Compartir

Juan Pablo de Leo

A pesar de que el formato de reality show a nivel de entretenimiento es relativamente nuevo, las reglas básicas para llevar a cabo un producto exitoso son ya una base sólida sobre el que las compañías de producción realizan sus programas. Recientemente, en México se vivió un fenómeno de audiencia con la serie de la vida del cantante Luis Miguel de Netflix, producida por una de las personas que más saben de formatos televisivos modernos: Mark Burnett, quien es el creador de The Apprentice, el reality show que consolidó a Donald Trump como personaje en la cultura popular actual, así como reconocimiento internacional.

›Vince McMahon es otro gigante de los formatos de entretenimiento en Estados Unidos y como Burnett en su momento, innovó con diferentes productos televisivos que le permitieron invadir las audiencias internacionales al producir uno de los primeros espectáculos de la televisión: la WWF, ahora WWE. El concepto surgió al combinar la lucha libre con historias prefabricadas presentadas como reales y McMahon le dio un giro a la marca de lucha libre convirtiéndola en una industria de entreteniendo global. Pero uno de los personajes y empresarios que ayudó a McMahon a detonar la marca fue precisamente Donald Trump.

JP-WEB

Burnett y McMahon, líderes e innovadores en la industria del entrenamiento, son también personas cercanas al presidente Trump. Por una parte, Linda McMahon es esposa del dueño de la WWE y actualmente forma parte del gabinete de Trump como secretaria de las pequeñas y medianas empresas. La cercanía de la administración con la familia en ese sentido es más que obvia y remite al conocimiento de la teatralidad y el escándalo con el que el ahora presidente de Estados Unidos participaba en las funciones de lucha libre antes de ser candidato presidencial.

Mark Burnett, por su parte, es un productor de origen británico que ha ideado los formatos televisivos más innovadores y exitosos de los últimos años, uno de ellos es Survivor, The Voice pasando por Shark Tank a The Apprentice, con Donald Trump, por tan sólo mencionar algunos. Burnett se ha consolidado como uno de los productores más poderosos del mundo. Aparte de todo eso, el productor inglés es un buen amigo del presidente Trump a quien ha protegido en diferentes ocasiones desde la campaña hasta la presidencia. En un par de ocasiones se ha apuntando a las grabaciones inéditas del programa que produjo para Trump, como la irrefutable prueba grabada del racismo del presidente. Él lo ha negado una y otra vez.

Sin duda, Trump ha aprendido mucho de personajes como ellos que aunque criticados por un sector por su entretenimiento vano y superficial, son maestros en el arte de la comunicación popular: generan rating, ventas y programas recordados por polarizantes y controversiales, pero exitosos en materia de entretenimiento. En múltiples ocasiones se ha analizado la audiencia de esos programas como la base electoral de Trump en el entendido de lo que consumen: NASCAR, WWE, rodeos y la UFC, entre otros.

En diferentes ocasiones en este espacio revisamos las apariciones de Donald Trump en funciones de lucha libre, golpeándose e insultando al dueño, Vince McMahon, y rapándolo al final de la pelea. Sin reparo ni pena, el presidente de Estados Unidos ha buscado estratégicamente una presencia en los medios que le den nombre, y le permita estar siempre presente en la opinión pública. Su máxima en ese sentido ha sido “cualquier nota negativa es mejor que una nota inexistente de su persona”.

En el último y más reciente escándalo de la Casa Blanca, Trump se involucra con una de sus más distinguidas villanas y alumnas en su reality show, El Aprendiz, Omarosa Manigault Newman. La ahora exrepresentante de la Casa Blanca con la comunidad afroamericana se encuentra en el ojo de la controversia tras la publicación su libro Unhinged: An Insider’s Account of the Trump White House, tras su despido de la administración Trump. En el texto, Omarosa revela, entre otras cosas, grabaciones de alta confidencialidad en su teléfono móvil, así como un desdén y racismo de Donald Trump y su gestión con la comunidad afroamericana. Con más controversia que contenido, de nuevo cuestionamientos sobre la responsabilidad de Trump y su gestión dominan los medios tradicionales.

US-POLITICS-OMAROSA-BOOKS-PEOPLE

Maestro en la controversia, publicidad y relaciones públicas, resulta difícil pensar que Trump no tuviera conciencia sobre los peligros de personas como Omarosa Manigualt, que se hicieron famosas por sus acciones maliciosas, perversas y tramposas. Si bien los contenidos de la grabaciones y el libro no representan un peligro en sí mismos para la administración Trump, sí muestran el desdén y la irresponsabilidad con la que él y su equipo manejan el puesto más importante y delicado del mundo. Desde la selección de personal incapacitado y protagonista a puestos clave, hasta el manejo de seguridad que situaciones tan básicas como permitir aparatos de comunicación grabando a generales de alto mando en situaciones de informalidad.

El hecho de que Trump publique en Twitter respuestas como: “perra” a la publicación del libro de Omarosa, hace recordar aquellos episodios de lucha libre en los que golpeaba aparentemente de forma violenta a McMahon con el fin de encender a la audiencia y distraer de lo que de verdad era importante.

Lamentablemente, los medios nos hemos subido al ring del espectáculo en la mayoría de las ocasiones cayendo directamente en la trampa de Trump, mientras su gobierno ataca la libertad de prensa y mantiene su demolición de la institución de la presidencia y el gobierno estadounidense. Mientras eso ocurre CNN, MSNBC, FOX y otros dedican las 24 horas de su cobertura a la discusión del nuevo libro de Omarosa, que al igual que Trump, disfruta de los reflectores, el espectáculo y la controversia.

Compartir