronave con tecnología stealth (cifrada), que son indetectables, un sólo radar de este tipo puede cubrir un área de 250 kilómetros; podemos detectar superficies pequeñas y muy rápidas como misiles, y objetos volando bajo como helicópteros”, detalló Edgar Montes López, directivo de la compañía multinacional en México. 

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