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Juan Carlos Rodríguez

De cumplirse las metas que se ha fijado el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador en materia de seguridad pública, llevarían al país a una situación similar a la que había con Felipe Calderón, en cuyo sexenio se “convirtió al país en un cementerio” y “se dio un garrotazo al avispero, a lo tonto”, según lo ha descrito el propio presidente.

Por ejemplo, en tasa de incidencia delictiva, el gobierno de la Cuarta Transformación aspira a que en 2024 sólo se cometan 33 mil 219 delitos por cada 100 mil habitantes, una reducción de 12.3% respecto a los que se cometían en 2018 (37 mil 807, correspondiente al último año del sexenio de Enrique Peña Nieto), pero que es muy similar a la que había en 2012 (35 mil 139, último año de Calderón), ya que implica una reducción de sólo 5.4 por ciento.

Respecto a la tasa de prevalencia delictiva (que a diferencia del indicador anterior, mide el número estimado de víctimas de 18 años y más de cualquier delito por cada 100 mil personas de 18 años y más), el objetivo del gobierno de López Obrador es que en 2024 hayan 28 mil 200 víctimas, cifra 0.2% inferior a la que había en 2018 (28 mil 269), pero que es mayor a la que había en el último año del gobierno de Calderón (27 mil 337).

México es un país enmarcado por la violencia, la inseguridad, la impunidad, el empoderamiento de las organizaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas, la economía ilegal, la violación a los derechos humanos y la corrupción. Lo anterior ha provocado una crisis profunda que impacta gravemente las condiciones de bienestar de la población, el deterioro del tejido social y las expectativas de desarrollo, lo que exige un cambio de paradigma de seguridad en el país respecto a los que se han aplicado en los sexenios anteriores”, refiere el Programa Sectorial de Seguridad y Protección Ciudadana 2020-2024, publicado el pasado 2 de julio en el Diario Oficial de la Federación, y que representa la hoja de ruta del gobierno federal en materia de combate al crimen. 

Sin embargo, a juzgar por las metas establecidas en el texto, más que un cambio de paradigma, se trata de una regresión a la situación que había con el sexenio antepasado. Para 2024, el gobierno de la 4T pretende que 64% de la población de 18 años y más se sienta inseguro en su municipio o alcaldía; ese porcentaje es 6.5 puntos interior al que había en 2018 (70.5%, último año de Peña Nieto) y apenas un punto menor al que se vivía en 2012 (63%, último año del gobierno de Felipe Calderón).

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