Un homenaje al Arco Maya
Esta semana iniciaron las pruebas de un edificio en el aeropuerto de la CDMX, que inaugurará el Presidente. Su diseño se acerca a la cosmovisión mexica del universo vertical, así lo describe para ejecentral la autora del proyecto
El diseño del edificio resalta la identidad y diversidad cultural del México precolombino a través de dos ejes rectores: las civilizaciones Azteca y Maya.
El planteamiento arquitectónico es que el pasajero entra a tierra Azteca a través de una de las siete puertas de abordaje, donde el espacio de conexión con el edificio existente a doble altura, simboliza el Tlaltícpac (la tierra); marcando el inicio o el fin del viaje a tierra Azteca y con ello, el acercamiento a la cosmovisión mexica del universo vertical; el supramundo, la tierra y el inframundo entrelazados por el universo horizontal.
A esto se suma la envolvente del edificio que rinde homenaje al Arco Maya; uno de los elementos arquitectónicos más emblemáticos de nuestra cultura por su monumentalidad y belleza como elemento que enmarca el acceso a un recinto lo cual, por sí mismo, refleja la grandiosidad de la cultura mexicana.
Se trata de lo que se llama el “Dedo L”, un espacio en el que los vuelos eran recibidos por los transportes de autobuses que trasladaban a los pasajeros hasta la terminal, y ahora son siete posiciones que se conectan con todos los edificios.
Un acercamiento al proyecto
El Dedo “L” se emplaza a un costado del edificio que antes se denominaba Sala 75 de la Terminal 2, delimitada por las cabeceras de las posiciones 75 a la 81, a un costado de la vía del Aerotrén.
La primicia funcional de diseño consiste en mejorar el flujo de pasajeros, transformando las siete posiciones remotas en siete posiciones de contacto conformadas por un pasillo, salas de abordaje y servicios complementarios, incrementando con ello la seguridad, la calidad de servicio y experiencia de los pasajeros.
El edificio cuenta con todas las facilidades para personas con discapacidad y todos los servicios. Las siete posiciones de contacto cuentan con pasillos de abordaje tipo Nose Loader para recibir aeronaves tipo B737-800 y Embraer 190, de la posición 75 a la 81, y tipo B737-900 de la posición 75 a la 78.
Forma. La estructura del edificio es de acero para prolongar la estética inicial del edificio.
Esta obra inició el 19 de septiembre del año pasado y debía estar lista en julio, tal como ocurrió. Esta semana comenzaron las pruebas de funcionamiento para incorporarse, en unos días, a la operación cotidiana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
La estructura del edificio es de acero, de hecho todos los materiales son de alta durabilidad y bajo mantenimiento prolongando la estética inicial del edificio, y tiene estas columnas de curvatura suave en la parte superior que evocan el Arco Maya.
A partir del diseño acústico del edificio se especificaron los óptimos materiales en muros y plafones que permiten la absorción del sonido, controlando el tiempo de reverberación para alcanzar los estándares de confort acústico.
La fachada de cristal en tono verde de alta eficiencia energética, panel de aluminio gris y costillas de curvatura suave, proporcionan contraste y carácter al edificio.
El color de los materiales al interior es blanco combinado con tonos grises, para lograr la máxima luminosidad, simplificación visual y percepción de amplitud de los espacios.
La doble altura de esta área es preponderante en la percepción espacial del nuevo edificio. Y no sólo eso, los pasajeros de salida podrán desplazarse fácilmente, y aquellos que esperan abordar no obstruirán pasillos ambulatorios, gracias a la distribución del edificio.
Proyección. Esta obra tardó 10 meses en concluirse y tuvo un costo de 497.1 millones de pesos.
*Arquitecta. Integrante del despacho Rod Consulting y diseñadora del proyecto arquitectónico.