David Colmenares

No es un secreto que las previsiones presupuestarias de los estados son casi nulas; por ejemplo, el año pasado alrededor de siete de ellos tuvieron que recibir anticipos de participaciones para cerrar su ejercicio fiscal en 2018, los anticipos es un mecanismo mediante el cual las autoridades hacendarias pueden adelantar recursos a los estados, que tienen que amortizarse en el mismo ejercicio fiscal, claro con un costo financiero establecido en la Ley.

Pero han sido útiles estos anticipos por ejemplo, cuando se trata de potenciar algún proyecto productivo o para atraer inversión extranjera o nacional. No recuerdo casos donde se trate de complementar los gastos administrativos o de personal, lo que sí ha sido común en los municipios, que se resisten a hacer reservas para los gastos extraordinarios de fin de año y siempre recurren al estado, que a veces no puede apoyarlos y terminan contratando créditos de corto plazo, totalmente improductivos.

En la federación existe un instrumento sumamente valioso que es el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas, el FEIEF, que fue muy útil – aunque tenía pocos recursos en 2009-, que potenciado permitió salvar las finanzas estatales ese año y solo se usó en 2011 y en menor medida en el segundo trimestre de este año.

Hoy este Fondo tiene más de 90 mil millones de pesos y debe ser prioridad cuidarlo, porque ayuda a evitar crisis fiscales en los estados y municipios.

En 2015 con la caída del precio del petróleo, la caída prevista sería imposible de cubrir incluso con el FEIEF, pero surgió el milagro del IEPS de gasolinas, que compenso el impacto de la caída del componente petrolero en la recaudación federal participable. Se preservó el Fondo de Estabilización.

Este año en el segundo trimestre se utilizaron alrededor de tres mil millones de pesos del Fondo, cubriendo el 75 por ciento de lo que la recaudación estimada cayo. Solo que se mantuviera el déficit de lo programado, los recursos del mismo compensarán hasta lograr el cien por ciento de la reducción de los ingresos estimados.

Una alternativa para cuidar los recursos del FEIEF es recaudar bien lo que se tiene, no crear nuevos impuestos. Ahí están la tenencia estatal y el impuesto predial.

Solo que estos últimos andaban y seguramente andarán tratando de cubrir “con gestión” lo que dejaron de recaudar, pero las cosas ya cambiaron ya no hay recursos discrecionales en el Ramo 23.

Ya he comentado que dependen en más de un 90 por ciento de las transferencias de recursos federales, sus ingresos propios son exiguos, hay algunos que no pasan del tres por ciento en su recaudación propia. Esto obliga a las entidades y municipios a hacer un esfuerzo mayor y a no dejar todo al SAT.

Quienes hemos defendido siempre la necesidad de mayores potestades tributarias para los estados y municipios, también hemos visto como estos las desperdician, lo mismo la colaboración administrativa en la coordinación fiscal.

Por otra parte, dos de las últimas, tres veces que han caído las participaciones en el presupuesto anual aun con el fondo de estabilización, a ocasionado grandes problemas en las finanzas públicas locales, más aún cuando estas coinciden con cambios de administración, esto mismo sucede cuando el estado es sorprendido por desastres naturales, los estados no están preparados para atender necesidades contingentes o cuando son observados recursos federales por su aplicación indebida, esto es que fueron utilizados para fines distintos a los que se pactaron con la Federación, lo que implica que el estado tenga que reintegrar dinero federal y pagar la obra con sus propios recursos.

Por ello la importancia de la importancia de la planeación del gasto y acabar con el desvío de recursos, en suma con la corrupción.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

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