Enrique Del Val

La semana pasada se presentaron en la Secretaría de Educación Pública dos estudios realizados por la Organización de Cooperación de Desarrollo Económico (OCDE), el llamado club de los ricos.

Los estudios fueron encargados por la pasada administración y ya se encuentran en línea para su consulta. El primero de ellos lleva por título El futuro de la Educación en México. Promoviendo Calidad y Equidad y el segundo: Educación Superior en México, Resultados y Relevancia para el Mercado Laboral.

Si uno repasa los documentos, concretamente el primero, en su resumen ejecutivo, se da cuenta de lo que hicieron los expertos de ese organismo, que fue una compilación de lo que es la educación superior en nuestro país y sin aportación relevante alguna; es más, mucha de la información es producto de los análisis que constantemente realizan diversos especialistas en el tema, fundamentalmente de la UNAM, el Colegio de México y otras instituciones públicas de educación superior.

Lo único que hacen es confirmar lo que muchos ya han mencionado, como, por ejemplo, el salto que podríamos decir cuántico, de la matrícula universitaria que, de ser aproximadamente 200 mil estudiantes en 1950, fue de cuatro millones 500 mil alumnos el año pasado. Asimismo, mencionan como dato importante que cada año se incrementa la terminación de estudios, pero que, a pesar de estos números, somos el país de la OCDE con el menor número de jóvenes entre los 25 y 34 años en la educación superior: tan sólo 23%, mientras que Canadá tiene 60%, Estados Unidos 50% e incluso Chile tiene casi 30 por ciento.

Otro dato que mencionan es que mientras la matrícula sigue creciendo, el gasto por alumno se ha reducido, lo cual a mi juicio, es un sinsentido y está provocando la crisis en la cual se encuentran muchas universidades. Incluso se demuestra que el gasto por alumno es el segundo más bajo de toda la OCDE. Este dato es importante, pues hay el mito de que se gasta mucho por alumno, lo cual no es verdad.

La situación de la educación superior en nuestro país es delicada y esperamos que las nuevas autoridades así lo entiendan, ya que será imposible seguir aumentando la matrícula si los recursos disminuyen o son los mismos que del ejercicio anterior, como lo serán para 2019.

Un hecho que parece demostrar que las cosas van a cambiar ocurrió también la semana pasada, pues la SEP dio inicio a la solución de la crisis de las diez universidades públicas estatales con mayores problemas por diversas causas, mediante un convenio de compromisos mutuos, pero, sobre todo, mediante el apoyo gubernamental para que puedan salir de la situación crítica que tienen desde hace varios años.

Ahora bien, este gobierno tiene un reto descomunal en materia de educación media-superior y superior, ya que todo apunta a que para el año 2022 se alcanzará la cobertura de 100% de los jóvenes que aspiren al ciclo de media-superior, mientras que de seguir las cosas como ahora, cuando mucho se estará llegando a 45% de cobertura en la educación superior. Es decir, uno de cada dos egresados de la media no tendrá oportunidad de entrar a la superior.

La única forma de lograrlo sería con incrementos anuales considerables en los recursos, para que se abran los espacios suficientes y se contraten los maestros necesarios para atender a estos jóvenes, de lo contrario sería un desperdicio enorme de talento haberles garantizado hasta la media superior y que no puedan continuar con sus estudios.

Espero que las nuevas autoridades de la SEP evalúen con más detenimiento las aportaciones de la OCDE, porque las que entregaron eran de sobra conocidas en nuestro país. En términos reales no dijeron nada nuevo y sí cobraron varios millones de pesos por ello.

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