Saramago, más vivo que nunca
Su ideario ejerce influencia en diferentes partes del mundo
EJECENTRAL
A un lustro de su fallecimiento, la influencia de José Saramago ha visto un resurgir. Así lo comprueban las continuas reediciones y traducciones de su obra, así como adaptaciones de sus obras de teatro, el cine o la música. Más visible es la presencia de su ideario, el cual desarrolló a lo largo de decenas de libros y que ahora es objeto -directa o indirectamente- de debate en diferentes partes del mundo. De hecho, su propuesta de redactar una “Carta de Deberes” que complete la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” de Naciones Unidas será protagonista este mes de unas conferencias internacionales en México, en un ejemplo más de que su discurso se encuentra más presente que nunca. La viuda del literato, la periodista española Pilar del Río, es testigo en calidad de presidenta de la Fundación Saramago de la atención que continúa despertando su figura por todo el mundo. “Él tenía una gran capacidad de anticipación y a la vez una necesidad de que los seres humanos sacáramos lo mejor de nosotros (...) Por eso, cuando escribe ‘Ensayo sobre la lucidez’ propone que la gente tiene que empoderarse”, recordó. Galardonado en 1998 con el Premio Nobel de Literatura, Saramago implementó “parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. Cultivó además la indignación frente al poder, a la vez que reflexionó sobre la voluntad de “cambio” y
Saramago reveló una prosa poética y una técnica narrativa propia de la tradición oral y trazó un gran fresco de la sociedad alentejana en obras como Alzado del suelo (1980).
Su humanismo se refleja en el polémico libro El Evangelio según Jesucristo (1991) en el que se enfrenta a cualquier planteamiento dogmático.
Al año siguente, en 2005, Saramago reflexionó sobre qué pasaría si la gente dejara de morir con su obra Las intermitencias de la muerte. Su producción continuó con las novelas Las pequeñas memorias (2006), un libro autobiográfico en el que regresó al entorno de su niñez y adolescencia; El viaje del elefante (2008), mezcla de realidad y ficción sobre el trayecto que un elefante asiático realizó por media Europa durante el siglo XIX. Y Caín (2009) en la que el autor compuso un mordaz recorrido por varios pasajes del Antiguo Testamento.
José de Sousa Saramago (Azinhaga, 1922) falleció el 18 de junio de 2010 en Lanzarote (España) como consecuencia de una leucemia crónica. Es considerado uno de los “grandes” de las letras lusas, sólo comparable a las figuras de Fernando Pessoa y Luís de Camoes. Efe y Notimex