TPP, la décimocuarta reforma

16 de Marzo de 2026

TPP, la décimocuarta reforma

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México sigue siendo la mejor economía emergente: Banco Mundial y FMI.

  1. El mejor entre los emergentes.

En Lima, Perú, del 5 al 11 de octubre se realizó el “pase de revista” del mundo en la reunión mundial de gobernadores del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Previo a la reunión cimera, el FMI publicó su documento de Perspectivas Económicas Globales, que confirman el pesimismo prevaleciente en torno al crecimiento mundial y, sobre todo, las malas cuentas para las economías emergentes.

La actualización de las perspectivas que había emitido a inicios del año son congruentes con la evolución de los principales riesgos que se advierten hoy para la economía mundial: la caída en los precios del petróleo y el sobreabasto mundial del energético que ha afectado también a la baja a otros commodities como el cobre, el acero, la madera y el oro; la inminente elevación de tasas de interés de la Reserva Federal norteamericana, que en realidad se considera una normalización de política monetaria después de la gran crisis global de 2008-2009 pero que le está pasando la charola a todo el mundo por esa gran juerga corrida sobre todo en los Estados Unidos, y por último, el reacomodo geoestratégico que se está viviendo con la desaceleración de la economía mundial, sobre todo para la economía de China, que se estaría ubicando en torno a cifras de crecimiento del 6% cuando solía crecer a cifras de dos dígitos.

Por lo tanto, el FMI percibe un menor crecimiento global para este año respecto de 2014, con una discreta mejoría en las economías avanzadas y una desaceleración notable en las economías emergentes, reflejando la debilidad de China que deberá transformarse de una economía exportadora a una economía de consumo, es decir, conteniendo los desequilibrios internos y el desarrollo asimétrico con desigualdad en que se había empeñado al convertirse en un capitalismo de Estado; para los países exportadores de petróleo, mayormente dependientes de estos ingresos, el futuro inmediato es más que cruento.

En este sentido todas, todas las economías del mundo han visto ajustados sus indicadores y depreciado sus divisas frente al dólar. Se espera un crecimiento en las economías avanzadas de 2% este año y de 2.2% en 2016, desde 1.8% que lo habían hecho en 2014. Por otra parte, las economías emergentes estarían creciendo al 4% en promedio (debido todavía al efecto de China y la India), pero descontados los gigantes asiáticos, se ubicarían en cifras entre 2 y 3%, como es el caso mexicano.

Para México, la valoración de los máximos organismos financieros multilaterales es que gracias a la disciplina extrema que se observa en el ejercicio del gasto para mantener la fundamental estabilidad macroeconómica, incluida la férrea defensa del peso que le ha costado al país 16 mil millones de dólares en los últimos siete meses (nuestras reservas son ya de sólo 179 mil millones de dólares y descendiendo), además del proceso de implementación de las reformas estructurales logradas, cuyos efectos empiezan a sentirse en el descenso de precios y tarifas públicos (luz, telefonía, gasolinas), el país es el que tiene mejores perspectivas de recuperación entre las economías emergentes. Es decir, si nuestro país logra superar lo que le limita, como es la inseguridad, la corrupción y el débil estado de Derecho, estará del lado correcto en el reordenamiento mundial que se avecina.

La conclusión, tal y como la leyeron los mercados, es que México sigue siendo la mejor economía emergente debido a sus sólidos fundamentos macroeconómicos así como la agenda de reformas estructurales recientemente aprobada, la que está en pleno proceso de implementación y cuyos resultados empiezan a percibirse y habrán de notarse más en los próximos años.

  1. México, el próximo Brasil.

A contario sensu, en la revista especializada Foreign Affairs del bimestre septiembre/octubre, se publica un ensayo llamado “México, ¿el próximo Brasil?” (Geert Aalbers y Nick Panes) en un contexto en que pudiera pensarse que nuestro país estaría sustituyendo al gigante del sur en el ámbito latinoamericano,como la estrella que se supone es entre las economías emergentes.

Pero no es así, es un texto que revela las preocupaciones del establishment norteamericano sobre el socio del sur; es prácticamente una advertencia: así como las cosas fueron mal en Brasil debido a la profunda corrupción, podría suceder en México debido al mismo tema.

La desaceleración del crecimiento mundial y los bajos precios del petróleo pusieron fin al milagro brasileño y han expuesto no sólo una economía desfalleciente, sino también la profunda corrupción, que ha lanzado al país en la recesión y ha dañado su reputación como un jugador global en ascenso.

México, que también padece del mismo mal, ha escapado a un efecto similar… por ahora, debido a su estrecho vínculo con la sólida economía norteamericana, pero todavía tiene muchas debilidades en sus fundamentos públicos y económicos, por lo que no sería sorprendente ver al país en una situación similar a la crisis brasileña en el futuro.

En Brasil, la investigación conocida como “Lavachoches” mostró que desde 1990, Petrobras conjuró con un cártel de compañías contratistas para adjudicar contratos a cambio de sobornos, en donde se manejaron cifras del orden de los 17 mil millones de dólares. El escándalo implicó a decenas de políticos del gobierno, incluyendo los líderes de ambas Cámaras del Congreso y cinco ministros del Gabinete, incluido el jefe de gabinete de Luiz Inazio “Lula” Da Silva, José Dirceu.

Ello ha vulnerado la credibilidad de la presidenta Dilma Rousseff (su popularidad es del 7%, la más baja en AL) y amenazado su capacidad para mantenerse en el poder. Ella estaba en el directorio de Petrobras cuando los actos ilegales sucedieron.

En México, muchos de los mismos bloques de escándalo están puestos: instituciones públicas comprometidas, líderes políticos en un sistema de escasa rendición de cuentas y con una significativa opacidad, vínculos entre negocios y política para hacer de la corrupción un lucrativo entendimiento. Si bien la prensa está siendo controlada, existe un alto índice de mortalidad entre periodistas (el lugar más peligroso de AL para ejercer el oficio) y no han prosperado las denuncias de medios extranjeros como el NYT y WSJ respecto de los casos inmobiliarios y el conflicto de interés con Higa y OHL, siendo posible que la corrupción haya generado una metástasis del cuerpo político que pondría en duda la sostenibilidad del retorno del PRI a Los Pinos en 2018. Aún hay muchos elementos que hacen que México no sea como Brasil hoy, pero podría serlo en el futuro (economía abierta, opinión pública exigente interna y externa, control difuso).

En todo caso, lo que es perceptible del ensayo mencionado es la atención norteamericana sobre lo que acontece en México, socio ya en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el próximo socio en el Acuerdo Trans Pacífico (TPP) que sin duda habrá de ser tema en las próximas elecciones norteamericanas en 2016 tal como el factor Trump está mostrando.

  1. Reacomodo geoestratégico con el TPP.

Sin duda, el Acuerdo Transpacífico representa el paso siguiente en la apertura comercial mexicana, después del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que en los últimos 20 años ha detonado el crecimiento de las exportaciones mexicanas y multiplicado por cuatro el tamaño de la economía, los empleos y servicios conque hoy contamos. Se trataría, por así decirlo, de la décimocuarta reforma estructural adoptada en el actual gobierno, en este caso, para la competitividad industrial y el comercio exterior mexicano.

Sin embargo, lo que se ha alcanzado al momento es el acuerdo ministerial técnico,es decir, la negociación se ha cerrado en los términos contractuales; ahora va la parte compleja que requiere pasar por la política y los refrendos congresionales en los países firmantes, que también tiene lo suyo de complejo. Por lo pronto, en los Estados Unidos, próximos como están al proceso de sucesión presidencial, el Partido Republicano ha dicho que no lo apoyará, como también lo ha externado la aspirante demócrata Hillary Clinton, quien no obstante haber estado en la génesis del proyecto cuando fue Secretaria de Estado, ahora el cultivo de las bases demócratas la obligaría a diferir, quizá retóricamente pero diferir al fin, de la posible aprobación del nuevo Tratado.

Las bases demócratas son proteccionistas, incluyen la poderosa central laboral AFL-CIO y el cluster de clases medias que teme que los empleos se vayan hacia los países socios con ventajas competitivas. Es el mismo tipo de discurso que alimenta Trump, quien ha dicho que revisaría inclusive el TLCAN.

No obstante, para el poderío económico e industrial norteamericano, el TPP sigue siendo la pauta para mantener la hegemonía mundial, pues le permite confrontar con la nueva competitividad que posee, basada en energéticos abundantes y baratos y nuevas tecnologías limpias y eficientes, tanto a China como a la Unión Europea. Empero, dada la injerencia del año electoral norteamericano, es posible que si no lo ratifica el Senado en lo que resta del año, la discusión legislativa se postergue para después de noviembre del 2016, cuando haya nuevo Presidente (o Presidenta) y quizá nueva mayoría congresional.

Entretanto, el TPP sigue manteniendo su magia. Después de varios años de negociaciones, doce países exitosos de la Cuenca del Pacífico (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos, Vietnam y Japón) llegaron a un acuerdo que tiene como objetivo la eliminación de tarifas y homologación de medidas sobre propiedad intelectual, estándares ambientales y laborales, entre otros. Los integrantes de este pacto representan el 40% del producto mundial bruto y un tercio del comercio global.

Destaca la ausencia de China, porque no tiene una economía de libre mercado sino que está centralmente planificada, el yuan no es moneda convertible ni sus autoridades financieras y monetarias siguen las reglas mundiales. De la democracia ni qué decir, simplemente no existe en China. De realizar las reformas necesarias, el gigante asiático podría integrarse. Asimismo, otros países del área como Corea del Sur, Colombia, Filipinas y Taiwán han expresado su interés en participar en el TPP.

Cuando funcione, no antes de dos años, el TPP podría tener en México un efecto similar al que ha tenido el TLCAN hasta el momento.

  1. Tasas de interés en EUA.

Precisamente, debido a la percepción de que las cosas aún se están acomodando en el resto del mundo, la Reserva Federal norteamericana prácticamente ha decidido que hará el movimiento de iniciar el incremento de tasas de interés en el primer trimestre del 2016. La próxima reunión en donde esto se debatirá será el 16 de diciembre, pero los analistas sostienen que ha prevalecido la percepción de riesgos por lo que la FED habrá de postergar la normalización monetaria.

Otra discusión en los Estados Unidos es la del presupuesto federal de ese país. No ha habido acuerdo sustantivo, por lo que el Congreso aprobó sólo los fondos necesarios hasta el 11 de diciembre, para evitar el paro del gobierno (shutdown), en tanto se genera un acuerdo bipartidista que balancee impuestos y gasto, así como amplíe el techo de deuda que por ahora, se ubica en 18.5 trillones de dólares.

Paradójicamente, esta situación de incertidumbre en el manejo del presupuesto federal no contamina las perspectivas de desarrollo y crecimiento de la economía norteamericana, que se ha situado por encima del 2.5% y estaría proyectando crecer al 3% en 2016. Qué diferencia con el caso mexicano, en donde un impasse en la aprobación del presupuesto federal podría poner literalmente de rodillas a la economía. Claro está, aquí el presupuesto federal representa todavía una cuarta parte del PIB, en tanto que en los Estados Unidos el presupuesto federal representa, si acaso, una décima parte.

  1. Prioridades del presupuesto federal mexicano.

Derivado de la complejidad e incertidumbre mundial, es posible que algunos parámetros del cálculo preliminar de los ingresos y egresos presentado por el Ejecutivo Federal tengan algunas modificaciones.

En concreto, los precios proyectados del petróleo en 49 dólares el barril conforme a las garantías contratadas por SHCP se estarían estimando a la baja, quizá uno a tres dólares menos para estar en una zona de mayor estabilidad de precios, en tanto que el tipo de cambio podría estarse también reestimando a la alza, situándolo por lo menos en 17 pesos la unidad.

La cifra propuesta para el crecimiento económico sigue en una banda, entre 2.2 y 2.9%, que podría ser casi un punto más que el que tendremos este año de tan sólo 2.2%.

La Secretaría de Hacienda ha sido clara al señalar que se trata, ahora más que nunca, de un integrar un “presupuesto”, es decir, de un conjunto de datos estimados que, por lo tanto, son susceptibles de variación conforme lo hace la economía mundial.

El Secretario Luis Videgaray señaló, en sus comparecencias ante el Congreso, que “estamos enfrentando un entorno en extremo complejo, pero un entorno de oportunidades siempre y cuando mantengamos la disciplina en el manejo macroeconómico como se está proponiendo en el paquete económico, y hagamos una implementación completa y exhaustiva de las reformas estructurales”.

De ello se desprende que las líneas fundamentales del Gobierno Federal en el gasto público habrán de ser: a) estabilidad macroeconómica; b) implementación exhaustiva de las reformas estructurales; c) prioridades sociales y económicas en el gasto, para crecer, generar empleo y distribuir el ingreso; d) sostenimiento del nivel de participaciones federales a Estados y Municipios, para apoyar el desarrollo de las entidades federativas aún por encima del ajuste federal y e) asegurar el nivel máximo de inversión posible, conforme a prioridades, en el gasto de inversión pública y con concurrencia de los particulares, en obras de infraestructura y regiones especiales.