Cristianos y narcos sinaloenses

15 de Junio de 2024

Oscar Moha
Oscar Moha

Cristianos y narcos sinaloenses

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Dos pastores y una enfermera cristiana vivieron de cerca la detención de Ovidio Guzmán López el pasado jueves 5 de enero. Sus testimonios coinciden en que el narcotráfico se ha infiltrado en varias congregaciones: en los cultos hay presencia de “halcones” (informantes al servicio del narco), sobre todo “culichis” (originarios de Culiacán) que se hacen pasar por fieles y tienen ubicados a pastores, militares y policías que asisten con sus familias a las actividades dominicales en los templos.

“Rolando” es ministro de culto desde hace 25 años. A su congregación asisten unas 60 familias. El jueves pasado, antes de las 4 de la mañana le llamaron para que orara por ellos, pues habían visto muchos vehículos blindados que pasaron por la zona norte y comenzaban a quemar autos y camionetas a su paso. Minutos después le enviaron mensajes dos familias más, porque habían comenzado los enfrentamientos a balazos.

Cuenta que “a las 5 de la mañana estaba orando por el celular con dos familias que estaban muy cerca de la zona de guerra. Sólo podían mandar mensajes porque estaban en la azotea escuchando detonaciones. Se subieron a la azotea resguardando a los niños y ahí pasaron más de 3 horas… Esta familia me comentó que cuando sobrevolaban los helicópteros no sabían si bajar o quedarse arriba y que unos familiares se fueron también a refugiar con ellos… me llegaron muchas fotos y videos a mi celular de lo que estaba pasando en Mazatlán, en Mochis, en Culiacán… estuvo terrible”.

El otro pastor es “Joel”, vive en Mazatlán y tiene dos hijas, una de ellas trabaja en un despacho de contadores, la otra es enfermera del IMSS. “Ese día le tocó guardia a mi hija la mayor. Me contó que como a las 6 de la mañana llegaron personas heridas de bala y que sus compañeras le comentaron por el celular que en la clínica 36 y en el Hospital General de Zona del Seguro Social de Culiacán también hubo heridos y muertos, tanto civiles como militares… por miedo es que los deben atender porque ya han secuestrado a médicos y enfermeras …”, comenta.

“Enseguida me comuniqué con otros pastores de Mazatlán y de Mochis para saber qué estaba pasando. Me cuenta un hermano de Culiacán que poco antes de las 5 de la mañana, personas armadas bajaron a tres hombres de una camioneta repartidora y la fueron a estrellar en un Oxxo y enseguida se prendió… Los municipales (policías) no hacían nada, hasta parece que los estaban ayudando… Allá los pastores ubican a los halcones y nada pueden hacer porque saben que las denuncias no prosperan y que si los delatan su vida está en riesgo, así que mejor la llevan bien con ellos”, dice el líder religioso.

Su hija, “Sonia” es enfermera. Dice que sus jefes le han indicado que cuando llega un herido de bala, lo mejor es no preguntar y atenderlo rápido para que se vaya. “Ni los policías preguntan, es una rutina en casi todos los hospitales privados y del gobierno. Algunos llegan por su propio pie y a otros nos los dejan en urgencias o en la puerta y hasta vienen armados. El jueves comenzaron a llegar uno tras otro. Dos murieron y atendimos a más de 10… nos dio mucho miedo porque ya no sabíamos si eran policías o del grupo enemigo, sólo distinguimos a los de la Marina y de la Guardia Nacional por sus uniformes, pero los otros también parecían militares”, concluye.

En Sinaloa viven unos 400 mil evangélicos, de los cuales al menos 120 mil asisten a los más de 500 centros de culto no católicos que hay en Culiacán y sus alrededores, principalmente de iglesias neopentecostales, bautistas y Apostólicas de la Fe en Cristo Jesús, de donde es miembro la señora María Consuelo Loera Pérez, mamá de Joaquín Guzmán y abuela de Ovidio.

PALABRA DE HONOR: Otra vez el Metro. Ahora hubo más de 100 lesionados. La desconfianza crece y aumenta más el riesgo de ser víctima en lugar de usuario. Ni modo, aquí nos tocó vivir.

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