De Paseo | Potsdam, la joya oculta de Alemania

14 de Julio de 2024

De Paseo | Potsdam, la joya oculta de Alemania

Potsdam en Alemania

Su cercanía con Berlín la hace idónea para pasar un día de campo entre palacios imperiales, jardines y lagos

Potsdam es la pequeña capital provincial del estado de Brandemburgo, a 25 kilómetros de Berlín. Esta ciudad tiene muchísima historia. Aquí pasaron sus veranos los reyes prusianos y el káiser alemán, hasta 1918. Asimismo, en agosto de 1945, en este lugar se celebró una reunión entre Stalin, Truman y Churchill, para definir el nuevo orden de la posguerra.

Esta ciudad está llena de palacios y lagos, y su cercanía con Berlín la hace idónea para un día de campo cultural y para ir y regresar varias veces desde Berlín, viajando en tren.

La metrópoli está muy vinculada al rey Federico II El Grande, quien mandó construir los palacios más famosos. Federico II fue el ejemplo del “déspota ilustrado” del siglo XVIII: un artista y filósofo y, al mismo tiempo, un estratega militar. Su largo reinado (cerca de 50 años) vio crecer la influencia de Prusia hasta convertirse en una potencia militar europea. Su carácter sensible y su interés por las artes lo enfrentaron de joven con su padre, el rey Guillermo I, más militarista. En 1733 fue obligado a casarse con Isabel Cristina de Brunswick, pero no tuvieron hijos.

Federico fue poeta, compositor (la tradición dice que escribió el himno de España), flautista y filósofo. Se relacionó con diversos pensadores, como Voltaire, quien describió al rey como “soberano por la mañana, escritor por la tarde, filósofo durante el día y celestial en la mesa redonda por la noche”.

Te contamos sobre los lugares imperdibles en Potsdam

Sanssouci. En 1745, Federico II mandó levantar un palacete amarillo de un solo piso al que llamó Sanssouci (“sin preocupaciones”, en francés). Este hermoso y sencillo edificio es una explosión del rococó. Esta corriente fue una reacción a la monumentalidad del barroco. Es un estilo que refleja lo refinado, exótico y sensual, y a la vez lo alegre y ligero.

Federico II buscaba crear un espacio donde pudiera dedicarse a sus pasiones intelectuales y artísticas, lejos de las formalidades de la corte. El palacio sólo tiene 10 habitaciones, y se divide en el ala este para las habitaciones del rey y al oeste la de sus invitados. El centro del palacio es la Sala de Mármol, en la que realizaba sus tertulias. Desde esta sala se ven los jardines.

No te pierdas el dormitorio del rey, que refleja su gusto por lo práctico, así como la Sala de Música y la de las Imágenes, con su colección de pintura.

Jardines. El rococó se extendió también a la forma de los jardines. El palacio se construyó sobre una colina y un viñedo. En la colina se crearon terrazas escalonadas adornadas con esculturas mitológicas. El viñedo fue un proyecto personal de Federico II, aunque sólo producía uvas de mesa. En la parte de abajo de la colina se encuentra la Gran Fuente, aunque se dice que el rey nunca pudo verla en funcionamiento, porque sus ingenieros no sabían hidráulica.

En los jardines hay dos lugares que debes ver: el Templo de la Amistad y el Pabellón Chino. El templo fue mandado a construir por Federico en memoria de su hermana Guillermina. El pabellón es una magnífica casa con columnas doradas, las cuales parecen estar sostenidas por figuras chinas que representan a hombres y mujeres tocando música y tomando el té. Las columnas tienen forma de palmeras doradas, y pretendían dar la impresión de que el visitante no se encontraba en Europa.

Palacio nuevo. A pocos metros de Sanssouci se encuentra el Palacio Nuevo. Éste fue construido por Federico II para mostrar el poder de Prusia tras la Guerra de los Siete Años (la cual estuvo a punto de perder). Este palacio es monumental; tanto, que el rey lo presumía, en algo que se consideraba una fanfarronada. La fachada es roja en estilo barroco.

El palacio cayó en desuso durante muchos años y recientemente se emprendieron trabajos de restauración. Actualmente se pueden apreciar la Gran Escalera, decorada con esculturas y balaustradas de mármol; el Salón de Mármol, escenario de banquetes, bailes y eventos oficiales; el Salón de la Gruta, un espacio de estilo rococó adornado con conchas, estalactitas y estalagmitas, y la Sala de Conciertos.

Quizá lo más imponente del Palacio Nuevo sea el exterior, con un edificio semicircular llamado Las Comunas, que alojaba las cocinas y el servicio.

Palacio Cecilienhof. El edificio parece una casa de campo inglesa. Fue construido entre 1914 y 1918 por el káiser Guillermo II para su hijo. Su valor histórico es único, pues aquí se reunieron en agosto de 1945 los líderes de la URSS, Reino Unido y Estados Unidos, Josif Stalin, Winston Churchill y Harry Truman, respectivamente, para establecer el nuevo orden de la posguerra, que incluía la división administrativa de Alemania.

NM

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