Oscar Moha

Debieron pasar muchos siglos para que la Iglesia Católica, como institución, reconociera oficialmente que no sólo entre sus feligreses y laicos sino hasta entre sus Ministros de Culto existen homosexuales y lesbianas. No hay en México estadísticas de cuántos sacerdotes o pastores, pastoras (apóstoles, profetas, maestros, obispos…) pertenecen a estos grupos, y mientras el catolicismo lo admite soterradamente, entre los cristianos evangélicos se minimiza, se oculta y hasta se niega.

Colectivos de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y transgéneros) en distintos Estados del país han dado a conocer que sus integrantes sostienen relaciones sexuales con jerarcas de la Iglesia Católica, por lo que las autoridades de esta Asociación Religiosa habilitó “centros de terapia especializados” para dar acompañamiento espiritual y psicológico a quienes desean “rehabilitarse”. Lo que es todavía tabú en México, se vuelve cada día más “natural” en países europeos y en Estados Unidos donde ya hay incluso obispos, obispas de iglesias como la Presbiteriana y Metodista que son homosexuales o lesbianas y revelan su preferencia de manera pública.

Dentro de las llamadas Iglesias Históricas Evangélicas (Metodista, Presbiteriana, Luterana, Nazarena, Bautista, Pentecostal, entre otras) la postura es “de respeto” hacia la comunidad LGBT, y aunque la mayoría se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo, los dirigentes no dejan pasar la oportunidad de evidenciar su homofobia, ocultando siempre que existen pastores en todas ellas cuya definición no es precisamente la heterosexual.

No existe, hasta el momento, un apoyo religioso-piscológico similar al que la Católica brinda a sus sacerdotes pues sería tanto como admitir que en las filas protestantes existen esas preferencias sexuales que tanto combaten. Pero sí hay pequeñas Agrupaciones Religiosas cuyo pastor abiertamente se declara homosexual. La mayoría en Veracruz, Estado de México, Puebla, Nuevo León, otras en la Ciudad de México.

Secretamente hay terapeutas, laicos y pastores que “atienden” a los evangélicos cuya orientación -o pecado- es no practicar la heterosexualidad. Conocen trastornos y disfunciones que conformarían un muy interesante estudio psiquiátrico-religioso que se podría realizar en cada uno de los más de 70 mil templos evangélicos que hay en México. En todos ellos hay historias.

No todos los pastores tienen el mismo nivel escolar. Por ende, pocos brindan una ayuda profesional. Los más experimentados prefieren delegar el trabajo terapéutico a un psicólogo, o a un médico, pero la mayoría imponen la oración, la lectura de la Biblia, los retiros espirituales y el ayuno que creen son suficientes para salir de esa “decisión” y que creen que sus feligreses se alejarán de manera paulatina en la medida de su fe. Los derechos humanos y sexuales jamás son mencionados en estas sesiones pastorales, así que “por el bien de los demás”, los que se atreven a confesar su preferencia son puestos en cuarentena espiritual para que “no contaminen” la santidad de la Iglesia.

Existe un temor bien fundamentado de parte de los cristianos que aún no se atreven a declararse homosexuales o lesbianas ante el Ministro de Culto. Las historias de que “el pastor tiene también sus preferencias escondidas” es una causa. Otra causa es el temor al rechazo y la estigmatización y la falta de amor al prójimo -que tanto se promete en las Iglesias-.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Comisión Nacional de Derechos Humanos podrían ofrecer cursos y talleres especialmente para sacerdotes y pastores y que ellos y ellas pudieran entender que el órgano sexual más importante del ser humano (independientemente de su filiación religiosa) es… el cerebro.

PALABRA DE HONOR: Ya ganó Andrés Manuel la Presidencia; ya ganó MORENA la mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados; ya está Alejandro Gertz Manero en una oficina a su medida; ya se le cambió el nombre a la PGR, ya se aprobó la Guardia Nacional con mando civil. ¿Cuál será ahora el pretexto para no ver a la baja los índices de homicidios dolosos, violaciones, secuestros, robos, asaltos..? ¿O falta una 5-T?

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