Vacunas potencian inmunidad, incluso contra el linaje B.1.351
Las vacunas de ARN refuerzan los anticuerpos, incluso contra la variante dominante en Sudáfrica; basta una dosis para que quienes ya padecieron Covid-19 eleven por mil la producción de anticuerpos neutralizantes
Entre las variantes de preocupación del coronavirus responsable de la pandemia, la más notable es quizá la llamada B.1.351 (descubierta por primera vez y ahora dominante en Sudáfrica), por su alta transmisibilidad y capacidad de evasión de la inmunidad generada ante variantes previas del SARS-CoV-2. Es por eso que los resultados publicados ayer en la revista Science son alentadores.
Los autores de la investigación, principalmente del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle, descubrieron que una dosis de las vacunas de ARN mensajero, tanto la de Moderna como la de Pfizer-BioNtech, elevan por un factor de mil los anticuerpos neutralizantes en personas que padecieron Covid-19, sea que fuera causado por el linaje “tradicional” o por la variante B.1.351. La segunda dosis no tuvo un efecto relevante.
La inmunidad fue evaluada por la cantidad de anticuerpos neutralizantes, es decir, aquellos que pueden unirse al SARS-CoV-2 e impedirle que se una, a través de la proteína espiga (S), a las células humanas para infectarlas.
Se ha visto en diversas ocasiones, que los anticuerpos neutralizantes desarrollados por las vacunas de Moderna y BioNTech, reconocen a las proteínas S “tradicionales” y son poco eficaces contra la variante B.1.351, cuya proteína S es distinta a la tradicional en algunos puntos.
Afortunadamente, según se comprobó en estos experimentos, las vacunas no conducen a que el sistema inmunológico de quien fue infectado por B.1.351 trate de producir anticuerpos contra la proteína S tradicional, que le resulta novedosa, sino que despierta la memoria de los anticuerpos que habían generado contra B.1.351.
Los autores consideran que esto mismo sucederá con otras variantes de preocupación, la ahora dominante en Gran Bretaña (B.1.1.7) y la que está causando una crisis en Brasil (P.1), pues comparten muchas de las principales mutaciones con B.1.351. Además, no hay razón para suponer que otras vacunas basadas en la proteína S (como las de AstraZeneca, Janssen o Sputnik V) funcionen distinto.