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Juan Carlos Rodríguez

En 1991, siendo un estudiante de prepa de 16 años, Alejandro Moreno Cárdenas se afilió al PRI. En aquel entonces, el dirigente nacional era Luis Donaldo Colosio y el partido tenía 30 gobernadores, 61 senadores y 320 diputados federales. 

Hoy, 28 años después, al asumir las riendas del tricolor, Alito llega con una escudería diezmada: 12 gobernadores, 13 senadores y 47 diputados. De hecho, hay distritos donde el partido hegemónico es tercera o, incluso, cuarta fuerza política.

Pese a todo, Alejandro Moreno, quien el fin de semana pasado rindió protesta como el presidente del PRI número 55, se resiste a pensar que el partido forma parte de la “chiquillada” y dice tener la fórmula para reconciliarse con la sociedad: aprovechar los yerros de la llamada 4T y, de manera simultánea, impulsar propuestas viables para resolver los problemas del país.

El PRI perdió la presidencia de la República, así es la democracia, se gana y se pierde, pero el PRI es un partido nacional, con estructura en todo el país, con presencia en todo el país, con mujeres y hombres comprometidos. Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI.

¿Qué significa ser oposición en tiempos de la 4T?

—Es una gran oportunidad para contrastar con el gobierno federal, que ha dejado mucho qué desear, que no ha dado resultados: no hay crecimiento económico ni generación de empleos. Esa es una tragedia para el país, pero también es la oportunidad del PRI para reconciliarse con la sociedad, presentando propuestas claras y viables.

Usted fue electo para el periodo 2019-2023. ¿Cuáles son sus metas y cómo las piensa cumplir?

—Las metas son muy claras. Tenemos que ganar las elecciones. Esa es la razón de ser de un partido político como el PRI; vamos a trabajar, vamos a tener un partido de puertas abiertas a jóvenes, a mujeres, a adultos mayores, a nuestros hermanos con alguna discapacidad, a los indígenas, a nuestros hermanos migrantes.

“Queremos ser un partido horizontal, un partido democrático, un partido moderno, un partido tecnológico, un partido digital, un partido que encabece las causas de los ciudadanos para volver a ser el cauce de las causas de la sociedad, como un partido de vanguardia, progresista, que construya más y mejores oportunidades para la sociedad. Un partido que sea una oposición asertiva, técnicamente útil y socialmente sensible a los temas de la sociedad. Eso nos va a permitir recuperar la confianza y ganar las elecciones”.

¿Se arriesgaría a dar algún estimado de diputaciones que ganarán en 2021? ¿Cuántas de las 13 gubernaturas que ese año estarán en juego podrán ganar?

—Bueno, yo te diría que vamos por todas, pero primero estamos trabajando para las elecciones de 2020, que son las elecciones en Coahuila, 16 distritos locales y en Hidalgo, 84 municipios; y vamos a trabajar para ganar todo y prepararnos para el 2021, que es la elección más grande en la historia de nuestro país. Vamos trabajando fuerte, vamos con todo. Estoy muy comprometido y vamos a trabajar para volver a ganar la Presidencia de la República.

¿Será necesario cambiarle las siglas o los colores al partido?

—Primero habremos de convocar a nuestra próxima Asamblea Nacional, en el 2020, vamos a ir con mucho ánimo, con mucha alegría, con mucha actitud para presentar a un partido competitivo, que se presente en una asamblea en unidad, con mucho compromiso.

“Nosotros vamos a respetar todos los temas que quiera discutir nuestra militancia, esa es la fuerza de nuestro partido. Vamos a escuchar y vamos a respetar lo que diga nuestra militancia, pero a título personal, como militante del PRI, yo seré uno de los que defienda, como siempre, la identidad de nuestro partido, nuestros colores y nuestras siglas”.

El nuevo léxico

De 44 años, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas ha sido diputado federal, senador y gobernador de Campeche. Al interior del partido, se ha desempeñado como líder juvenil, dirigente estatal, consejero nacional, secretario de Organización y secretario de Operación Política.

Alito conoce las entrañas del PRI, pero eso no lo libró de un proceso interno que dejó heridos en el camino. José Narro e Ivonne Ortega, aspirantes junto con él a la dirigencia nacional del tricolor, renunciaron a su militancia y acusaron trampas; Manlio Fabio Beltrones, por su parte, suscribió las denuncias y se abstuvo de participar en la elección a fin de restarle legitimidad. 

›Aun así, Moreno asegura que “el PRI sabe levantarse y ganar”, al tiempo que incorpora nuevas palabras al léxico priista; ahora se denomina progresista, de centro-izquierda y con un perfil socialdemócrata.

Los Duarte, los Borge, los Yarrington le hicieron daño a la imagen del partido. ¿Tiene usted forma de asegurarse de que esos episodios no volverán a pasar?

—El PRI está claro con un combate frontal y firme contra la corrupción, nuestra dirigencia no va a solapar ni va a permitir ningún acto de corrupción de ningún militante del PRI, ni al interior ni hacia afuera del partido, como un servidor público. No sólo lo vamos a señalar, sino que lo vamos a denunciar. También vamos a denunciar los actos y quien viole la ley de otros partidos políticos y de cualquier ciudadano. Nosotros estamos por un combate frontal contra la corrupción.

En el discurso del domingo, usted dijo: “la fortaleza de nuestros adversarios es muchas veces la consecuencia de los errores de quienes desconocieron y traicionaron a nuestra militancia…” ¿A quién se refiere concretamente?

—A muchos que defraudaron la confianza de los ciudadanos y de la militancia cuando no dieron resultados, porque la sociedad nos ve. El PRI es un partido que siempre ha dado certeza, certidumbre y gobernabilidad a este país, y quienes traicionan la confianza son quienes violan la ley, que no cumplen con principios y valores.

También dijo: “las decisiones las tomó una nomenclatura sin raíces ni compromiso con el partido”. ¿Está hablando de Peña Nieto y su gente?

—Ahí son quienes escuchen el mensaje y quienes se sientan aludidos. Yo lo he dicho, son quienes durante muchos años no permitieron la apertura y la participación política. Lo he dicho como es. Yo veo hacia adelante, vemos hacia el futuro del partidos, a nosotros nos interesa construir un partido que vuelva a ganar elecciones, estamos construyendo la unidad, la apertura es hacia a todos, la participación política es para todos, en el PRI caben todos.

También dijo que el PRI pertenece a la corriente socialdemócrata. ¿Qué significa eso en los tiempos actuales?

—Un partido de centro-izquierda. Es muy claro: nosotros estamos abiertos a una economía de libre mercado, nosotros estamos por el respeto a las garantías individuales, el respeto total a los derechos humanos. Un partido socialdemócrata es un partido abierto a las libertades, es un partido progresista que discute todos los temas. Y al final del camino, hoy también en la causas medioambientales, el PRI se presente como un partido de vanguardia.

“Nosotros estamos a favor de respaldar a los grupos más vulnerables, de respaldar a los que más lo necesitan, a los pobres a la gente más necesitada, pero también necesitamos tener una interlocución permanente con los sectores productivos de este país, quienes generan riqueza, quienes crean empleo, es fundamental darles certeza y certidumbre, impulsar nuestra participación en una democracia abierta, con una participación de pensamiento liberal.

Los saldos en Campeche

El pasado 5 de agosto, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer su informe sobre la medición de la pobreza 2018. El documento refiere que de 2016 (segundo año del gobierno de Alejandro Moreno) a 2018 (un año antes de que el priista dejara el cargo para competir por la dirigencia del PRI), la pobreza en Campeche pasó de 43.8 a 46.2 por ciento. Esto quiere decir que en 2016 había 405 mil personas en pobreza, cifra que se elevó a 440 mil en 2018.

›Respecto a la pobreza extrema en la entidad, el reporte de Coneval señala que el porcentaje pasó de 6.7 en 2016 a 9.8 en 2018, por lo que hace tres años había 61 mil 600 personas en pobreza extrema, cifra que subió a 93 mil el año pasado. Es decir, que mientras Alejandro Moreno estuvo en el gobierno de Campeche, 31 mil 400 personas se sumaron a la pobreza extrema. 

¿Qué opina de las cifras del Coneval?

—Eso lo dijo la compañera Ivonne Ortega en el debate y se lo aclaré con mucha puntualidad. Depende de cómo veas lo que hemos hecho, porque en Campeche hoy por ejemplo te daría las cifras que se han presentado, el tema es del porcentaje del combate a la pobreza que estaban en pobreza extrema y que los sacamos de la pobreza extrema y mejoramos sus condiciones para que estén en pobreza moderada. “Campeche tuvo el tema de la pérdida de empleo  que se mide en los indicadores, la caída de los precios de petróleo, nosotros fuimos medidos por ello también, la crisis más severa en los últimos 40 años, (…) afrontamos grandes retos y grandes desafíos. Hoy, cuando el tema de seguridad es el más importante en nuestro país, Campeche es el estado con la menor incidencia delictiva del país, o sea es el estado más seguro de México, y hemos tenido avances en crecimiento, en desarrollo turístico, en infraestructura, así que dejamos un estado con grandes resultados y con grandes retos, pero, sobre todo, con una gran expectativa y una mejor calidad de vida

Hay demasiadas personas que dicen que su postulación y su triunfo se lo debe a López Obrador. ¿Podría decirnos tres razones para no creerles?

—Es muy sencillo. Yo gané con un millón 603 mil votos de militantes de carne y hueso, registrados en el padrón del PRI que acreditó el Instituto Nacional Electoral. Pero bueno, yo creo que hay muchos despistados, porque parece que no escucharon mi discurso del domingo. Yo soy una gente firme, clara, combativa y crítica. Ni lo cortés quita lo valiente, ni lo valiente quita lo cortés. Queremos que le vaya bien a México y vamos a hacer una oposición firme y propositiva, y he dejado clara la ideología del partido, sino el posicionamiento que vamos a tener como un partido opositor al gobierno de la República.

¿Ha pensado en la posibilidad de dar una conferencia mañanera para contrarrestar la estrategia de comunicación de López Obrador? 

—Nosotros tenemos nuestra propia estrategia de comunicación y creo que al final del día cada partido político tendrá su estrategia. Nosotros vamos al contraste, vamos a las ideas, vamos a las propuestas, vamos a dejarle claro al pueblo de México que se equivocó al votar por Morena en el pasado proceso electoral, así que nosotros estaremos siempre agradecidos con los medios, con la participación, con los debates, pero al final del día cada quien tiene su estrategia y yo creo que esa no es la mía.

¿Es viable el PRI, siendo que en algunos distritos son cuarta fuerza política?

—Al PRI le quieren poner siempre la vara muy alta, pero los priistas estamos listos para esos grandes desafíos. Lo mismo pasó en el 2000. En algunos distritos somos tercera o cuarta fuerza política, pero en otras somos la primera fuerza política. El partido político que más gubernaturas tiene es el PRI: 12. El partido político que más presidencias municipales tiene es el PRI: más de 570. Entonces el PRI es un partido fuerte.

“Es muy sencillo, pero los analistas luego no lo ven. El PRI perdió la presidencia de la República, sin lugar a dudas, así es la democracia, se gana y se pierde, pero el PRI es un partido nacional, con estructura en todo el país, con presencia en todo el país, con mujeres y hombres comprometidos. Lo mismo pasó en el 2000. El PRI sabe ganar, sabe perder, pero lo que más sabe el PRI es levantarse, ponerse de pie y volver a ganar, y nosotros vamos a volver a ganar.

La vez pasada le llevó al partido 12 años volver al poder. ¿En esta ocasión cuánto se tardará?

—Vamos a trabajar para que en el 2024 recuperemos la presidencia de la República, vamos con todo, vamos con todos y vamos por todo; vamos a ser una oposición firme, crítica, combativa, muy constructiva y vamos a recuperar la confianza de la sociedad para volver a ganar.

PRI, el partido de los interinatos

Los ciclos de la presidencia dentro del tricolor se han interrumpido por las aspiraciones personales de sus líderes; en los 90 años de historia, han desfilado 55 dirigentes

Alejandro Moreno Cárdenas fue electo como dirigente nacional del PRI para el periodo 2019-2023, es decir, en teoría estará al frente del partido durante cuatro años. Sin embargo, la historia del tricolor está llena de interinatos y presidencias truncas, la mayoría de las veces por aspiraciones personales.

›Con la de Moreno, el PRI ha tenido 55 presidencias en 90 años de historia; de ellas 21 han durado menos de un año, pues fueron personas que suplieron al presidente original, dejaron el cargo por buscar otro puesto o simplemente fueron removidos por instrucciones del Presidente de la República en turno.

Cristina Díaz Salazar tiene el inigualable récord de haber sido dos veces presidenta del tricolor, ambas igual de efímeras. Su primer periodo duró seis días (del 2 al 8 de diciembre de 2011), tiempo transcurrido entre la renuncia de Humberto Moreira (acusado de haber maniobrado para elevar la deuda de Coahuila) y el nombramiento de Pedro Joaquín Coldwell.

El segundo periodo fue de 11 días (del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2012), lapso comprendido entre la renuncia de Pedro Joaquín Coldwell (que renunció para irse al gabinete de Enrique Peña Nieto) y la toma de posesión de César Camacho Quiroz.

Después de Cristina Díaz, las dirigencias más fugaces fueron las de Carolina Monroy del Mazo (21 días), Melchor Ortega Camarena (27 días), Rafael Rodríguez Barrera (31 días) y René Juárez Cisneros (66 días).


Líderes. De izquierda a derecha Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, Dulce María Sauri, todos dirigentes del PRI, acompañados por su correligionaria, Ana Lilia Herrera. 

Las dirigencias más largas han sido las de Alfonso Corona del Corral y Antonio Villalobos, quienes fueron presidentes del PRI durante todo un sexenio: el primero con Adolfo López Mateos (1958-1964) y el segundo con Manuel Ávila Camacho (1940-1946).

Después de esos dos casos atípicos, los periodos más amplios son los de Beatriz Paredes Rangel (de marzo de 2007 a marzo de 2011) y Adolfo Lugo Verduzco (de diciembre de 1982 a octubre de 1986), quienes completaron el periodo de cuatro años para el cual fueron electos.

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