J. S Zolliker

Reporta el agente infiltrado Pedro Fonseca y Lima que, como se podrá imaginar, decidió permanecer dentro del auto de su enamorada, la asesina confesa apodada La tigresa, y jugarse la vida entera por no comprender nada y querer averiguarlo todo. Es cierto, él no es de las personas que pueden delinearse con un mapa, sus entuertos no son adivinables, no pueden anticiparse con un guion; Fonseca y Lima, vive sobre lo recorrido y descubre sobre lo adivinado, le pese a quien le pese. 

Reporta el agente Fonseca y Lima que, al llegar con ella a su destino, alcanzó a mirar el letrero del local: Joker. Su mente estaba revolucionada. ¿Era esa la boca del lobo a la que se apuntó para acompañarle? ¿Qué implicaba? ¿Qué hacía en México una brava terrorista etarra confesa? ¿Cómo actuaba con total impunidad? ¿Por qué no le había matado como a sus otras víctimas? ¿Qué esperaba de él? 

Reporta el agente Fonseca y Lima que, mientras esperaban, ella le contó que desde hace décadas, América Latina y en específico, Venezuela, México y la Argentina, se transformaron en refugios del bloque duro. ¿Cuál era el mentado bloque duro? Ahora, una ambivalencia total pero hace algunos años, comenzó con redes muy bien estructuradas para crear paraísos para los nazis asesinos que buscaban un refugio post guerra con el fin de descansar y después, cuando se encontrasen las circunstancias adecuadas, retomar la lucha. Se le conocía como “operación paralelo 33”, pues ahí se concentrarían en el momento de reactivarse. 

Reporta el agente Fonseca y Lima que, sobra decir, nunca se concretó la mentada operación, pero en vista de que la estructura ya estaba lista, la cadena de mando que reubicó a los germanos, decidió arropar después a algunos de sus aliados, primero a fascistas italianos y luego, a japoneses refugiados. Reporta también que, con el tiempo y viendo que era buen negocio vender patrias e identidades nuevas, esa estructura que necesitaba sobrevivir de alguna forma, comenzó a reubicar y ocultar también a espías rusos y chinos, a indeseables guerrilleros y a perseguidos terroristas y a final de cuentas, a todo aquél que tuviese los recursos para pagarlo y que necesitase un ocultamiento del pasado y un renacimiento.

Reporta el agente Fonseca y Lima que, así fue como se conformó una muy importante red de comunistas radicales en América Latina, incluyendo a inclementes etarras, palestinos fundamentalistas, cubanos perseguidos, nicaragüenses ultra-marxistas y prácticamente, cualquiera que buscase incendiar el mundo capitalista para, desde las cenizas, intentar conformar un nuevo orden global. Su causa, más propiamente dicha, era la destrucción total porque no soportaban un mundo que no les pertenecía.

Reporta el agente Fonseca y Lima que salió para recibirlos en el Joker, una especie de comando armado entre los que identificó al gorilón ruso al que, hacia poco tiempo, había noqueado. Maldita sea su maldita suerte. Antes de descender del auto, ella le advirtió: si quieres toparte con Andrés Salar estando vivo, ningún movimiento brusco porque estamos por presenciar la compra-venta de información secreta y técnica, de los motores de submarinos  norteamericanos.  

Continuará…

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