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Tomás de la Rosa

tdelarosa@ejecentral.com.mx

El desabasto de gasolinas en 11 entidades del país que aportan 47.2% del Producto Interno Bruto (PIB) impactó en las arcas de la nación en alrededor de cuatro mil 350 millones de pesos por ingresos tributarios, en tan sólo dos semanas. A ese descalabro fiscal se agrega el impacto en las ventas de comerciantes y los efectos inflacionarios.

Para tener una idea de la dimensión que representa, esa merma tributaria equivale a 50% de la inversión total del IMSS para cuatro hospitales.

Adicionalmente, CitiBanamex estimó que en los primeros 15 días de desabasto de gasolina el impacto bruto en toda la economía fue de 39 mil millones de pesos.

En caso de normalizarse la venta del carburante, habría una recuperación sostenida hasta febrero y aún así el impacto a la economía sería de 23 mil 600 millones de pesos, lo que equivale a casi una décima de punto porcentual del PIB.

El impacto estimado por la filial en México de Citigroup cobra una relevancia mayor al considerar que ese socavón de 15 días sin gasolinas, equivale a una tercera parte de todo el gasto programable para 2019 de la Secretaría de Salud.

Al interior de los datos macroeconómicos, empresas agrupadas en la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur) estiman en cuatro mil 400 millones de pesos fue el daño ocasionado, en 11 días, a empresas de la Ciudad de México, estado de México, Querétaro, Michoacán y Guanajuato.

La afectación podría ser de hasta 200 puntos base en las ventas mismas tiendas (negocios con más de un año de operación) de las principales cadenas comerciales. Eso es mucho y muy significativo”.

La afectación podría ser de hasta 200 puntos base en las ventas mismas tiendas (negocios con más de un año de operación) de las principales cadenas comerciales. Eso es mucho y muy significativo”.

Las mayores economías

Ante el millonario robo de combustibles, calculado en tres mil millones de dólares anuales, el gobierno federal implementó una estrategia que incluyó el cierre de algunos ductos por los que se transporta el carburante a las zonas de consumo. Esto generó un desabasto de gasolinas en las principales ciudades de Aguascalientes, estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, Tlaxcala, Zacatecas y la Ciudad de México.

En esas 11 entidades vive 44.9% de la población, 56.4 millones de personas, y se tienen registrados 24.2 millones de vehículos, cifra que representa 53 de cada 100 automotores en el país, según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

La principal afectación se dio en las dos mayores economías del país, Ciudad de México y el estado de México, entidades que aportan 25.8% del PIB, y donde circulan 28 de cada 100 vehículos registrados en el país.

Para sustituir los ductos, el gobierno federal optó por transportar el combustible a través de camiones cisterna, lo que demora el abasto al punto de venta y eleva el costo del producto.

Incluso, violando la Ley Federal de Protección al Consumidor en su artículo 43, se condicionó la venta de gasolina a 20 litros por vehículo. Según ese artículo, para limitar la venta de cualquier producto o servicio se requiere un mandato judicial o disposición jurídica.

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Fisco pierde 290 millones diariamente

Ante el desabasto, el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las gasolinas también disminuye. En enero de 2018 se cobraron 12 mil 600 millones de pesos, es decir 420 millones de pesos diarios en todo el país. Además de ese gravamen, la Federación también cobra el respectivo Impuesto al Valor Agregado (IVA) por carburante.

En enero del año pasado, por cada peso recaudado por IEPS a gasolinas, la Secretaría de Hacienda (SHCP) también recauda IVA y producto de la ganancia de los gasolineros, el Impuesto sobre la Renta (ISR).

Así considerando el fin de semana pasado, en las once entidades federativas, sólo hubo 856 gasolineras operando y mil 953 estaciones sin el producto, se desprende que Hacienda dejó de recaudar 290 millones de pesos diarios por concepto de IEPS e IVA.

Del viernes 11 al domingo 13 de enero, el personal de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) visitó dos mil 809 gasolineras en las 11 entidades mencionadas. Es decir, 24 de cada 100 que hay en el país.

El resultado fue contundente. Por cada estación de servicio con gasolina para la venta, hubo 2.3 establecimientos que no tenía el carburante. Es decir, para 24.2 millones de vehículos, solo 856 gasolineras vendían el producto.

Lo anterior explica las largas filas de espera, de hasta 25 horas en algunos casos en la Ciudad de México. Por ejemplo, un simple cálculo aritmético, muestra que si todos vehículos hubieran intentado reabastecer combustible, cada estación habría atendido en promedio 28 mil 300 vehículos.

Así, que para recibir el vehículo en la estación de servicio, abrir el tanque, despachar el combustible y cobrar, los empleados habrían tenido que atender 20 vehículos por minuto.

Gran impacto a supermercados

El canal moderno de ventas, integrado entre otros por empresas como los  supermercados de Wal-Mart, Soriana, Chedraui, Casa Ley, será uno de los sectores más afectados por el desabasto de combustible.

“La afectación podría ser de hasta 200 puntos base en las ventas mismas tiendas (negocios con más de un año de operación) de las principales cadenas comerciales. Eso es mucho, es un impacto muy significativo”, comentó la estratega bursátil del sector retail, Cristina Morales, en Punto Casa de Bolsa parte del grupo de empresas del empresario Ricardo Salinas Pliego.

La especialista, sostuvo que el impacto de la menor afluencia de consumidores a los supermercados es considerando que la movilidad de los compradores se mantenga limitada en lo que resta de enero.

La importancia del canal moderno radica en el hecho de que en promedio mensual, las tiendas de autoservicio agremiadas a la Asociación Nacional
de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad) facturaron en promedio al mes alrededor de 39 mil 400 millones de pesos.

Los miembros de la ANTAD, según datos de la misma organización, concentran el 18.4% del PIB de la industria del comercio. El comercio informal aporta el 12.1% y el resto del sector formal 69.5 por ciento.

A diferencia del comercio tradicional (mercados públicos, tianguis, entre otros), Luis Willard, estratega bursátil de supermercados en GBM Casa de Bolsa, sostuvo que las cadenas comerciales mantendrán el abasto de sus productos porque la mayoría tiene sus propias estaciones de abasto. Además de que el equipo de transporte utiliza diésel.

Al contrario, Roberto, un comerciante de frutas y verduras que se abastece de sus mercancías en la Central de Abasto de Ecatepec, el costo de transporte aumentó casi 170 por ciento. Por el desabasto de combustible, de los 10 vehículos de transporte público que regularmente operan, el domingo 13 solo estaban disponibles dos unidades, por lo que de 150 pesos que cobran, subieron el precio a 400 pesos.

Al respecto, en materia de transporte de carga, el presidente de la Asociación Mexicana de Gas Natural Vehicular (AMGNV), Andrés Bayona, recomendó a hacer la reconversión de gasolina a gas natural.

El costo de la reconversión va entre 30 mil y 35 mil pesos, por lo cual es más recomendable para vehículos de uso intensivo, como los de carga o taxis convencionales o tipo de Uber, Cabify o Didi que por el ahorro en el consumo de 50% del carburante se amortiza en seis o siete meses. Un vehículo particular, se amortizaría en dos o tres años.

En caso de normalizarse la venta de gasolina, habría una recuperación sostenida hasta febrero y aún así el impacto a la economía sería de 23 mil 600 millones de pesos, lo que equivale a una décima de punto porcentual del PIB.

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