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Juan Carlos Rodríguez

Morena y sus aliados tuvieron tres tipos de victorias en las elecciones de diputados federales del año pasado: las aplastantes (en las que consiguieron más de 50% de los sufragios o superaron la suma de los votos de sus oponentes), las holgadas (aquellos triunfos con ventajas superiores a 10 puntos porcentuales) y las ajustadas (logradas con diferencias de un dígito o incluso por décimas de punto), que son su talón de Aquiles. 

Esta última categoría representa la ventana de oportunidad que tienen PRI y PAN, en caso de concretar una alianza, que pretenda quitarle al partido del presidente Andrés Manuel López Obrador la mayoría que hoy ostenta en la Cámara de Diputados.

Se trata de 49 distritos que, una vez hecho el cálculo de la representación proporcional, se traducen en cerca de un centenar de curules de San Lázaro, bolsa que podría significar la diferencia entre tener o no mayoría.

A la primera categoría de triunfos pertenecen 116 de los 218 distritos que Morena, el Partido Encuentro Social y el Partido del Trabajo ganaron en 2018. Esto quiere decir que 53% de las demarcaciones conquistadas por el partido en el poder (y por tanto, más de la mitad de las posiciones que tiene en la cámara baja) se obtuvieron con triunfos contundentes. 

En la segunda esfera (territorios ganados con diferencias superiores a 10 puntos porcentuales) entran 53 distritos, lo que representa 24% de las posiciones alcanzadas por la coalición Juntos Haremos Historia, cuyos integrantes ostentan hoy 316 diputados (218 de mayoría relativa y 98 de representación proporcional).

Si para las elecciones de 2021 (año en que se renueva la Cámara de Diputados) el objetivo de los opositores a Morena fuera detectar aquellos distritos en los que el partido de AMLO ganó por márgenes estrechos, PAN y PRI tendrían posibilidades de maniobrar en uno de cada cinco demarcaciones que hoy son feudo del partido guinda.

ejecentral revisó los resultados de las elecciones de diputado federal de 2018 en los 300 distritos en que está dividido el país e identificó 49 territorios que podrían estar en la mira de los opositores, ya sea para postular candidatos comunes o para lanzar una “alianza de facto”, que consistiría en que el partido más competitivo saque su carta fuerte y que el menos rentable muestre un abanderado débil, todo con el propósito de no atomizar el voto opositor y darle pelea a los morenos.

Alianza, en ciernes

La semana pasada, el nuevo presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, y el coordinador de la bancada del tricolor en el Senado, Miguel Ángel Osorio Chong, admitieron la posibilidad de hacer alianzas con todos los partidos que no están en la órbita de Morena, incluido el Partido Acción Nacional (PAN), rumbo a los comicios intermedios de 2021.

“Por supuesto que respaldamos las alianzas que sean necesarias. Es importante que el PRI asuma esa posición. Siempre ha estado abierto. Lo que nos da gusto es que otros partidos también estén abiertos”, dijo Osorio en el marco de la reunión plenaria de senadores de la semana pasada, previo al arranque del periodo ordinario de sesiones. 

“Por supuesto que el Grupo Parlamentario del PRI apoyará a su líder, Alejandro Moreno, en esta alianza, siempre y cuando se respete nuestra ideología”, agregó el exsecretario de Gobernación.

En tanto, al ser cuestionado sobre la apertura del tricolor para formar una alianza de cara a las elecciones intermedias de 2021, el dirigente nacional de Acción Nacional, Marko Cortés, comentó: “Nosotros siempre estamos abiertos a cualquier posibilidad”.

El dato. Además de la renovación de la Cámara de Diputados, en 2021 habrá elección de gobernador en 15 entidades.

El dirigente blanquiazul apuntó que “el PAN entiende que, a fin de salir vencedores del proceso electoral, se tiene que sumar y construir”, aunque añadió que la estrategia que los llevará a ganar la elección serán los buenos resultados que tengan los representantes del PAN a nivel estado, entre los que destacan los alcaldes y legisladores.

Sin embargo, el camino para menguar la mayoría demoledora que tiene Morena en San Lázaro (el PAN tiene solamente 78 diputados y el PRI 47) pasa necesariamente por analizar las debilidades del adversario y las áreas de oportunidad de una eventual alianza, ya sea formal o de facto.

›En el territorio nacional existen 49 distritos donde Morena y sus socios políticos ganaron por menos de 10 puntos porcentuales o, incluso, por décimas.

De haber un pacto entre PRI y PAN para lanzar candidaturas “bisagra” (un aspirante fuerte, acompañado de uno débil para concentrar lo más posible el voto opositor), la operación tendría que comenzar en Veracruz, tercera entidad más poblada del país y actualmente gobernada por Morena, pues tiene siete distritos “cerrados”, cinco de los cuales fueron ganados por menos de cinco puntos: Veracruz, Papantla, Xalapa, Coatepec y Huatusco.

El caso más extremo fue Coatepec, distrito aledaño a la capital veracruzana, donde la alianza Morena-PES-PT obtuvo 37.73% de los votos, contra 37.41% de PAN-PRD-MC, lo que implicó una diferencia de apenas tres décimas, equivalente a 572 votos.

Para tener una idea de lo que significaría tejer una alianza PRI-PAN, la suma de ambas fuerzas políticas en Coatepec les habría dado 55% de la votación, es decir, 18 puntos más que Morena y sus satélites. 

En sus primeros siete meses de gobierno, el destino favorito del presidente López Obrador fue justamente Veracruz, a donde realizó 14 viajes y tuvo 16 actos públicos, algunos de ellos en Xalapa, el puerto de Veracruz y Coatepec, donde la ola guinda no fue tan abrumadora.

En las votaciones del año pasado para diputados federales, Morena ganó 17 de los 20 distritos en que se divide la entidad.

En contraste, la entidad que menos visitó el mandatario en sus primeros siete meses de gobierno fue Tamaulipas, a donde viajó el pasado 4 de enero para anunciar el inicio del programa Zona Libre, en Reynosa.

Tamaulipas (donde Morena ganó seis de los nueve distritos en disputa y el PAN, tres) tiene cuatro demarcaciones que el partido de AMLO sufrió para ganar. Se trata de uno de Reynosa, Río Bravo, Matamoros y Tampico.

El final de foto se registró en el distrito fronterizo de Río Bravo, donde la alianza Juntos Haremos Historia obtuvo 36% de los votos (63 mil 527) y la coalición PAN-PRD-MC alcanzó 35.2% (62 mil 218 sufragios), una diferencia de ocho décimas o mil 309 votos.

El lado flaco de Morena

El año pasado, Morena y aliados cosecharon 24.2 millones de votos en las elecciones de diputados federales, es decir, casi seis millones de votos menos que los 30.1 millones alcanzados en la elección presidencial, lo que significa que uno de cada cinco electores de López Obrador no votaron por Morena para legisladores federales.

Una de las razones por las cuales los partidos de oposición no quieren que la consulta para la revocación del mandato del presidente López Obrador se realice de manera simultánea a la elección intermedia de 2021 es porque saben que la presencia o ausencia del tabasqueño tanto en las campañas como en las boletas puede incidir en la votación.

Bajo esa lógica cobra fuerza la hipótesis de que los distritos que Morena ganó por estrecho margen en 2018 serían más fácil de conquistar por los opositores en los comicios de 2021.

Después de Veracruz y Tamaulipas, la mayoría de los distritos “cerrados” que podrían ser arrebatados a Morena con una alianza opositora se ubican en Michoacán (Puruándiro, Zitácuaro, Zamora, Ciudad Hidalgo, Uruapan y una parte de Morelia), Nuevo León (Apodaca, una parte de Monterrey, Escobedo, García, Guadalupe y Benito Juárez), Coahuila (San Pedro, Monclova y una parte de Torreón) y Chiapas (Comitán, Ocosingo y Villaflores).

Las entidades donde Morena ganó uno o dos distritos de manera apretada son Sonora (Guaymas), Chihuahua (una fracción de Ciudad Juárez), Zacatecas (Guadalupe y una parte de la capital), San Luis Potosí (Ciudad Valles), Jalisco (Tlaquepaque y Puerto Vallarta), Querétaro (San Juan del Río y una fracción de la capital) e Hidalgo (Huejutla).

Lo mismo ocurrió en Colima (la capital), Ciudad de México (Cuajimalpa y Miguel Hidalgo), Puebla (Teziutlán), Aguascalientes (una porción de la capital), Estado de México (una fracción de Naucalpan), Puebla (Huauchinango y Ciudad Serdán) y Campeche (la capital).

Analizado por entidad, los territorios donde la coalición Juntos Haremos Historia obtuvo menor votación en los comicios para diputados federales fueron Nuevo León (24.7%) Guanajuato (24.8%), Yucatán (26.9%) San Luis Potosí (28.8%) y Jalisco (29.0%).

Los bastiones

Un primer intento por aproximar intereses en contra de Morena y sus satélites se dio esta semana, cuando las bancadas de PRI, PAN y Movimiento Ciudadano acordaron armar un frente opositor en la Cámara de Diputados en contra de Morena, como un recurso que busca garantizar que haya equilibrios y contrapesos en el Congreso.

En una conferencia de prensa conjunta, la noche del lunes 26 de agosto, los líderes parlamentarios del PAN, Juan Carlos Romero Hicks; del PRI, René Juárez, y de MC, Tonatiuh Bravo, sostuvieron que buscarán impulsar una agenda legislativa común, sobre todo en aquellos temas en los que tengan más convergencias.

“Urge tener una agenda estratégica para este país y caminar en unidad cerrando filas; son muchos temas que nos unen y vamos a buscar esa forma de diseño para que México tenga mejores resultados”, dijo Romero Hicks.

“Tenemos que mantener las instituciones, legalidad y Estado de derecho (…) podemos contender frente a una mayoría que en ocasiones no escucha y que tiende a seguir las instrucciones del señor presidente de la República”, agregó.

Así como existen 49 distritos conquistados por Morena donde la suma de los votos de PRI y PAN se vuelven mayoritarios —y por lo tanto, arrebatables en caso de cristalizarse una alianza—, hay 95 territorios que parecen inalcanzables para los opositores, ya que ahí Morena obtuvo entre 50 y hasta 79% de los votos.

La mayoría de esos bastiones morenos, en total 18, se localizan en el estado de México, la mayoría alojados en los municipios conturbados a la capital: Tultepec, Nicolás Romero, Teotihuacán, Coacalco, Cuautitlán Izcalli, Tultitlán, cinco distritos de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Amecameca, dos distritos de Chalco, Cuautitlán, Texcoco y Ojo de Agua. 

Otras 15 de esas fortalezas de Morena se localizan en la Ciudad de México (cinco distritos de Iztapalapa, dos de Cuauhtémoc, dos de Tlalpan, dos de Gustavo A. Madero, Azcapotzalco, Tláhuac, Iztacalco y Xochimilco); siete están en Puebla (cuatro distritos de la capital, Texmelucan, Cholula y Tehuacán) y ocho en Baja California (en Tijuana, llegó a superar el 70% de los votos).

Oaxaca también es territorio guinda, pues en ocho distritos Morena superó el 60% de los sufragios: tres de la capital, Teotitlán, Tlacolula, Salina Cruz, Ixtepec y Miahuatlán. Seis están en Tabasco (dos de Villahermosa, Macuspana, Cárdenas, Comalcalco y Paraíso); seis en Chiapas (dos de Tuxtla Gutiérrez, Palenque, Pichucalco, San Cristóbal y Tonalá), y cuatro en Veracruz (Xalapa, Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque).

A juzgar por las giras presidenciales, López Obrador ha decidido privilegiar los estados donde está su voto duro, ya que después de Veracruz (donde Morena conquistó 17 de los 20 distritos en disputa) y Estado de México (ganó 37 de los 41 en juego), los destinos preferidos son Tabasco (Morena ganó seis de seis), Sinaloa (el partido en el poder ganó siete de siete) y Nayarit (se quedó con tres de tres).

En contraste, los estados menos visitados, además de Tamaulipas (donde Morena ganó seis de los nueve distritos), son Guanajuato (Morena no ganó ninguno de los 15 distritos), Nuevo León (seis de 12), Querétaro (dos de cinco) y Jalisco (dos de 20). 

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