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Redacción ejecentral

En sus credenciales aparecen a primera vista la bandera de México y al lado el escudo nacional. Enseguida, dando la apariencia de estar integrados, tres logotipos: el de la organización Pro Libertad y Derechos Humanos en América (PLDHA), con el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el de la UNESCO. Sólo si uno presta atención, encuentra una pequeña leyenda que antecede los logotipos de los organismos internacionales: “en colaboración con”, es lo único que permite advertir que no son sus representantes.

En sus hojas oficiales aparecen esos tres membretes y uno más, el de Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO (Conalmex), dependiente de la SEP. De todas esas instituciones se debe tener la autorización para hace uso de ellos; pero en caso de PLDHA, una organización no gubernamental de derechos humanos con sede en Tijuana, esa es una de las varias cosas que quedan poco claras sobre su trabajo, sus finanzas y vínculos.

Esta ong tijuanense la dirige Ignacio Benavente Torres, quien en estos últimos días se hizo famoso porque apareció como vocero de los Policías Federales en paro, y porque el secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo, lo señaló como líder de los agentes y un hombre acusado de secuestros y con otras investigaciones de por medio.

Hasta se repartió una hoja con la foto de Benavente Torres, al que llaman doctor sus allegados, pero que sólo tiene el grado de licenciatura y que recibió su cédula profesional apenas este año, por parte de una escuela en la Ciudad de México con registro de la SEP, pero que se puede cursar la carera de Leyes en tres años y “con titulación automática”.

Ese hombre alto, de tez clara y bigote, fundó y preside Pro Libertad y Derechos Humanos en América desde marzo de 2013 en Tijuana, como una respuesta a “una serie de injusticias” que, asegura, sufrió, pero que no especifica.

Al menos hay un rastro de lo que ocurrió en su vida años atrás. Una carta escrita y firmada por el propio Ignacio Benavente, en la que solicita ser trasladado del penal de máxima seguridad de Matamoros, Tamaulipas, al Centro de Readaptación Social Número 2 de Gómez Palacio, Durango, porque le queda más cerca de su familia que no tiene suficiente dinero para trasladarse y visitarlo.

En la misiva, escrita a máquina y fechada el 14 de febrero de 2004, describe que está “actualmente cumpliendo condenas del orden federal y del orden común” y escribe esas líneas porque “tengo 14 años dentro del penal, reconozco mis errores de mi juventud pero quisiera me diera una nueva oportunidad”. Solamente pide el traslado y que para ello le hagan los exámenes que demostrarán que no es de alta peligrosidad.

Ese es el único antecedente de lo que Durazo mencionó en la conferencia de prensa y que, en todo caso, habría sido un delito que ya compurgó, por lo que ninguna autoridad puede señalarle como secuestrador.

Aunque hay otro incidente poco claro ocurrido en 2014, en el que reportes periodísticos sostienen que su auto se subió a la banqueta en el área conocida como Zona Río, en Tijuana, y atropelló a una mujer. Intentó darse a la fuga, pero ciudadanos y automovilistas le impidieron el paso, hasta que llegó la policía municipal.

Una ong singular

Al abrir su página se lee, en su misión y visión, que es una ong dedicada a “Promover, difundir y enseñar los derechos humanos de todas las personas que se encuentran en vulnerabilidad”.

Benavente Torres en los últimos años fundó su organización y se convirtió en abogado. También aprovecho cualquier evento en Estados Unidos o en el norte, centro o sur de México, para promocionarse.

En plena crisis migrante, por ejemplo, en abril pasado, el abogado aseguraba, en una entrevista en YouTube, que su organización estaba enfocada a la protección de los derechos de quienes transitan de otros países por el territorio.

Dos meses atrás, en febrero, declaró en Veracruz, que PLDHA abriría seis estancias para cinco mil migrantes, incluso ya había recibido varias hectáreas donadas para ello.

Y sí, uno de sus proyectos es abrir lo que Ignacio Benavente llama el “Albergue Universal” https://bit.ly/2Jnu6KH Una enorme construcción a las orillas del mar que incluye hotel.

Pero quién apoya y cómo funciona PLDHA, pocos rastros se encuentran en internet. Primero, se trata de una ong casi familiar. José y Sandra Benavente, son vicepresidente y tesorera, respectivamente; su representante legal es Silvia Vega Torres y Moisés Gallardo es su secretario.

La organización subsiste gracias a “una gran cantidad de amigos, de una gran cantidad de trabajo” y del producto de negocios comerciales de su presidente, aseguraba el propio Benavente Torres en abril pasado, en una entrevista que aparece en YouTube.

Añadía en la misma grabación que PLDHA tiene presencia en el país (aunque sólo se encontraron oficinas en la zona de la Laguna), y en toda América. Además de estar vinculada con Naciones Unidas, Unesco y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de quienes utilizan sus logotipos en su papelería oficial.

Sin embargo, es una ong aparentemente exitosa. Al menos en febrero, en otro video, PLDHA mostraba que en seis años habían recibido apoyo de 186 empresas donantes y “32 instituciones”, que les habían permitido “construir un lugar para que cada inmigrante pueda dormir tranquilamente” y para que “millones de personas fueran rescatadas de bandas criminales y tuvieran una segunda oportunidad”.EM

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