¡A perfumarse!
Su historia, cómo aplicarlo y su importancia dentro de nuestra cotidianidad
Las notas olfativas se activan cuando una persona pasa por algún lugar. Una estela de frutas, maderas y hiervas generan la recordación de quien la desprende. Así es frecuente que entremos a algún lugar y al percibir un aroma específico nos recuerde o haga buscar a la persona que en nuestro cerebro tenemos asociada a esas notas olfativas. Además, la memoria olfativa nunca desaparece.
En la antigüedad, el perfume era la sustancia aromática que se desprendía a través del humo en el fuego. Sin embargo, fue hasta 1528 cuando se encontró la primer evidencia del término perfume en la obra francés “Lo Somni” de Bernat Metge refiriéndose al líquido aromático que usa una persona para desprender un olor agradable.
Alejandro Magno fue famoso, por ejemplo, por perfumar cualquier habitación en la que estaba con el olor que su cuerpo desprendía. A partir del siglo XVIII el uso de agua de flores nació y se popularizó. A partir de ahí, el perfume es parte de nuestra cotidianidad.
Existen varios tipos de fragancias. El perfume, cuenta con una concentración de entre el 45 por ciento de la esencia aromática y tiene una duración de hasta 6 horas; el agua de perfume tiene una concentración del 15 por ciento y duración de hasta 4 horas; el Eau de Toilette que tiene aproximadamente un 10 por ciento de la esencia y su duración oscila entre las dos y tres horas, el Eau de Cologne cuenta con el mismo porcentaje que el Eau de Toilette pero los aromas son cítricos, su duración es de entre una y dos horas.
La importancia de la buena elección de un perfume es fundamental ya que, depende del PH de la persona y la mezcla de la esencia, el olor que se forma. Así, los perfumes nunca huelen igual ni tampoco duran el mismo tiempo. Una prueba infalible para elegir un buen perfume, es probarlo en la muñeca de la piel, sin frotar y dejar pasar las horas para ver su duración así como la transformación del aroma.
El uso de perfume en nuestra sociedad es una actividad cotidiana; sin embargo, no todas las personas saben usar perfume.
Los mejores lugares que permitan conserve sus características el perfume son:
Detrás de las orejas. Por el calor que genera esta zona, la esencia se libera poco a poco. Además, cuando te saludan, el olor permite una mayor identificación y referencia coqueta –para cuando no estés-.
Cuello. No confundas las dos gotitas o spray que colocas detrás de las orejas con el cuello; es importante colocarlo en la parte baja que es más fría y genera un equilibrio.
Muñecas. La parte interior de las manos es muy importante pues todos tus movimientos van acompañados por el perfume de tu elección. Una acción que llevamos a cabo de forma recurrente y es un error es frotar las muñecas con el perfume. Esto hace que pierda sus propiedades, se descomponga el aroma y dure menos así que por favor ya no lo hagas.
Para la coquetería puedes rociar un poco en el esternón, y cuando estés lista para salir genera una lluvia de aroma encima de la cabeza.
Así: recordemos estas frases memorables, para que no se nos olvide que puedes salir sin ropa, pero nunca, sin perfume.
“Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad. La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena, nos satura, no existe ningún remedio contra ella”. Patrick Süskind, “El Perfume” (1985).
“Su perfume, su acento, una lágrima suya que mitigó mi sed. ¡Oh, si el humo fincara, si retornara el viento, si usted, una vez más, volviera a ser usted!”. Renato Leduc.
“El perfume de una mujer dice más sobre ella, que su letra”. Christian Dior
“La gente me pregunta si duermo con pijama y yo respondo: Chanel No. 5, porque es la verdad… ¡No voy a decir desnuda! ¡Pero es la verdad!” Marilin Monroe