'Tengo un problema de aburrimiento crónico': Alejandra Márquez Abella

21 de Junio de 2024

‘Tengo un problema de aburrimiento crónico': Alejandra Márquez Abella

Alejandra Márquez Abella

La realidad de lo cotidiano para la autora de El norte sobre el vacío –su más reciente filme– es casi abrumadora, por lo que debe encontrar nuevas narraciones que la saquen de cualquier monotonía, incluso al momento de crear

A través de una anécdota que toma prestada de un acontecimiento real —el de Alejo Garza, dueño de un rancho que murió al defender su propiedad de un grupo armado—, Alejandra Márquez Abella nos relata en su película El norte sobre el vacío un mundo de valores masculinos. La referencia también le sirve para cuestionar la continuidad de un orden masculino al norte de México, basado en armas y clanes familiares, por medio de un agreste personaje femenino. Y, por qué no, coloca esta película en un nuevo género: el western feminista o western vegano.

Alejandra Márquez Abella

¿Cómo encontraste la versatilidad para saltar de hacer Las niñas bien a esta película con una historia tan cruda. ¿Cómo fue el salto de historia?

-No me gusta un sólo tema o una sola cosa en la vida. Me gusta el cine y me gustan sus retos. Me gusta soltar discursos a partir de imágenes y sonidos, generar pensamiento a través de ellos y siento que hoy puedo hacer una película como ésta, y mañana quizás puedo hacer una película de cualquier otro tema. Lo que me gusta es el cine, no los vestidos ochenteros o los trajes de vaquero o de astronautas (...) a partir de cualquier cosa se puede contar lo que te interesa y ese es el reto que más me interesa. También creo que tengo un problema de aburrimiento crónico, pues tengo que brincar de una cosa a otra.

¿Este aburrimiento crónico siempre se ha manifestado en tu carrera?

-Creo que sí. Me ha gustado plantearme problemas diferentes y retos cada vez más grandes y al final, yo cuando las veo todas, siento que son la misma película, que no son tan distintas, aunque ocurran en universos distintos. Es divertido crear universos diferentes, entrar en mundos de ficción que no son naturales, que ves todos los días, que tienen una plasticidad y un estilo y un lenguaje, un código que te permite salirte de la realidad, del mundo, de lo que se ve todos los días. Me aburre la realidad.

¿También como cineasta has experimentado algún problema en cuanto al enfoque de la planeación?

-Sí, todo el tiempo pasa eso, pero es hermoso. A mí me gusta muchísimo trabajar con la realidad, o sea uno tiene ideas, te imaginas cosas, colaboras con gente y
obviamente las cosas nunca resultan ser como tú las pensabas y eso es maravilloso. Me parece que es una sorpresa todos los días y eso, poder trabajar con el mundo, con el otro, con las cosas, no nada más contigo y tu mente.

El sonido está muy menospreciado en el cine; pero en tus películas tienen un papel importante.

-La música que tiene un poco la misma dirección que es como esta serie de sonidos que se vuelven musicales, pero que bien podrían ser parte como del diseño sonoro y que funcionan un poco como un coro griego que te va avisando de las cosas, un poco lo que hacíamos con Tomás (Barreiro) en Las niñas bien era eso también, tratar de interrumpir la ficción para estar en desacuerdo con un personaje; y acá no sé si es nada más avisar o no avisar, creo que es como tener quizás un plano más emocional o más interior.

¿Crees que El norte sobre el vacío pertenece o se encamina al antiwestern?

-El punto de partida es la anécdota que está basada en un hecho real, pero también en muchísimos hechos reales que han ocurrido en la historia de México y que además responde a la anécdota arquetípica del western, que es alguien que tiene que defender su territorio de alguien que viene a atacarlo.

“Me interesaba mucho usar esta anécdota para desmantelar un poquito el western, utilizar los códigos del western contra sí mismo siendo el pilar o el ideador de la nueva masculinidad, de la masculinidad moderna del último siglo por lo menos”.

Incluso vemos que el personaje principal no es precisamente un héroe.

-Lo que estoy criticando no es al héroe, sino al sistema que lo obliga a tener que serlo y a funcionar desde ese heroísmo como único valor. Me parece como un gesto, una idea super violenta para cualquier vida, ¿no?

Es importante hablar sobre el personaje femenino, una mujer que su realidad siempre ha sido dura, tan dura y agreste como el campo en el que nació.

-Sí. Tal cual como alguien que habita el margen, nunca el centro o la norma; cuyos derechos sobre todas las cosas están mancillados y me parece que hay un comentario de clase a través de ella, y también de género.

Se puede asumir que El norte sobre el vacío es feminista?

-Pues sí, a mí sí me gustaría que esto fuera un western feminista o un western vegano, ya no sé cómo decirle. Eso quiero que diga la portada del DVD: western vegano.

¿Crees que se puede echar para adelante este tipo de géneros?

-Creo que hay que utilizar todo lo que está establecido para hablarle a la audiencia, y qué más establecido que los géneros, el western, el terror, o sea cuando tú puedes echar mano del canon que está detrás de un género, puedes un poco hablarle al espectador.

¿Cuál ha sido el mayor reto del cine hoy en día?

-La llegada de las plataformas a la industria, porque eso trae muchísimas oportunidades y trae presupuesto y nuevas cosas, pero también siento que de alguna forma, le pone un dueño a la industria y creo que lo que está sufriendo más es la creación más libre, más nueva, más disidente.

¿Cuál es el mayor reto que has enfrentado?

-Ahora que estoy haciendo mi cuarta película, que es mi primera película en inglés y es una película más grande, siento que eso es.

¿La estás haciendo en Estados Unidos o aquí?

-Es una película americana, pero estamos filmándola en México.

Dentro de tus gustos cinéfilos, ¿cuál es la película más grandiosa que hayas visto?

-La película que más admiro es El año pasado en Marienbad, es una película de Alain Resnais de los años 60 y creo que es la película que más me voló la cabeza en el sentido de que me enseñó que con el cine se podían hacer cosas que no eran completamente narrativas.

Hablando de comida, si pudieras comer un alimento el resto de tu vida, ¿cuál sería?

-Esto está pésimo, pero creo que carne.

¿Cuál es el mejor concierto al que has asistido?

-Los Pixies.

¿Cuál es la causa con la que estás ahora comprometida?

-Con la gran y estrambótica idea de que las mujeres somos personas, ni más ni menos.

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