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Víctor Sánchez Baños

Sé justo antes de ser generoso, sé humano antes de ser justo.

Cecilia Bohl de Faber (1796-1879) Escritora española.

Miguel Mancera, jefe del gobierno del Distrito Federal, encontró una fórmula para atraer la atención de los electores: cuestionar el salario mínimo que rige en el país.

Y, a cualquier persona que les preguntes en México, tendrá una respuesta unánime: el salario mínimo no sirve para cumplir con los más elementales requisitos de sobrevivencia en el país. Injusto, pues.

La Organización Internacional del Trabajo, organismo que depende de la ONU, analiza los salarios en todos los países. Las conclusiones siempre son las mismas. El salario mínimo es insuficiente en varias naciones con las que México puede compararse en América Latina, como en el resto del mundo.

Definitivo, las comparaciones son odiosas. Si lo evaluamos en dólares, estamos en los niveles más bajos de percepción económica a cambio de un trabajo.

Si comparamos la hora de trabajo en México, en dólares, con Estados de EU, vemos que en México se paga 59 centavos de dólar por hora, en jornadas de 8 horas, con 40 horas de labor a la semana. En Vermont, la hora se paga con un mínimo de 8 dólares con 73 centavos, aunque el promedio de la Unión Americana es de 7.25 dólares.

Ahora vamos con otros países desarrollados como Australia, con un pago por hora de 16.88 dólares; Francia con 12.22 dólares por hora; Gran Bretaña, es de 10.02 dólares, mientras que en Canadá 9.95. En Japón la hora trabajada se paga a un mínimo de 8.32 dólares.

España, se paga a 5.57 dólares; Argentina, 4.13 dólares; Brasil con 2.11; China con 1.19 dólares por hora y hasta el último está México con 0.59 dólares.

La conclusión es brutal. La principal arma de competitividad de México son los salarios mínimos, mismos que se ubican como un atractivo para las maquiladoras y que los políticos se niegan a reconocer. Bueno, de esa manera somos más competitivos que los chinos que durante mucho tiempo fue considerada mano de obra esclava.

El salario mínimo es de 70.10 pesos por día, algo así como 8.77 pesos por hora de trabajo. Si pasamos a pesos el salario por hora de Australia, la hora trabajada es de 253 pesos: 500 veces más de lo que se paga en México. Claro, hay diferencias en cuanto al precio de la vida en cada uno de esos países, pero nunca llegara a 2 o 3 veces más.

En cambio el poder adquisitivo del salario mínimo mexicano es insuficiente para cumplir con la obligación de dar alimento, vivienda, trasporte, educación y esparcimiento a una familia de 4 miembros. No hablamos, ni siquiera de vivir dignamente.

Suena y es cruel. Desde la administración de Luis Echeverría y su despiadada carrera precios salarios, una inflación criminal, hizo que se hiciera añicos el poder adquisitivo, con una inercia que aún, 40 años después, no se ha podido frenar.

El salario que debería ganar un mexicano, emparejado a sus competidores comerciales en las economías de desarrollo como Brasil, Argentina, Colombia, entre otros, sería entre 300 y 500 pesos diarios.

Claro, esto en una economía como la nuestra sería una locura por sus efectos inflacionarios. Pero nos hace reflexionar que esta injusticia del sistema económico, lleva a frenar materialmente toda la economía mexicana a través de un raquítico mercado interno y la miseria de 50 millones de mexicanos.

Esto lo debe corregir la economía y nuestros mexicanos que con cargo al erario, los mandamos a estudiar a las mejores universidades del mundo para darnos resultados y no solo para abultar la alta y bien pagada burocracia.

Estas glorias de la intelectualidad mexicana, no deben regresar con un “rollo” colocado en sus cerebros, sino tropicalizar los conocimientos adquiridos para hacer más competitivo al país y no convertirlo en una apéndice de un sistema económico que frena a todas las clases sociales a un mejor estrato de desarrollo.

Y, que conste que no estoy escribiendo una carta a los Santos Reyes.

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