Hannia Novell

A las 13:14 horas del martes 19 de septiembre de 2017, un sismo magnitud 7.1 azotó la Ciudad de México. Entre otros muchos daños, provocó que colapsara la parte frontal del colegio Enrique Rébsamen, ubicado en la calle Rancho Tamboreo y calzada de Las Brujas en la colonia Nueva Oriental Coapa, delegación Tlalpan.

A escasos minutos del movimiento, vecinos, voluntarios y familiares llegaron al lugar para remover escombros y tratar de rescatar a las personas atrapadas. Estuvo ahí la entonces jefa delegacional, Claudia Sheinbaum, y por la noche, el presidente Enrique Peña Nieto.

A las 22:00 horas, los rescatistas lograron sacar con vida a la alumna Fátima Navarro, gracias a que mantuvo contacto con sus familiares a través de mensajes de WhatsApp. Al día siguiente, la Marina, el Ejército y las fuerzas federales tomaron el control del operativo de rescate y restringieron el acceso a la zona.

El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, acudió a la escuela y vía Twitter informó de manera preliminar la muerte de 25 personas, 21 de ellos menores de edad. La mañana del miércoles surgió el rumor de una supuesta niña con la que los rescatistas habían entrado en contacto y a quien se identificó como Frida Sofía, aunque el funcionario federal aclaró que no había ningún familiar buscándola.

El 21 de septiembre fue localizado el cuerpo sin vida de una maestra de 50 años. Sin embargo, eso no impidió que los medios continuaran con enlaces permanentes para narrar el supuesto rescate de la niña, hasta que el subsecretario de la Marina, Ángel Enrique Sarmiento, informó ese mediodía que ya no había más menores atrapados y desmintió la existencia de Frida Sofía. De hecho, a nombre de la dependencia ofreció disculpas públicas por la confusión mediática.

Los trabajos de búsqueda y rescate continuaron durante todo el viernes 22 y Sheinbaum solicitó un peritaje. Luego de 123 horas de labores de rescate, el domingo 24 fue encontrado el cuerpo de una mujer.

Al día siguiente se realizó un homenaje a las víctimas y el martes, la Marina dio por concluidos los trabajos de rescate. La procuraduría capitalina comenzó a investigar a la directora y propietaria de la escuela, Mónica García Villegas, por un supuesto permiso falso de uso de suelo.

La delegada presentó el jueves 28 una denuncia penal contra cualquier autoridad responsable por el derrumbe del colegio. Ese mismo día, la directora del plantel fue citada a declarar. El 1 de octubre, la Secretaría de Educación Pública (SEP) revocó los permisos para el funcionamiento de la escuela.

García Villegas no sólo se negó a atender el citatorio de la Procuraduría, sino que tramitó un amparo. El 15 de octubre, un juez concedió dos órdenes de aprehensión en contra de Mónica García y un día después, la Procuraduría solicitó a la Interpol emitir la ficha roja para su localización y detención.

El 25 de octubre, las autoridades capitalinas determinaron que el sobrepeso en el departamento que la directora ordenó construir en el tercer piso del inmueble, arriba de las aulas, provocó el colapso.

A casi un año de distancia, el saldo es 19 niños y siete adultos muertos; la detención del director responsable de obra, Juan Mario Velarde Gámez; y una prófuga: “Miss Mónica”. A pesar de que el lunes 20 de agosto inició la remoción de escombros, lo que la maquinaria no se podrá llevar es el dolor de padres, hermanos, abuelos y amigos de quienes perdieron la vida aplastados por permisos falsos, la entrega de “mordidas” y la corrupción. A ellos, a los responsables, ni perdón ni olvido.

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