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Tomás de la Rosa

Con un rezago en el número de estaciones de venta de combustibles de 1 a 20 entre México y Estados Unidos, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador reconoció que existe un control a la inversión en ese sector que ya había despertado el enojo del Instituto Estadounidense del Petróleo (API) por una violación al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Teníamos pensado ampliar el número de concesiones, nunca hemos descartado esa posibilidad (…). Sí se tiene pensado, pero no veo que sea necesario, dar concesiones donde se pueda”, dijo hoy el presidente de la República en su conferencia matutina.

Según el consultor privado en energía Ramsés Pech, en México había 12 mil 768 estaciones de gasolina a noviembre. Es decir, en 11 meses se abrieron 113 estaciones. Dato que contrasta con las 793 tiendas Oxxo que abrió la embotelladora FEMSA en 12 meses para llegar a 19 mil 633 establecimientos a septiembre.

El número de gasolineras en México contrasta con las más de 250 mil estaciones de venta de combustible en Estados Unidos. Así hay una relación de 1 a 20 unidades.

Según Pech, México podría enfrentar problemas con el T-MEC si el gobierno federal a través de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) “no otorga permisos y no permite que fluya la inversión en el mercado”.

Esa fue la queja del Instituto Estadounidense del Petróleo (American Petroleum Institute, API) que agrupa a empresas como Chevron y Exxon Mobil, entre otras, que se quejó ante el Departamento de Estado y el Departamento de Energía de Estados Unidos por las “dificultades” que enfrentan sus agremiados en México.

Para el director de Comunicación de la Onexpo Nacional, la unión de asociaciones de gasolineros más grande del país, Federico Gómez, “el mercado mexicano con variadas marcas de combustibles y gasolinas es cada vez más un mercado maduro, donde los precios tienen base en los costos y en la competencia entre marcas y en el servicio al cliente”. 

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